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En Montevideo. Abandono abrupto deja la matrícula a la mitad

Estudiantes de Magisterio dejan  la carrera por necesidad laboral

El Instituto de Magisterio está en alerta por baja de matrícula.

Escrito por: Matías Rótulo

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La carrera de formación de maestros está en crisis. El abandono deja la matrícula en Montevideo a la mitad y en el resto del país se registra una tendencia a la baja. Los estudiantes, generalmente de clase media y media baja, según las autoridades, se ven obligados a abandonar la carrera para buscar trabajos en otras áreas debido a las necesidades económicas.

El mes pasado egresaron del Instituto Normal de Magisterio, en Montevideo, 158 nuevos maestros. El promedio anual era de 300 egresados. La baja de egresos, así como el abandono de la carrera que repercute en una crecida falta de maestros en Primaria, responde en parte al desinterés por realizar la carrera.

Las autoridades educativas se preguntan hoy si en tres o cuatro años será posible cubrir las horas de clases, más aún teniendo en cuenta el esfuerzo en Primaria por desdoblar grupos y llegar a un máximo de 25 niños por clase.

El Instituto Normal, tras una baja abrupta de la matrícula en los primeros años, llamó uno a uno a los casi 300 estudiantes que abandonaron las materias en 2010. “Vimos que los estudiantes dejan la carrera porque tienen una necesidad de trabajar de manera inmediata”, explicó a LA REPUBLICA la directora del Instituto Normal de Magisterio, Cristina Hernández.

La falta de maestros en Primaria, por el descenso de egresos, así como los pedidos de pase dentro de la propia administración, llevaron a que los maestros jubilados tuvieran que retomar la profesión para no dejar desamparado al sistema. Desde el Consejo de Educación Primaria (CEIP), se apuesta a seguir mejorando la profesionalización de los docentes, pero más aún se intenta cubrir las vacantes que se generan cada año.

Según el dirigente de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) Gustavo Macedo “cuando no hay salida laboral, como por ejemplo pasó en 2002, las personas se vuelcan a estudiar”. Hoy “sin embargo, existen ofertas desde varios ámbitos laborales, y eso, sumado a las necesidades de los estudiantes, determina que baje la matrícula”. “Cuando los consultamos (a los estudiantes), manifestaron que tenían más la necesidad de trabajar que de hacer una carrera”, añadió.

Un maestro egresado, por cuatro horas de trabajo diarias, cobra unos 10.000 pesos en la mano. Las dificultades de la propia carrera, particularmente ­según señalan las autoridades­, las económicas, así como las que impone la propia currícula, hacen que los estudiantes pierdan el estímulo y procuren trabajos inmediatos, a pesar del crecimiento salarial de los maestros en los últimos años.

 

Caída de matrícula

Las inscripciones en el Instituto Normal comenzarán el 10 de diciembre. Las autoridades del centro ven necesario reforzar los planes de becas y tener en cuenta que los estudiantes desde segundo año deben ir al Instituto y además hacer las prácticas docentes, “lo que significa un gran gasto en boletos”.

La directora Cristina Hernández confía en que se pueda revertir el abandono que llevó a la pérdida de 300 aspirantes en un año. “Es una carrera larga, aunque son cuatro años, porque el plan de estudios es abultado”, explicó Ana, estudiante de segundo año de la carrera.

Para Gustavo Macedo “esto no debe ser un impedimento más importante que aquel que señala que los alumnos de magisterio tienen una necesidad de trabajo, teniendo en cuenta que además los cuadros docentes en general se han completado con personas que provienen de niveles sociales medios y medios bajos, en los últimos años”.

Para Hernández, si bien esto puede ser un factor más para el abandono, es necesario contar con nuevos “estímulos para los estudiantes”. El Instituto Normal brinda becas a los estudiantes que lo necesiten, con el pago de 1.000 pesos mensuales. “El problema es que ese dinero se les paga en diciembre. Se les dan los 9.000 pesos (1.000 por cada mes), pero ¿el resto del año cómo van a clases y compran materiales?”, se pregunta la jerarca.

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