RECORD MUNDIAL EN MONTEVIDEO

Plombemia: exámenes en toda la ciudad

La Facultad de Química ya realizó cinco mil análisis de sangre a vecinos de La Teja por la epidemia de plombemia, al tiempo que la Dirección Nacional de Tecnología Nuclear ha estudiado más de 300 muestras de suelo.

La cantidad excede notoriamente los análisis efectuados usualmente en otros países del mundo y en el propio Montevideo. En 1992, cuando se detectó una contaminación de plomo por una fundición en Malvín Norte, solamente se hicieron ochenta análisis de sangre. El motivo de tantas muestras es que la Intendencia de Montevideo (IMM) resolvió responder a todos los reclamos de los vecinos y se continúa trabajando «a demanda». El director de Desarrollo Ambiental de la comuna, Luis Lazo, indicó que «incluso hoy siguen llegando notas de algunos vecinos porque sus terrenos pueden estar contaminados y nosotros respondemos a todos».

La falta de una base común con la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para medir la contaminación ambiental está en vías de superarse. Los técnicos de la IMM y la Dinama intentan fijar un parámetro común para trabajar en el futuro. En la actualidad, la única normativa en Uruguay es municipal y fue implementada en 1993 por el Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas de la IMM.

La Ley de Protección del Medio Ambiente, aprobada en diciembre de 2000, dice que no se podrán emitir a la atmósfera emisiones que superen los límites que fije la Dinama. Dicha dirección instaló hace dos años una dirección para fijar los límites de contaminación pero su trabajo aún no ha concluido.

«Incontrolable»

Lazo explicó a LA REPUBLICA que no existe forma de controlar la cantidad de plomo en diversos sectores de la ciudad, ya que para eso «necesitaríamos tener ocho medidores por manzana y solamente tenemos dos para toda la ciudad». Estos aparatos están ubicados en Carrasco y el Centro para comparar ambos medios. Cuando se presentaron las denuncias en La Teja respecto a que la contaminación podía deberse a industrias que trabajaran en forma clandestina, se colocaron todos los determinadores de aire del país: dos de la Dinama, dos de la IMM y uno de UTE. Según Lazo, eso «no puede lograrse instalando una red de monitoreo en la ciudad, ya que no se determinan puntos aislados sino áreas».

En el caso de La Teja, los estudios y las denuncias de los vecinos permitieron detectar fundaciones clandestinas ubicadas en zonas donde los vientos llevaron el aire contaminado a los vecinos. También se encontraron casos de alta plombemia en asentamientos instalados en terrenos rellenados con restos de fundiciones. Mediante un análisis de fotos aéreas, la Facultad de Ingeniería determinó que las zonas de asentamientos fueron rellenadas entre 1969 y 1979 con residuos de Inlasa, una fundición que fue ocupada hace once años. En ese sitio fue instalada una policlínica para realizar los múltiples análisis y se comprobó que se trataba de niveles altos de plombemia.

En la actualidad, los niños afectados por la enfermedad son tratados en el Hospital Pereira Rossell. *

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