TIENE LA PALABRA

¿Propuesta de política educativa de la Cámara de Comercio?

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En la edición de LA REPUBLICA del día 20/5/2010, el presidente de la Cámara de Comercio, Sr. Alfonso Varela, sostiene que un estudio efectuado por la institución revela la necesidad de darle libertad de elección a los padres sobre dónde mandar a estudiar a sus hijos y que sea el Estado el que pague por esa educación, ya sea pública o privada. En la edición de LA REPUBLICA del día 9/12/2009 ya había aparecido una nota al respecto. Su título era: «Cámara de Comercio se pronuncia contra la Universidad gratuita – Informe propone mayor autonomía para los colegios privados».

En esa nota se afirma que «hay que terminar con la inequidad a que da lugar la gratuidad de la Universidad de la República», y se propone una «mayor diversidad de formas institucionales que sean financiadas a través del presupuesto público, como por ejemplo colegios privados sin fines de lucro, manejados por fundaciones educacionales». Es un contrasentido: se le pide al Estado que no financie totalmente a sus instituciones educativas pero sí que ayude a otras de carácter privado. Inmediatamente vienen a la mente dos ideas: la primera, «Chile» y la segunda «modelo económico neoliberal de la Escuela de Chicago». Sigo leyendo el artículo para encontrar que fue elaborado por un economista, el Dr. Claudio Sapelli, «un docente de vasta trayectoria en Chile». Una rápida búsqueda del currículum del Dr. Sapelli confirmó mi segunda sospecha: el autor es un economista de la Universidad de Chicago.

En ese modelo, que en Chile fue impuesto en 1981 por la dictadura de Pinochet, se proporcionan vales (a costo del Estado) a los estudiantes que deseen asistir a una escuela, liceo o universidad privada. En consecuencia, la tasa de cobertura del sector privado aumentó notablemente vaciando las escuelas públicas de sus mejores alumnos (los que más posibilidades de obtener el beneficio tienen dado que los colegios privados se siguen reservando el derecho de admisión).

La educación chilena se convirtió así en un gran negocio (véase por ejemplo, «La educación no es una mercancía», ediciones de «Le monde diplomatique») en las que las instituciones privadas reciben jugosos subsidios del Estado mientras que el sistema público a nivel terciario dejó de ser gratuito.

Tal como señala Cristián Cox («Políticas educacionales en el cambio de siglo», Santiago, 2003): «Chile fue el primer país que adoptó a nivel nacional ese método propugnado por Milton Friedman; casi un cuarto de siglo después su conveniencia sigue siendo objeto de debate en los Estados Unidos, país que nunca se animó a llevarlo a esa escala». Ni entre economistas hay consenso sobre los beneficios del sistema; a veinte años de impuesto, un estudio del año 2003 (Hsieh y Urquiola) no pudo encontrar ninguna evidencia de que se hayan mejorado los resultados en cuanto a aprendizajes, y sí de que aumentó la inequidad y la segregación social a nivel educativo.

En una entrevista reciente en un medio uruguayo (Suplemento «Economía y Mercado» del diario El País, 14/12/2009), El Dr. Mario Waissbluth, chileno, promotor del movimiento «Educación 2020″ hace un balance extremadamente crítico: «La matrícula universitaria se ha triplicado, pero aproximadamente el 40% de los egresados de la educación media, la educación superior y de los institutos pedagógicos no comprende lo que lee».

En muchas áreas, seguramente la actividad empresarial es una de ellas, Chile es un claro modelo a seguir, pero como usted comprobará leyendo cualquier periódico chileno, incluso los afines al modelo, la educación chilena no es ejemplo para nadie. Las desigualdades son enormes y el sistema las promueve. En Chile hay más de 80 instituciones terciarias para una población apenas 5 veces mayor que la uruguaya.

En las evaluaciones PISA de la educación mundial en las que se «rankea» la educación de varios países (que para tranquilidad del espíritu neoliberal en lugar de la Unesco las hace la OCDE, una organización de carácter económico, cuyo origen debe buscarse en el Plan Marshall, misma corporación que hace los informes sobre secreto bancario por los cuales Uruguay quedó en la famosa «lista gris»), Chile y Uruguay ocupan casi las mismas posiciones pero el país que logra los mejores resultados es, paradójicamente, Finlandia, donde la educación es 99% pública y gratuita.

Más allá de los problemas actuales de la educación pública uruguaya, ese es un buen dato a tener en cuenta para un país con la trayectoria educativa del nuestro con su rica tradición vareliana.

El «experimento» neoliberal chileno (en donde no hay «estudiantes», sino «clientes») implicaría un claro retroceso. Iría por el camino contrario a la democratización de la educación que se persigue a través de planes como el «Plan Ceibal», proyecto que cuando alcanzó cobertura nacional nos puso en portada de los diarios de todo el mundo (una simple búsqueda en la página web de la BBC lo confirmará), hecho calificado por su colega Jorge Lanata como «la noticia política más importante de América Latina de los últimos diez años».

Pero volvamos a la nota de diciembre. Allí se afirma que «el informe fue presentado en la Cámara de Comercio. Tiene el auspicio de esa entidad, así como del Banco Mundial y el apoyo de la Bolsa Electrónica de Valores».

¿Es la Cámara de Comercio la institución idónea para hacer propuestas de política educativa? ¿De qué estamos hablando, de papás y empresarios preocupados por el bajo nivel académico de sus hijos y empleados, cosa absolutamente legítima, o del asedio de un nicho empresarial interesante que en otros lados genera suculentos negocios y jugosos dividendos? Eso pasa en Chile, donde miles de estudiantes trabajan varias horas a propina en supermercados o en otros trabajos de pésima remuneración para poder a fin de mes pagar la universidad mientras que los dueños de esas corporaciones, muy pocas familias por cierto, disfrutan de las ganancias. Eso es algo que los jóvenes uruguayos también deberían tener muy en cuenta.

Un cordial saludo

MARIO MAROTTI  – (URUGUAYO, DOCENTE,   RESIDENTE EN VIÑA DEL MAR)  – CI: 1.753.437-3

 

Cosas que  molestan a  muchos

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hay varias cosas que me tienen hasta la coronilla, para aplicar la expresión más mesurada y educada y es posible que esta inquietud sean compartidas por muchos.

Sin pretender fijar una prioridad, paso a detallar algunas:

1.- La seguridad en el INAU, donde un menor entra para cumplir una pena y a las pocas horas o días está delinquiendo nuevamente en la calle.

2.- Las leyes que permiten que los jueces hagan entrega a los menores que han delinquido a mayores responsables, siendo conscientes de que es la más grande de las mentiras.

3.- El ruido infernal de las motos con sus caños de escape sin el silenciador correspondiente.

4.- El ciudadano que con la mayor impunidad e inconsciencia, va sembrando a medida que camina por las calles, la envoltura de sus caramelos o de su alfajor, el envase de su refresco o postre, creando más basura que la que ya existe.

5.- El barrido de las calles que se hace tarde, mal y nunca en algunos casos, por incapacidad de la Intendencia, los zonales o a quien quiera achacárselas, pero es lamentable.

6.- Las extralimitaciones de los gremios, ya se llamen anestesistas, Adeom, o los de Conaprole, que en algunos caso ponen en peligro la vida de las personas, alteran el medio ambiente al no levantar la basura domiciliaria o cortando la posibilidad del embarque de productos de importación, ya que peligran mercados internacionales que luego cuestan años en recuperar perjudicando al país entero.

De todas ellas se habla pero no se hace nada, desde hace años.

Es de señala
r que muchas de ellas están reglamentadas, pero no hay nadie que haga cumplir las normas, ya sea por irresponsabilidad, por incapacidad, por desidia o porque la población, a pesar de estar cansada de todo esto no ha armado o ideado un nuevo piquete, para demostrar que el ¡basta por favor!, es un clamor popular.

EDISON CONDINS – [email protected]

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje