Cambio de perspectiva
La situación en el liceo 62 comenzó a conocerse cuando un alumno denunció haber sido asaltado por hombres adultos en el patio liceal. «Es un liceo grande, tiene un amplio espacio y por la parte de atrás se puede acceder trepando a los muros», explicó ayer a Telemundo la presidenta de Secundaria, Alex Mazzei. «Acá atrás (por el patio), entra gente de afuera», dijo el estudiante cuyo nombre comienza con L. Al principio «no le creían (…) que le habían robado, y luego sí, e hicieron la denuncia» explicó un alumno que comentó lo que escuchó de algunos funcionarios liceales.
«Estamos unidos y queremos trabajar junto con la población, las autoridades y nosotros mismos en evitar este problema», dijeron los docentes. Uno de los reclamos es que se incrementara la guardia policial y el patrullaje perimetral «para controlar a los estudiantes», agregaron.
El problema, que inicialmente comenzó con la denuncia de un robo por parte de extraños al centro, ayer se trasladó a la necesidad de «controlar a los estudiantes». La adolescente Natalia, consultada en tal sentido, sostuvo: «Pero no somos nosotros, es gente de afuera, que en muchos casos tienen conocidos acá adentro, o gente que se hace pasar como alumnos para entrar al liceo».
Las autoridades liceales propusieron que los estudiantes utilicen distintivos tales como un uniforme para que los docentes y cuidadores puedan identificar. La utilización de uniformes tuvo un importante éxito en otros centros educativos, catalogados como «violentos». En el 38 de la Teja, el uso de uniformes permitió que además de una identificación de los estudiantes, los alumnos comenzaran a tener un sentido de pertenencia por el centro educativo.
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