TIENE LA PALABRA

¿La profecía autocumplida?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En estos días de revisión sobre el resultado de las elecciones municipales, tiempo de pérdidas también, vemos cómo nuestros principales líderes frentemplistas quizás preocupados por la situación, hacen declaraciones públicas en los distintos medios de prensa que transmiten desesperanza, como si las dificultades no se pudieran superar con el tiempo y con el trabajo para mejorar la gestión y la comunicación con la gente.

El Frente Amplio nace con «mística y sangre», ya no pensamos en sangre felizmente, pero sí en mística.

Entonces, diciendo que esta es «la última oportunidad» que tiene esta fuerza política o augurando la pérdida de las próximas elecciones lejos estamos de sostener la mística.

Peores momentos hemos pasado y sin embargo, seguimos estando vigentes, de ahí que transmitir esperanza fue siempre nuestra consigna, la principal consigna.

No podemos teñir todo de negro porque no todo está perdido, y si vemos cómo se dieron las cosas, quizás las pérdidas, aunque fueron dolorosas, no significan que todo sea teñido de negro.

A ver si por hacer esas declaraciones públicas vamos minando las expectativas de tantas generaciones jóvenes que apostaron a un proyecto político creíble y duradero y por ahí creen que en otras tiendas están las soluciones que el país necesita, aunque más no sea por aquello de venderle espejitos a la gente, pero que a la hora de votar pesa.

Cuántas veces hemos oído, el FA «ya fue», puesto en boca de la oposición vaya y pase, pero nosotros no podemos ser su eco.

¡Vamos con el FA todavía!

NORA DE PARQUE BATLLE C.I. 1.549.895-3

 

En defensa de Julio Louis

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

He leído, no con sorpresa, que ha ido perdiendo con los años, pero sí, con cierta molestia, la «Llamada al Director» cuyo autor se semi identifica con el numeral telefónico parcial 03763…

Y me decidí a intentar retrucarle, por aquello que dice mi hija, que es doctora en Medicina, con gran acierto y gracejo, de que sufro de «paranoica reivindicativa». Y cuyo diagnóstico, lejos de molestarme, me hace sentir feliz, pues es lo que el Che me enseñó: «… y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo».

Para empezar, esto no se trata de salir en defensa de mi compañero Julio, puesto que él no necesita de mi modesta y limitada argumental defensa. Pero, justamente, y estimo que sin querer, se ha puesto el dedo en la llaga de una de las patologías que arrastra la interna del FA.

No se puede señalar ningún error ni defecto en lo elucubrado por los intocables e infalibles dirigentes del FA, pues, automáticamente, uno se vuelve un «traidor a la causa». Parece que hay que dejar que se siga transitando por la senda que, algunas veces, por exceso de autovaloración, eligen los mencionados, sin siquiera tener en cuenta si existe alguna colisión con el programa, elemento vital en base al cumplimiento prometido del cual, los electores los han encumbrado, aunque sin que deban perder, el carácter de mandatarios que tienen. O defendiendo tesis indefendibles de «independencia», como la que se resume en la hipocrática frase de «la ruptura del cordón umbilical».

A mí, supongo que a Julio también, me gustaría tener una total e idílica concordancia con todo lo que hacen «mis» dirigentes. Pero la cruda realidad me ha mostrado que eso ha resultado imposible.

No debemos renunciar, en el acierto o en el error, que no es descartable por nuestra condición humana, a realizar la leal crítica que resulte de un análisis también leal de los acontecimientos políticos de los que somos al mismo tiempo espectadores y quizás, posibles víctimas.

¿Y por qué se me infla la yugular, al leer este tipo de planteos? Porque, justamente venimos de un período en el cual campeó intensamente a la interna del FA la conducta impuesta, desde afuera y desde arriba, de que la fuerza política estaba al único servicio de la gobernabilidad del gobierno (intención refrenada por el ingeniero Brovetto, en reciente reunión de alto nivel de dirigencia del FA). Y como los resultados no han sido los mejores, aunque el desacierto viene de más atrás y estimo que no se le ha querido enfrentar, por lo que antecede, creo que es el momento, y no se debe esperar más, para poner, en la interna, las cartas sobre la mesa. So pena de que sea tarde.

Porque, parafraseando a don José, esta es una causa que no admite la menor demora.

Quizás, además de la molestia que le causa la fidelidad superior de no hacer seguidismo estéril e inconducente, le cause alguna otra molestia, el uso de ciertos términos, que forman parte del más glorioso origen del FA, como ser las «palabrejas» que denosta, y que las resumiría como la conciencia de la «lucha de clases».

Y finalmente, para terminar, rechazo por deleznable, que termine su «llamada» tratando de denostar a la figura intelectual del compañero Julio. Aunque es un método usual de los ineptos, tratar de llevar a los que no les gustan, a su bajo nivel verbal.

Lo saluda atte.

JORGE CROCE CI: 733.293-1

 

En Argentina nos faltan «Pepes»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Los medios de comunicación por estos lares no difieren mucho de los de ahí. Están los tendenciosos en pro, en contra y los objetivos, lo que sí llama la atención es la unanimidad de opinión que ha logrado el Pepe entorno a su figura. Todos los medios coinciden, todas las notas apuntan a lo mismo: una forma nueva de hacer política. Y si uno navega en Internet por un rato notará lo mismo: el deseo (la envidia) de que de este lado del charco hubiera políticos como él, sencillos, humanos, directos y con muchas ganas de trabajar.

No todo lo que brilla es oro…eso lo sabe todo el mundo pero al menos existe la fuerte convicción de cambio, acá sin embargo, siempre es más de lo mismo. Un bipartidismo neto, radicales y justicialistas que mueven sus fichas de una lado a otro pero llegado el momento vuelven a su lugar de origen. Más de un argentino suspira ante la posibilidad de un Frente Amplio por acá pero no es sencillo.

Experiencias anteriores han fracasado. La «argentinidad» de los políticos lo hacen imposible hasta ahora. Faltan algunos soñadores que tengan ganas (por no decir algo más grosero) y comiencen el cambio desde abajo. El peor enemigo de cualquier movimiento es decir «no se puede». Quien sabe…quizás en estos años que se vienen por ahí surgen seguidores del estilo «Pepista» y entonces sí que Argentina con todo su potencial se pueda transformar en un país pujante y «primermundista». Acá material humano de calidad, tierras y riquezas sobran… sólo faltan «Pepes».

JOSE ARTEMIO LORENZO REY [email protected]

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