TERAPIA SEXUAL
Estimada Soledad: Actualmente tengo 66 años; a los 50 me extrajeron el útero, un ovario y parte del otro.
A partir de ahí y durante unos 10 años seguí un tratamiento con estrógenos. Luego, durante 5 años más y siempre bajo control médico, reemplacé esos estrógenos por un medicamento llamado Tibolona, según dicen, una droga con menos efectos cancerígenos.
Ahora bien, hace un tiempo, mi ginecóloga me aconsejó que abandonara cualquier tipo de tratamiento con estrógenos, ya que según ella, no es conveniente seguir tomándolos después de los 60 años. Lo único que tomo ahora es «Climodin», un medicamento natural, en base a extracto de Red Clover.
El tema por el que te consulto es porque dicho cambio de medicación me ha traído dos consecuencias muy marcadas: las «tuforadas» y la ausencia casi total de apetito sexual.
En cuanto a las «tuforadas», me he habituado a superarlas y a convivir con ellas, pero lo que me preocupa es lo relacionado con las alteraciones en mi vida sexual. Siento que entré en una etapa distinta que exige algún tipo de técnicas que nos ayuden, a mi marido y a mí, a superar las diferencias que, inevitablemente, han surgido entre los dos.
Quisiéramos tener tu orientación y consejo, sin descartar tu atención profesional.
Desde ya, muchas gracias y felicitaciones por tu trabajo.
La falta de deseo sexual después de la menopausia suele responder a razones psicológicas más que físicas ya que, al bajar la mujer la producción de estrógenos, la proporción de testosterona en el organismo (hormona sexual que predomina en los varones y que es llamada la hormona del deseo) aumenta y por lo mismo, lo esperable es que su efecto sea mayor.
Las dificultades que puede aparecer son:
1. a nivel de la lubricación,y que sean necesarios mayores estímulos para producirla, incluso en oportunidades puede ser necesario suplirla o complementarla con algún gel o lubricante íntimo no graso;
2. los diferentes malestares ocasionales o crónicos propios de la edad;
3. el cansancio por las actividades diarias pueden tener también su grado de incidencia en el desgano de iniciar algo que se ve como un ejercicio extra o que supone algún tipo de esfuerzo.
Las dos causas psicológicas fundamentales para tener deseo sexual son: el recuerdo de una relación sexual gratificante y la armonía con la pareja.
Cuando se tienen varias relaciones sexuales sin orgasmo, ya sea por falta de estímulos, rutina, falta de habilidad o control del compañero, etc, es lógico que no se tenga ganas de repetirlas.
Cuando hay problemas con la pareja, molestias o rencores, por mínimos que sean, puede resultar difícil concentrarse en el placer de las caricias que en otra oportunidad podrían resultar agradables y se ven todos los defectos de la otra persona: no se bañó, no se afeitó, es un egoísta y no me tiene en cuenta, sólo busca su placer, tiene mal aliento, siempre lo mismo, etc. etc. razones todas que inhiben el deseo sexual y que surgen precisamente por el malestar previo entre ambos, aunque a veces no se tenga conciencia del mismo.
Puede serles útil algunas sesiones de terapia en las que veríamos algunas técnicas de enriquecimiento sexual.
Gracias por las valoración que haces de mi trabajo.
Me regalaron tres cajas de anticonceptivos diferentes de los que uso habitualmente, quiero saber si puedo cambiar sin problemas o si corro algún riesgo…
Bien empleados, los métodos anticonceptivos hormonales suelen tener un índice muy bajo de falla, que se ubica, aproximadamente, en un 1%. Dentro de este mínimo porcentaje, se ha visto que los cambios de fórmula de un mes al otro han sido un posible causante de este fracaso. Por lo mismo, dependiendo de cuál sea el anticonceptivo que se está tomando, puede ser necesario cuidarse el primer mes con otro método, simultáneamente.
Si el anticonceptivo tuviera exactamente los mismos componentes y en las mismas cantidades, pero otro nombre comercial y otro laboratorio de origen, no tiene por qué haber problemas con el cambio pero, en muchas oportunidades cambia la calidad de los ingredientes.
Mi consejo es que te asesores con tu ginecólogo/a tratante o en el servicio del consumidor cuyo número de teléfono viene habitualmente en la cajita de las pastillas, antes de arriesgarte a que te falle el método anticonceptivo.
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República (NO RESPONDE PREGUNTAS HECHAS A SU CELULAR POR SMS) (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).
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