Liceo 62: la opinión de estudiantes que sufren abusos de los adultos
Tras la información surgida de que un alumno liceal fue robado dentro de la institución por cuatro hombres armados, comenzaron los pedidos de prevención. El sindicato de Secundaria (ADES) de inmediato pidió lo que el colectivo docente solicitaba: seguridad externa, controles, y además mejora de las condiciones educativas, como más docentes y adscriptos para atender correctamente las necesidades de los estudiantes.
Sobre el adolescente, primer víctima del hecho, Secundaria aseguró que se le está brindando la asistencia correspondiente, tras -según denunció él- un robo a mano armada mientras estaba en el patio del liceo. Sobre los estudiantes, docentes y funcionarios no docentes, segundas víctimas de la presencia de personas ajenas al centro, armadas y con intenciones de delinquir, habló el comerciante HP, vecino del liceo. «Lo que pedimos, lo pedimos como si hubieran entrado a mi negocio, ya que creo que la inseguridad está afuera (y los hechos indican un caso de robo por parte de personas ajenas a la institución) y justo ahora le tocó al liceo».
En cuanto a la comunidad, incluyendo a los padres de los alumnos, reclaman por un lado mayor seguridad en la zona, y más guardia en el liceo. Desde Secundaria, la inspectora Hilda Surraco dijo que hubo una falla en el sistema de seguridad debido a «un problema administrativo que impidió la presencia del policía que hiciera la guardia».
La zona es catalogada como «peligrosa» por algunos vecinos, incluso por «la presencia del liceo». «Los botijas son buenos, pero el liceo genera una gran inseguridad», explicó H.P. Ayer de tarde, los padres, y docentes realizaron una reunión para tratar el tema de la inseguridad, y de paso, se presentarían reclamos sobre la «violencia» dentro de la institución y otros problemas.
Situación global
A todo lo anterior, se suma la sensación que viven los más perjudicados, pero los menos visibles, aunque superan ampliamente en número al resto de los actores involucrados en el pedido de «mayor seguridad». Los estudiantes, unos 800 que en el turno de la tarde no pueden estudiar por la suspensión momentánea del centro educativo, esperan que los adultos traten de resolver el problema.
LA REPUBLICA fue hasta el liceo 62 para conocer lo que algunos de los estudiantes opinaba al respecto de la situación que los involucra, y que los hace ver como víctimas y en parte también provocadores de la situación, según lo que declaran algunos vecinos.
«Si no estuviera el liceo, acá no pasaría esto», dijo Miriam, vecina del liceo, que compartió lo dicho por HP. en cuanto a la «inseguridad» en «todo Colón» pero «aún más, cerca del liceo». Natalia, que salía ayer del Liceo 62, estudiante de esta institución, dijo a LA REPUBLICA: «Yo no creo que el liceo sea culpable de nada, si no, ¿a dónde lo van a poner?».
Natalia comentó que a pocas cuadras «hay un asentamiento (el liceo está sobre Lezica y Calderón de la Barca) y vienen de ahí muchos de los que arman lío y que tienen amigos dentro del liceo». Mauricio, otro estudiante, reconoció que «la cosa está difícil». «A veces nos peleamos acá adentro, pero no traemos revólveres, no somos asesinos. Mi padre me contó que también se agarraban a las piñas en el liceo, pero ta, no nos vamos a matar».
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