TERAPIA SEXUAL
Tengo 17 años. Quiero saber si está bien que una mujer se masturbe, si no trae consecuencias… y hasta cuántas veces…
Desde el punto de vista sexológico, la autoestimulación o masturbación (como su significado es «profanar con las manos», prefiero el otro término) no tiene nada de malo a ninguna edad. Forma parte del conocimiento y goce del propio cuerpo y sus sensaciones. La cantidad de veces que se haga carece de importancia, salvo cuando es tan excesiva que impide o se prefiere a otras actividades propias y necesarias de esa etapa de la vida.
Las consecuencias pueden ser positivas porque permiten que la mujer sepa qué le proporciona placer y disfrutarlo cuando así lo desea y también sepa transmitirle a su pareja, qué es lo que la gratifica y cómo hacerlo, cuando surja la situación; y negativas, si se vuelve más fácil y gratificante esta actividad que la relación y comunicación con otra persona, con el posible resultado de un excesivo aislamiento.
Mi esposo trabaja con computadoras y me enteré que cada vez que tiene un tiempo libre chatea con una mujer. Yo pienso que eso es serme infiel, él dice que no. Tú, ¿qué opinas?
Creo que es muy difícil marcar los límites de la fidelidad-infidelidad, ya que es algo que debe definir cada pareja, según sea el compromiso existente entre ambos. El problema es que hay muchas cosas que se suponen por la educación recibida o el medio en que se vive, etc. y pueden no ser las mismas para uno/a que para el/la otro/a.
Hay quien piensa que no se es infiel hasta tanto no haya un coito y también quien entiende que todo trato con personas del otro sexo, en las que no participe el cónyuge, ya es una infidelidad.
Este tema, como muchos otros, que afecta el vínculo de dos, requiere de buena comunicación y de mutuos acuerdos, si no se desea llegar al conflicto y/o separación.
Diría que cada vez que se forma una pareja se hacen tres contratos simultáneos: uno que se habla y se acuerda entre ambos al que llamaré «explícito» y dos que se suponen (cada persona uno diferente) de acuerdo a la educación, lecturas, experiencias de vida, etc, pero no se hablan. A éstos los llamo contratos «implícitos» y son los causantes de la mayoría de los problemas entre dos que conviven, pues «yo esperaba que tú hicieras tal o cual cosa como hacía mi madre» o «yo creía que tú no te relacionarías con nadie más que conmigo», etc. etc. Es muy importante tener claro esto y, si ves que no pueden solos, puede serles útil trabajarlo en terapia de pareja.
Quisiera que hablara un poco del lesbianismo, si puede ser de origen genético o social, si se puede revertir en una muchacha joven, si se puede enamorar de un varón. Ella dice que desde pequeña ha sentido atracción sólo por personas de su mismo sexo y en la actualidad tiene una pareja mujer.
La homosexualidad, tanto del varón como de la mujer, es multicausal y diferente en cada uno/a. Se cuestiona si puede haber elementos congénitos, es decir, si se nace así. Hay un estudio de aproximadamente, cien varones homosexuales que murieron de sida, a los cuales se les encontró el hipotálamo (enclave del sistema nervioso con el hormonal, ubicado en la base del cerebro) más pequeño de lo habitual en los heterosexuales, pero aún no se ha podido determinar si es causa o consecuencia de la orientación sexual que tenían, ni qué relación puede tener eso con la enfermedad de que murieron. Se le dio mucha importancia a este descubrimiento pues además de las causas psicológicas y educacionales o sociales, como tú dices, podría haber elementos de origen físico. No se ha comprobado incidencia de lo genético, es decir, no se hereda de generación en generación en una misma familia.
Es importante tener claro que la orientación sexual no es una opción, no se elige, se está determinado a ella y por lo mismo no se es responsable de ser ni hétero ni homosexual.
Durante la niñez y la adolescencia la orientación sexual puede no estar del todo definida por lo que, la Sexología considera homosexual o gay o lesbiana a la persona que, siendo mayor de 19 años, tiene una marcada preferencia por mantener fantasías, pensamientos o actividades sexuales con personas de su mismo sexo.
Puede suceder que se revierta la orientación sexual manifestada por alguien durante años, cuando era debida a causas circunstanciales (tales como: presiones sociales, dificultades de relación o ausencia de posibilidad de otro vínculo) y que, en determinado momento de la vida, sufren una variación importante o desaparecen.
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