TIENE LA PALABRA

Sobre un comentario de Jorge Arias a una obra de El Galpón

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Como conspicuo lector de LA REPUBLICA, ya sea en su versión digital o comprando la edición impresa, me regocijo día a día por el estilo periodístico del equipo del diario que Ud. dirige por diferentes razones las cuales no voy a mencionar aquí.

Hay días que uno finaliza la lectura de las páginas quedando bien «pipón» pero a veces también discrepando mucho con algunos conceptos de los articulistas que allí vierten. Es el caso del comentario aparecido en la edición del 2 de marzo de 2010 del Sr. Jorge Arias, respecto a la obra Tercer Espejo, unipersonal, interpretada por Natalia Bolani en el Teatro El Galpón durante este verano que ya se va.

Quieren las «casualidades» que dicho monólogo fue bajado de cartel el último día de febrero, por lo tanto la crítica a la cual hago mención queda como fuera de contexto, sin importancia, a no ser por quienes vimos la obra y discrepamos de manera rotunda con los conceptos vertidos por el Sr. Arias, los cuales no quiero dejar pasar por alto.

En primer lugar, quiero dejar sentado que no soy crítico teatral, sino apenas un simple aficionado a los espectáculos que ofrece la cartelera montevideana, a los cuales puedo acceder por ser asociado a los mismos y contar con franquicias en el valor de las localidades ya que si no sería imposible para un bolsillo obrero, como el mío, poder pagar el costo de las entradas, en particular las de teatro.

Pero vayamos al grano, la crítica del amigo Arias, a mi modesto entender, se parece más a un ataque personal a Juan S. Peralta, creador y director del monólogo, que el comentario de una obra que puede gustar o no, según el cristal con que se lo mire. Es así que el cronista de LA REPUBLICA, menciona a Sade, a Edmund Wilson, a Genet, haciendo gala de tener una muy poderosa cultura y situándose, a mi modesto entender, en un escalón bastante por encima de los simples mortales que a duras penas terminamos secundaria bajo los golpes y la represión del fascismo en los 70. Eso sí, aprendimos del gran Shakespeare, que el teatro es para el pueblo y recuerdo aquellos brillantes profesores de literatura, luego barridos por la represión de las aulas, el montaje y la escenificación en los poblados de la vieja Gran Bretaña donde representaban sus obras los actores y artistas populares, entre las masas…, de allí que de los cuatro que vimos el unipersonal de Natalia Bolani, en la típica sobremesa de boliche posobra, coincidíamos, que en algún punto de la misma nos sentimos identificados con las miserias humanas que salían de la boca y las canciones interpretadas por la actriz, es decir que la obra, el texto y su puesta en escena cumplieron con el axioma básico de los viejos maestros del teatro: llegarle al pueblo.

Poco importa, estimado crítico, que Ud. considere el argumento como infantil: es su punto de vista y…punto! El público no es tarado, vio?

Además y lo que realmente me mueve a escribir esta nota es la temeraria afirmación del Sr. Jorge Arias, de que la actriz Natalia Bolani realizó la obra sin convicción a pesar de que «puso toda su energía, todo el coraje posible. Se jugó entera…», de verdad, y un manoseo gratuito hacia la dignidad de una joven actriz, que realiza una representación conmovedora, con una voz especial y a prueba de tan largo monólogo, lleno de canciones, además. ¿Qué pretende insinuar, que la Bolani realizó el papel por necesidad? Si fuera como Ud. dice, Sr. Jorge Arias, un texto tan lamentable y tan imposible de que el artista se compenetre con el mismo, creo que Bolani, sencillamente, hubiera optado por cederle el papel a otro colega, ¿no?

En fin, cosas veredes…, un día me dijo el gran Gastón Ciarlo «Dino»: «Los críticos son artistas frustrados»…, como desconozco su currículum Sr. Jorge Arias la dejo por acá…

Sin más, Dr. Fasano, vaya mi reconocimiento al diario plural.

GABRIEL BARREIRO  (Crítico y músico frustrado)C.I. 1.700.380

 

Discrepa con Azucena Berrutti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

No sé si es usted, o yo, que estamos equivocadas con respecto a lo que es venganza. Tengo unos cuantos años de mi vida dedicada a la lucha por la igualdad y respeto del hombre por el hombre; durante ese tiempo me tocó vivir la época de la dictadura, al igual que muchos uruguayos nos tocó vivir momentos muy difíciles. Pero como me tocó momentos difíciles también conté con maestros en la vida que me enseñaron que siempre teníamos que caminar con la cabeza en alto porque así íbamos a ver tanto el poste que teníamos en frente, como el pozo que se encuentra en el piso. Y también me enseñaron la diferencia de odio, venganza con lo que es justicia, por lo tanto aprendí que el odio y la venganza se daría en lo que me es personal en matar, violar, torturar a todos los militares que nos hicieron o quisieron que sintiéramos esa clase de sentimientos. Pero como no pienso de esa manera, considero que lo que tratamos al hacer que ellos vayan presos, es justicia. Usted habla de seres humanos viejos y enfermos, se lo divido en dos: viejos, pero conocieron a sus nietos, vieron a sus hijos salir adelante, cosa que no pudieron hacer muchos de los presos políticos que pasaron por sus sentimientos enfermizos. Porque considero que desde el momento que hicieron tal tipo de atrocidades ya estaban enfermos, no se olviden que los sediciosos que actuaron contra la Constitución cumplieron años presos y otros ni siquiera supieron porqué lo estuvieron, porque no volvieron. Además, con ese criterio, también a los presos comunes habría que dejarlos en libertad. Pero como este paisito es chico pero grande en todo lo que a su pueblo se refiere es que tenemos que tomar conciencia con respecto a la justicia y hacer que se cumpla con ésta en el sentido global de lo que ella encierra.

NEGRA CASTRO [email protected]

 

La timba es peor que la droga

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Agradeciendo su gentileza de publicar estas reflexiones, que tal vez sean motivo de preocupación de muchos, es que quisiera llegar a los que toman las decisiones políticas, para que piensen si no será necesario poner límites y prohibir también las maquinitas tragamonedas, la proliferación de casinos, etc. Creo que vamos barranca abajo, basta entrar a esas casas de juego y ver la cantidad de gente que deja sus sueldos, provocando en el seno de sus familias gravísimos problemas; es el peor vicio que existe, la timba es peor que la droga, el cigarro, la bebida, etc. Es lamentable ver como en los barrios y en casi todos los lugares surgen como hongos estas maquinitas, y el ser humano es débil. La plata fácil es una quimera, hay que actuar…

Le saluda muy atentamente

HORACIO MADERA NAVARRO HORACIO.MADERA@HOTMAILCOM

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