TIENE LA PALABRA

Una generación, un riesgo, un viaje

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Rompimos los peldaños de las cabezas conservadoras buscando la libertad de lo establecido. Nos quedamos días enteros picando la tiza, haciéndola polvo mientras hablábamos de lo que hicimos, de lo que no dejamos de hacer con la sucesión de personajes interminables. Anduvimos en los abismos pensando que no podríamos levantarnos. Experimentamos el rock, el pop, el grunge, Mozart, Beethoven, tango, candombe, murga, reggee, punk, folk, calles, milongas, plazas, vueltas de esquinas esperando una sorpresa, rompimos vidrios, pateamos puertas, entramos a casas, subimos techos, saltamos del puente, tomamos la ciudad para nuestras locuras anarquistas de niños adolescentes. Tomamos autos prestados para escapar más allá y volver. Nos corretearon, nos escondimos, nos atraparon y no soltaron los «Hombres de la ley». Jugamos a la pelota en los campitos, nadamos en el arroyo y las canteras. Fuimos deportistas, anduvimos en bici por todo el pueblo persiguiéndonos unos a otros.

Piropeamos las minas, nos enamoramos y experimentamos cuanto pudimos las aventuras del sexo y el desenfreno. Consumimos drogas legales e ilegales pasando del baile de galpón a la discoteca, fiestas privadas y grandes campamentos de festivales primero underes y descontrolados hasta programados y descontrolados con control («relajo con orden» diría la madre). Fuimos hippies, vagos, gays, drogos, empleados públicos, obreros, casanovas, prófugos, locos, contraculturales y muchas veces quedamos pintados como en un mural de Diego Rivera o Figari.

Defendimos causas perdidas y conocimos a Zitarrosa y Mateo luego de muertos. Leímos a Verne, Galeano, Benedetti, London, Keruoac, Huxley, Cortázar, Onetti, Balzac, Felisberto, Quiroga, Sábato, Bukowski, Burroughs, Corso, Ginsberg, la Dickinson, la Woolf, Fitzgerald, Condorito, Patoruzú, Mafalda e Isidoro Cañones entre otros sin que la escuela o el liceo nos lo dijera.

Crecimos escuchando la Rock and Pop, «La venganza será terrible» y los partidos de fútbol por radio. Nos hicimos amigos de las madrugadas colgados en nuestros viajes. Fuimos desde chicos a los cines del pueblo viendo los dibujitos de Disney, el Correcaminos, películas de Los Parchís, los Bici Voladores y todos lloramos con E.T.

Por las tardes mirábamos los clásicos Spaguetti Wester, los bélicos y bíblicos en sábado de súper acción. Así como en función privada esperábamos que nos pasarán el capítulo de Flash Gordón mientras Rómulo y Berrutti se tomaban la de whisky mientras pasaban una película europea o Sudamérica. Nos hicimos adictos al video club. Vimos tanto pornos y de acción como «Cinema Paraíso», «Bèlle Epoque», «El Imperio del Sol», «La noche de los Lápices» o «Fritz el Gato» entre otras sin dejar de ir al cine. Comenzamos a ver los Oscar en vivo así como a Michael ganar sus ocho Grammys. Música Total nos mostró los videos en los ochenta. Vimos The Wall por televisión abierta y grandes conciertos. Ojo en una televisión Panavox 14 pulgadas hasta entrado los noventa.

Jugamos en el Atari y las TK 90 y 95 fueron las primeras computadas con grabaciones de memoria en casetes de cinta enchufadas a la televisión. Nos adaptamos a los tiempos. Nos fuimos, nos hicimos músicos, escritores, filmamos, pintamos, actuamos, hicimos radio, creíamos que teníamos mucho para decir en la sociedad de la soledad en las grandes ciudades. Así nos seguimos abriendo al mundo, peleando con él, la nueva tecnología, la época de la comunicación de la incomunicación. La era de la revolución de la naturaleza.

Por allí nos llamaron la generación X y también nos cagamos en eso como el «Joven Manos de Tijera» cortando sus propias creaciones. Nacimos del 74 al 78. Hoy la pelota está desinflada en el rincón, las piedras cargadas en el patio de la memoria. Mucha agua ha pasado debajo del puente y se ha llevado a más de uno como una corriente, como una generación de germinación, como semillas que buscan el sol. Así, y con todas estas postales aún los sueños siguen tan reales como que hoy dijo el hombre, es un día domingo.

MAXIMILIANO GARCIA  [email protected]

 

Uruguay 2030, desde Pelotas, Brasil

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por este e-mail quiero contarle de una iniciativa que surgió en la ciudad de Pelotas, Rio Grande do Sul, Brasil, inspirada en el artículo que escribió el señor Enrique Pintado en LA REPUBLICA el mes pasado. Con otro compatriota ya estábamos trabajando en un evento a realizarse el día 6 de junio llamado «Tributo a la Celeste», en el que proyectaríamos imágenes de la construcción del estadio Centenario, la antigua Montevideo y los goles de la campaña de la Selección uruguaya, culminando con un show musical de artistas uruguayos y brasileños titulado «Candombe Urbano»; fue cuando surgió la idea de comenzar a recolectar firmas para «Uruguay 2030″, y en forma simbólica el primero en firmar será un escritor brasileño llamado Aldyr Schelee, que es nada más y nada menos que el creador de la indumentaria que utiliza Brasil; ya que después de sufrir la derrota en Maracaná ellos llamaron a un concurso público para cambiar la camiseta que como usted sabe era blanca, pero la peculiaridad es que el señor Aldyr es hincha fanático de Uruguay; entonces pensé que podría ser algo interesante para el diario que usted dirige. Otra cosa que quería ver si fuera posible es un contacto con el señor Enrique Pintado, ya que fue él quien nos inspiró dicha iniciativa.

Disculpe el atrevimiento, pero esto es una manera de sentirse conectado con nuestro paisito, y de una u otra manera divulgar nuestra cultura, nuestra forma de ser y sentir la patria, ya que lamentablemente tenemos que estar fuera de ella.

Desde ya muchas gracias y aguardando una respuesta quedo a sus órdenes.

JAVIER NUÑEZ TEL: 53 32220686  [[email protected]]

 

El voto rosado

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

9 de mayo de 2010, fue la fecha en que por primera vez, el voto rosado voluntario se impuso en las elecciones departamentales.

Los blancos votando al candidato colorado y los colorados votando al candidato blanco, por encima de lo pedido y hasta exigido por los principales dirigentes de ambos partidos, demuestra que el electorado uruguayo, cada vez utiliza con mayor libertad el ejercicio del voto.

Puede que no me guste por ir contra mi grupo político, pero es de destacar esa actitud, totalmente individual, con que se hizo uso del voto, por encima de banderas y de consejos de los dirigentes.

Eso hace que el regocijo de Pedro Bordaberry por el triunfo del Partido Colorado y de su fracción política, como acción propia, no es así ni mucho menos, él lo sabe, ningún partido crece desde octubre a la fecha de 16.000 votos a 35.000, debe reconocer que es un triunfo compartido.

Tampoco debe criticar a las encuestadoras, porque las mismas no podían prever ese vuelco tan inesperado para muchos en Paysandú y Salto.

Es la misma libertad que los votantes frenteamplistas, ante lo que consideraron una aberración la elección del candidato departamental, reaccionaron y si bien no votaron a los partidos tradicionales, lo manifestaron con el voto en blanco.

Los dirigentes deben poner las bardas en remojo y entender que cada día va ser más difícil pretender «arrear» al votante con decisiones de cúpula, o con decisiones emanadas de organizaciones internas reñidas con la realidad. Además deben entender que es algo muy distinto la forma de pensar y reaccionar del votante en las elecciones nacionales que en las departamentales y que esa puede ser una de las razones para que sea difícil unificarlas en un solo día, por más voto cruzado que se autorice.

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