LA LEYENDA DE LOS PARODISTAS
La memoria compañera desata su madeja y surgen las vivencias y recuerdos de este veterano escribidor. Cuando allá por el 1955, La Escuelita del Crimen salía de la esquina de 12 de Diciembre y Uruguayana. Los libretos se los hacía El Tornillo Gamero y el jovencito Guarnerio era el animador. Jaime Urrutia llamaba «los fantoches» a sus originales muñecos. Ruben Urrutia con su talento escénico hacía brillar a componentes como Juan Mezger, Francisco Migales, Jacobo Crespo y Osvaldo Pioli, entre otros. La Escuelita se acompañaba por los guitarristas De León y Vallejo. Los pibes de los tablados gritaban los nombres de la maestra y sus pícaros alumnos. En esa tradición estuvieron también los parodistas «De Chocolate» creados en el año 1939 por el moreno Armando Silva, un creativo y gran personaje por su elegancia en el vestir. Salían del Barrio Sur y se proclamaban seguidores de la troupe del barrio, la legendaria «Todo a viejo Verde». Las letras las hacía Ricardo Riera y los acompañaba el pibe prodigio del acordeón Juancito Kermerle. En sus últimos años, ya muy premiados, la dirección la asumieron Omar Lemole y Néstor Rosas Riolfo brillando en los libretos Tito Cabano y Homero Martínez, dignos continuadores de la gloria de los «De Chocolate». Ramón Collazo fue el creador de Los «Humoristas del Betún». Rumbas y música mexicana junto a sonidos afro con la dirección artística de Agustín Ferreira. Cuando El Loro Collazo decidió dedicarse exclusivamente a Los Atenienses fueron El Colorado Lorenzo Lemos y el mismo Ferreira que asumieron la dirección total de los «Del Betún». Por el año 1938, de la mano de Carmelo Imperio nacieron Los Negros Melódicos una revista musical que luego pasó al parodismo donde ganaron muchos primeros premios. Los parodistas «Los Destapa el Tarro» salían del Reducto ensayando en un bar de Colorado y José L. Terra con su director Walter Silvera y el libretista Wilson Fierro. Por los inicios del 50 sacudían los tablados al ritmo del swing con parodias inolvidables como aquellas del beso y sus variantes según el país y las pícaras adivinanzas. Luis Carballo tenía su conjunto de parodistas los Charoles que en sus inicios por mediados del 40 salían de la esquina de Convención y Soriano. Tenían un guitarrista de lujo en Julio Reina y las hermosas voces de valores como Miguel Alvarez, Nery Gadea y Juancito Pérez, entre otros. Muy antiguos fueron «Los Chichipíos» del gran director Leopoldo Figueroa y la colaboración de Gilberto Machado. En su segunda época, en el año 1955, hicieron una despedida de antología con la música de la película «La Violetera» de Sarita Montiel, y una pegadiza letra de Helio Dastes. De Justicia y Nueva Palmira salieron por largos años «Los Fígaros Armónicos» con la dirección de Rodolfo Pérez y el inolvidable Roque Santucci siempre apoyando. «Los Jardineros de Harlem» tuvieron las letras de El Pardo del Barrio Reus en sus inicios por el 1946 y los dirigía Basilio Alves. De la esquina de Canelones y Yaro salieron «Los Parodistas Rítmicos» dirigidos por José Graziosi y Ruben Escobar que escribían sus versos en el boliche de Antoñito de Yaro y Maldonado. También integraron esa tradición de humoristas parodistas los conjuntos «Los Fantasmas se divierten», «¿Quién le pegó al perro? y una alegre agrupación que salía de Miguelete y Cabildo de nombre «Parodistas de Leyenda». Esa tradición de parodistas tomaron «Los Gaby’s» y «Los Klapers» pero eso ya es historia reciente. Con más recuerdos y música los esperamos todos los domingos a las 18 horas en CX 40 Radio Fénix.
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