TIENE LA PALABRA

Del INAC (Instituto Nacional de Carnes)

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

A raíz de una editorial de vuestro diario publicada el día 3 de mayo de 2010 en la página 8 bajo el título «La imprescindible reforma del INAC», nos vemos obligados a esclarecer algunas inexactitudes, que se expresan en el mismo.

Antes de referirnos a estos puntos, queríamos recordar que INAC y esta administración, en particular, ha generado un vínculo cuidado con los medios de comunicación, a los cuales se les remite información permanentemente además de generarles espacios para la atención por parte de las autoridades de cualquier interrogante que tengan los periodistas; por lo que nos resulta por lo menos sorpresiva esta publicación sin consulta previa para chequear las fuentes de información que luego son el insumo para una opinión basada en hechos y no en especulaciones, como es este el caso.

La primera afirmación que queremos rebatir es el final de la editorial, que tiene como cierre la frase «Seguiremos los uruguayos a la deriva?», en referencia al consumo de carne en Uruguay. Tenemos que informarle que en la administración 2005-2009 fue definida como política estratégica la atención al mercado interno.

Ha sido una política expresamente definida relevante para atender las necesidades de los sectores de la población a quienes se les hace más difícil el consumo de carne vacuna por restricciones de presupuesto cuidando a su vez la calidad del producto.

Por ejemplo, al constatarse que en algunas carnicerías se incluía en la carne picada elementos como grasa, sangre y otros, en el año 2006, INAC impulsó un decreto por el cual se determinó el máximo de grasa permitido en la elaboración de este producto, el de más consumo entre las clases populares en Uruguay.

Siempre impulsado por el Instituto, se trabajó con los carniceros, supermercadistas y químicos para llegar a los parámetros normales en cuanto a la inocuidad del alimento.

A partir de 2006 se viene trabajando con equipos importados de Escocia para medir el tenor graso que no puede exceder el 20%, situación que es de relevamiento permanente en los comercios de carnicerías.

No es cierto que «la carne de exportación continuará siendo procesada de acuerdo a las exigencias de los mercados internacionales» y que «los uruguayos vamos a comprar más grasa que carne». Le complementamos con otros argumentos para que puedan comprender los procesos industriales de producción de nuestra carne y los controles que lleva adelante INAC así como la inexactitud de esta afirmación.

Es imperioso contrastar con la realidad, esta última frase entrecomillada, dado que se pretende informar (¿) a la población que quien suscribe, el vicepresidente de INAC, «propuso en la Junta eliminar la obligatoriedad de los frigoríficos de recortar los excesos de grasa y otros elementos en la media res» y esto generaría mayor rasa en la carne que comprarán los consumidores.

En primer término, no propuse eliminar el dressing, que es un proceso industrial necesario, sino discutir la pertinencia de la normativa de 1979 por la cual es obligatorio este recorte por parte de la industria, lo que ha provocado a lo largo de la historia, un obstáculo que genera desconfianza entre dos eslabones importantes del sector: el productor y el industrial, dado que el primero, no tiene posibilidad alguna de mejorar su situación en el negocio si es que el otro, recorta únicamente a su criterio, teniendo en cuenta sus intereses, también en el negocio.

La propuesta de discusión ha surgido como muchas otras en el seno donde están representadas estas partes, para poder evaluar y tomar medidas ante las dificultades de desarrollo que enfrenta la cadena; en este caso, a través de una desregulación.

Este nudo de conflictos es uno de los que distorsiona la producción ganadera del país.

Necesariamente quienes producen este alimento, en el medio del campo, necesitan la confianza necesaria para dedicarse a la producción, sin que esto configure un detrimento para el consumidor.

A veces, no hay que pensar en polos extremos que se excluyen. Si atendemos al productor no necesariamente debe ser excluido el consumidor en los beneficios. En INAC hemos probado que podemos generar políticas inclusivas durante todo el período pasado con los distintos sectores.

Sería recomendable que el Sr. editorialista pueda leer en la página de INAC www.inac.gub.uy los proyectos realizados por el Instituto para aclarar la peculiar perspectiva que se ha creado sobre lo que hace y lo que no hace INAC.

Otra de las afirmaciones que quisiéramos intentar aclarar que es inexacta es que los actores principales del mercado interno ­carniceros y consumidores­ no tiene voz ni voto.

Fomentamos en el mercado interno ámbitos de diálogo permanentes con industriales, comerciantes y consumidores, para atender las necesidades globales de la población y de algunos sectores específicos, buscando alternativas comerciales viables.

Para llegar a acuerdos y medidas que se han implementado, se realizó el contacto con estos actores, y la larga lista de propuestas fue muchas veces impulsada con más fuerza desde el Poder Ejecutivo que desde ningún otro sector.

Para terminar, comentarles que INAC monitorea el mercado interno y genera información permanente para el consumidor en la página web.

Es importante resaltar que estos monitoreos han detectado que el consumo de carne bovina desde 2004 a la fecha aumentó de 47 kg a 58,2 kg por persona por año. El de pollo pasó de 12 kg por persona por año en 2004 a 19 kg.

En materia de precios, y teniendo en cuenta las medidas que generó INAC en esta área de trabajo, debemos informarles que en el acumulado 2005-2009 el precio de la carne bovina presentó una leve disminución en términos reales, e igual tendencia se observó en el precio de la carne porcina, siendo la carne aviar la única que presentó un incremento en términos reales.

No parece ser una situación que denote una desatención del mercado interno la que nos plantea este panorama; es una confirmación de que el Instituto Nacional de Carnes se ha planteado como prioridad este mercado, precisamente, porque ha informado a la población, que es el principal mercado en volumen que tenemos los uruguayos para nuestra propia carne, de acuerdo a investigaciones del Instituto.

Agradezco la publicación de estas aclaraciones, esperando sepa entender nuestra preocupación por el tema y al mismo tiempo, solicitándole su colaboración en la difusión de la temática desde su prestigioso medio de comunicación.

Saluda atentamente, siempre a vuestra disposición

DR. FERNANDO PEREZ ABELLA VICEPRESIDENTE  INSTITUTO NACIONAL DE CARNES

 

De la Embajada de la República Islámica de Irán

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En el nombre del Altísimo.

La Sección de Prensa de la Embajada de la República Islámica de Irán saluda muy atentamente al Sr. Director del diario LA REPUBLICA, Dr. Federico Fasano Mertens, al tiempo que le informa que en sus recientes publicaciones de noticia sobre la República Islámica de Irán, y más específicamente el día viernes 12 de marzo, página 13, así como el día domingo 18 de abril, páginas 12 y 13, al referirse a la región del Golfo Pérsico, se ha empleado el nombre abreviado y ambiguo de «el Golfo».

Al tiempo de llamar amablemente su atención y la de sus estimados colegas sobre el uso del nombre oficial y mundialmente reconocido de esa región en su diario, es decir «Golfo Pérsico», lo cual está registrado por las Naciones Unidas y en sus documentos oficiales, se solicita tenga a bien dar las pertinentes instrucciones en cuanto a la corrección de los errores pasados y la correcta utilización del nombre oficial de dicha región en el futuro.

La Sección de Prensa de la Embajada de la República Islámica de Irán aprovecha la ocasión para r
eiterar al Sr. Director del diario LA REPUBLICA, Dr. Federico Fasano Mertens, las seguridades de su más alta consideración.

EMBAJADA DE LA REPUBLICA ISLAMICA DE IRAN

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