TIENE LA PALABRA

TCC no cumple con el contrato

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El pasado 23 de enero realizaron en mi domicilio la conexión al servicio de TV cable provisto por TCC.

Desde el momento de la conexión la calidad de la imagen es lamentable. Como si se tratara de un video de mala calidad bajado de Internet, se ven en la pantalla grandes cuadrados que forman la imagen, como una foto digital ampliada. Las figuras curvas se transforman en cuadriculadas. Gracias a TCC he podido descubrir que las montañas son más fáciles de subir ya que sus laderas en realidad son escaleras. En el caso de las imágenes en movimiento, el efecto es peor ya que cuando algún actor u objeto se mueve rápidamente parecen descomponerse en una cantidad de pixels que se teletransportan a otro sitio de la pantalla donde la imagen se vuelve a rearmar. En el caso del fútbol, la pelota va cambiando de forma permanentemente utilizando más o menos cuadraditos hasta que queda en reposo y parece adoptar una forma estable (aunque igualmente pixelada). Es increíble pero la calidad de los canales abiertos cuando se ven mediante TCC es incluso mucho peor que la que se puede obtener con una antena exterior. Desde el mismo día de la instalación llamé a servicio técnico. Un técnico especializado que me visitó una semana después me indicó que por tener poca señal en la zona (pleno Malvín), bajan la calidad de forma de lograr transmitir todas las señales. La mayoría de los clientes no se quejan pero mi TV es grande y se nota más. En realidad no es solo con las TV de pantalla grande, en una TV pequeña me pasa exactamente lo mismo, pero al verse de lejos el efecto es menor.

En el contrato firmado con TCC ellos se comprometen a proveer «…Un servicio de calidad apropiada..», por lo que desde el día siguiente a la visita del técnico solicité a atención al cliente que me dieran una solución o la baja del servicio.

Al día de hoy llevo conversaciones telefónicas con 5 personas de atención al cliente y una visita a TCC para solicitar la solución al problema o la baja. En mi visita del 8 de febrero hablé con una supervisora (Verónica Figueroa) la que se comprometió a buscar una solución y llamarme pocos días después, no obstante manifestaba que las bajas son «complicadas» ya que hay un compromiso de permanencia por parte del cliente. En TCC, sin embargo, los supervisores tampoco tienen tiempo ni para buscar soluciones ni devolver llamadas, sigo esperando el resultado de su gestión.

Más de un mes luego de esta visita, la situación sigue incambiada. Mi único camino para que TCC me escuche es enviar esta nota a su diario ya que incluso presenté la denuncia en el Area de Defensa del Consumidor del MEF para que den una solución escrita, a lo que no respondieron. Queda convocarlos a una audiencia administrativa. ¿Es necesario llegar a esto cuando la calidad del servicio que están brindando es pésima?

Llegado este punto surgen unas pocas conclusiones: las gestiones frente a TCC son totalmente estériles, pasan los días y no hay respuesta y si no existieran agencias de defensa del consumidor parece que esta empresa hace lo que quiere sin preocuparse de la calidad que está vendiendo. La empatía o el interés en la atención al cliente se ha perdido completamente. Terminada la gestión de venta los clientes pasan a ser secundarios, y si usted como yo tiene idea de comprar uno de estos nuevos televisores de pantalla plana y grande para ver «cine» en el living de su casa, claramente TCC no es la solución, a no ser que no le importe ver imágenes a cuadros…

SANTIAGO DIAZ – C.I. 1.764.422-1

 

Accidente de tránsito: «A mí no me va a tocar…»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por la presente quería comunicar a Ud., y por su intermedio a sus lectores y para todos aquellos que desgraciadamente sufrimos la pérdida de un ser querido en un «accidente», o asesinato de tránsito diría yo, un razonamiento en voz alta. Todos pensamos a mí no me va a tocar, hasta que te toca y te quitan la vida de un ser querido en un segundo.

El asunto al que refiero es el «accidente» de tránsito del domingo 28 de febrero por la mañana en el Km 51.500 de la Interbalnearia, a la altura de La Floresta, protagonizado por el asesino RERC al volante de un Hyundai matrícula B-543.594. Chocó de atrás a una moto Yumbo 70, y el provocó la muerte a mi sobrino David do Santos, de 20 años, y lesiones gravísimas a su novia Serrana Marisquirena. El asunto es que esta «bestia» (con el perdón de la expresión, aunque en lo que a mi respecta tal vez fui muy cortés en mi adjetivación) presentaba un grado alcohólico 7 veces superior al permitido, además de «frenar» a 250 metros del lugar con la moto debajo del auto. El entrecomillado se debe a la duda de si quiso frenar o la moto le impidió proseguir la marcha en su huida cobarde, ¡porque vaya que hay que «frenar a 250 metros!

Lo peor del caso es que tal vez en poco tiempo tengamos a este asesino suelto entre nosotros, ya que, como siempre sucede, cuentan y pueden costear los más caros abogados (como lo pude ver yo cuando se presentó en el Juzgado de la Costa). Y nosotros, en nuestra condición de personas humildes, no tenemos esos privilegios, y debemos ver cómo estos bárbaros matan casi impunemente, no empuñando un arma, pero sí un volante.

Señor Director, me dirijo a Ud. ya que el día martes 2 de marzo salió publicada en su diario la noticia, la cual pudo pasar desapercibida por los importantes hechos de la jornada anterior referidos a la asunción presidencial. Por eso nuestro llamado a que ¡no nos dejen solos!

Que se investigue el caso con la responsabilidad que los caracteriza ya que son el único medio escrito confiable para nosotros. Desde ya saluda atentamente

[email protected]   – C.I: 2.536.507-7

 

Una lanza por  Ana Vignoli

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hemos leído vuestro diario, con sorpresa, la columna «Carta al Director».

1º) Por primera vez se habla de algunas facetas históricas de Joselo López a quien recuerda la forma y sus vínculos que tenía y tiene con el Partido Nacional cuyos amores parecerían que todavía subsisten.

2º) Nosotros, como municipales, teníamos a la compañera Mabel Lolo, secretaria general de Adeom nombrada por el intendente de la dictadura Rachetti para ingresar en la IMM.

3º) Queremos expresar nuestra alegría por el nombramiento de Ana Vigñoli que entre otras cosas nos defendió cuando estábamos siendo atacados, amenazados, etc., y fue ella quien hizo lo que tenía que haber hecho Lolo. Dejándonos como experiencia la famosa frase de Artigas: «Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos».

4º) Vaya nuestro saludo militante y nuestro apoyo que tiene seguro ella, y todos los demás, también para Ana Olivera. La clase obrera no fallará.

por ADEOM ZOOLOGICO – (cuatro firmas)

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