Pequeñeces recientes

X –Buenos días, vengo a hacerme socio del Club.

Z –(Mientras pinta un cartel en la fachada del Club) Me parece que no va a tener suerte.

X –Pero yo soy de acá, del barrio.

Z –Si ya sé, pero…

X –¿Están cerradas las inscripciones?

Z –No, todo lo contrario.

X –¿Y entonces?

Z –Lo que pasa que usted, hace tiempo, le quitó la novia al sereno del Club, y él se opone a que usted entre.

X –Pero escuchemé, yo he colaborado siempre. Si hasta ayudé a levantar, ladrillo por ladrillo, las paredes de la sede.

Z –Sí, puede ser. ¿Pero se acuerda cuando ganó aquel campeonato de truco porque quiso la Falta con 27?

X –Si me acordaré.

Z –¿Y se acuerda la persona a quien le ganó?

X –Hum… más o menos… creo que sí…

Z –Bueno esa persona es el secretario de la Comisión de Fiestas, y se niega a que usted sea socio.

X –Pero si yo, después, perdí como cien veces más.

Z –Puede ser, pero aquella vez, fue aquella vez.

X –Escuchemé, es ridículo, si yo y parte de mi familia estamos jugando en el cuadro. Algunos somos titulares. Somos responsables de parte del triunfo y crecimiento del Club.

Z –Es cierto, pero alguien muy allegado a usted, hace unos años se tomó una grappa y se olvidó de pagarla. El cantinero no lo ha olvidado.

X –Aún así, los que se niegan son sólo el 10%, el resto, el 90%, están de acuerdo.

Z –Tiene razón, pero así es la democracia en este Club.

X –¿Y a usted le parece bien?

Z –Yo por principios no opino sobre la democracia. Así que me abstengo.

X –Mejor me voy

Z –Chau. (Termina el cartel donde se lee: «Unidos benseremos»).

(Cualquier semejanza…) *

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