Cada seis días muere una mujer por violencia doméstica en 2010
La cosa va de mal en peor. A pesar de la conciencia social sobre la violencia doméstica, que llevó a que las denuncias se dispararan la Policía recibe una cada 45 minutos, la epidemia no para. En 2009, 38 mujeres fueron asesinadas; 34 de ellas murieron a manos de sus parejas o, particularmente, de sus ex, informó el Colectivo Mujeres de Negro, que busca sensibilizar a la sociedad sobre este delito. Cada diez días, a una mujer de cualquier edad «le quitaban su futuro» al morir a manos de quien más amó, definió Jenny Escobar, integrante del colectivo.
En 2010, la situación se agravó. Ya fallecieron 19 mujeres tres de ellas, niñas, una permanece en coma y otras dos están internadas en el CTI. Por eso, la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, junto al Colectivo Mujeres de Negro, entregará hoy una carta al presidente de la República, José Mujica, solicitando una entrevista en la que se reclamarán «medidas urgentes» para combatir la problemática.
Urgencia
Teresa Herrera, co-coordinadora de la Red, dijo que se pedirá al Presidente que se garantice la ley 17.514 y que se otorguen recursos genuinos en el presupuesto nacional para abordar esta lucha. «Hasta ahora se han otorgado mínimamente», afirmó. Agregó que no se ha cumplido con el Plan Nacional de Lucha contra la Violencia Doméstica, que estipula la obligatoriedad de implementar una campaña de comunicación para sensibilizar. Otras carencias son tan o más graves. «No hay tribunales especiales en el Interior, no hay refugios para las víctimas», enumeró Herrera. Los únicos dos que existen están gestionados por ONG. El INAU, mientras tanto, cuenta con otro dirigido a los niños.
Un reclamo histórico de la Red es la exigencia del cumplimiento de las medidas cautelares que un juez dispone para apartar y proteger a la víctima de su agresor. «No se cumplen, y los jueces penales están completamente omisos. En caso contrario, los expedientes urgentes duermen el sueño de los justos durante meses», denunció.
Según la Red, la falta de cumplimiento de estas medidas se debe también a la ausencia de recursos. «Hay cada vez más denuncias, pero las respuestas no funcionan. La mayoría de las mujeres que mueren hicieron la denuncia previamente», subrayó. La no inclusión de la temática en el presupuesto nacional también ocasiona, explicó la especialista, que los integrantes del Consejo Nacional Consultivo creado por ley no puedan actuar como decisores, tal como establece la norma. «Tienen dificultades para implementar medidas en los organismos estatales a los que representan. En la salud y la educación hay grandes problemas. Todo termina dependiendo de la voluntad de algunos». Para Herrera, no puede dependerse de la cooperación internacional para solucionar temas de fondo. «No hay política de Estado sin plata», disparó.
De cualquier modo, las mujeres que trabajan en esta temática consideran que no sólo alcanza con el dinero: se requiere «un cambio cultural» que es la «gran lucha» del colectivo. «Hay que derrotar la concepción machista», afirmó Herrera. Admitió que algunas propuestas, como el Programa Nacional de Educación Sexual, son «un avance para cambiar las concepciones de género», pero aseguró que no basta: el cambio de cabeza debe ser «una gran empresa nacional».
Ojos bien cerrados
Jenny se integró a Mujeres de Negro para colaborar con «el fin de la impunidad». Nunca sufrió violencia doméstica, ni perdió a un ser querido por esta causa, pero estará hoy en la explanada municipal, a partir de las 17.30, para participar de una movilización que busca concientizar a la opinión pública.
Algunas mujeres tendrán las bocas cerradas con cintas blancas; otras, los ojos tapados con cintas negras, para simbolizar la injusticia y el «silencio cómplice» que mantiene nuestra sociedad sobre el tema. «Las mujeres no pueden tener protección, ni siquiera cuando se han ido de sus casas y cuentan con medidas cautelares. Hace falta muchísima más firmeza con los agresores y muchísima más protección a las víctimas. Hay dejadez de parte del Estado», resumió.
Como otras activistas, Jenny atribuye el aumento de muertes a esta falta de apoyo, más que a un aumento real de la violencia. «Las mujeres que tienen el valor de salir de sus casas, de dejar a los agresores, de dar el primer paso, son las que mueren. Sus ex no lo pueden bancar», sentenció.
No obstante, todas coinciden en que este difícil primer paso es imprescindible. Ahora, reclaman el apoyo necesario para contener y acompañar a las mujeres en su lucha por recuperar la dignidad sin morir en el intento.
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