TIENE LA PALABRA

Sobre la IMM 

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hola, soy fiel lectora de esta columna y he leído en estos días el descontento de la gente por cómo se dieron las cosas en el plenario al elegir la candidatura para la intendencia, sobre lo cual estoy en casi todas de acuerdo.

Es bueno que la gente pueda expresar lo que piensa, sea a favor o en contra, pero creo que de nada sirve seguir dándonos manija entre nosotros.

Es cierto que debemos cambiar varias cosas y espero lo hagamos en un futuro, a priori, pero estamos olvidando que el Frente siempre se jactó de seguir y acompañar un programa de gobierno, en este caso departamental, no una imagen, no un candidato, no un caudillo. Sea quien sea él o la candidata, debemos apoyar ese programa.

Vamos, compañeros, ¿votar en blanco? Me da pena cuando siento eso; es hora de demostrar que es un programa el que seguimos y si estamos descontentos por como se dieron las cosas trabajemos para cambiar lo que creemos no está bien. Nos costó mucho llegar al gobierno, y cuando digo mucho me quedo corta; vidas de compañeros que lucharon y no pudieron ver la utopía hecha realidad. Por ellos les pido, en mayo a votar al Frente, ante todo somos frenteamplistas. Gracias.

SYLVIA PIEDRABUENA C.I. 1.881.045-3

 

Fundamentalismo fundamentalero

Sr. Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Lo inventó George W. Bush hijo, declarando la existencia del «eje del mal» constituido por Irán y Corea del Norte. Quienes no comulgaran con él son declarados enemigos, con el simple latigazo: «Quienes no están con nosotros están contra nosotros». Así era Bush, el mandamás, el jefe, el patrón del mundo. Claro que los mandamenos o mandanada de Irán y Corea del Norte pusieron sus barbas en remojo: los iraníes apuraron las investigaciones atómicas y misiles y los coreanos fabricaron bombas atómicas y cohetes de largo alcance, por si acaso. Ahora tenemos otro país con bombas atómicas, y dos países con la espada de Damocles encima, amenazados por la guerra.

Comenzó entonces la danza de los fundamentalismos, la declaración del terrorismo fundamentalista islámico como flagelo de la humanidad, junto a muchos otros, que debemos combatir nada más ni nada menos que con la bendita guerra. Yo aproveché la onda e inventé mi propio fundamentalismo, no necesito que me encajen ninguno, y es combatir los fundamentalismos que deseen introducirse en mi pensamiento libre y adoctrinarme, escondidos en irrazonamientos como este: «Denigrar a este «occidente» con todos sus defectos para preferir al terrorismo islámico ya es otra cosa». Mi fundamentalismo tiene conceptos: que la paz es el derecho más alto de la humanidad y por tanto la guerra su peor calamidad y el peor crimen que la azota. Creo que semitas o israelitas o judíos o sionistas o lo que sea como se llamen o los llamen, y los árabes o palestinos o libaneses o islamistas o como quieran que se llamen o los llamen fracasaron ignominiosamente en dilucidar el régimen de convivencia que desean para su región, optando y aceptando la miseria de la guerra, el sacrificio de la muerte y el oprobio del refugio para miles de ciudadanos durante más de medio siglo, en presencia de la humanidad entera. Creo que denigrar al «enemigo» rebajándolo en su condición humana no sirve. Por ejemplo, creo que en Irán existe democracia y no creo que allí los «infieles» deban convertirse o morir. Creo que se le corta la mano al ladrón y se mata a «piedra libre a la mujer adúltera en la plaza», etc. y lamento que estas cosas sean de esa forma. Pero aquí en Uruguay del FA matamos una mujer cada 15 días, a veces de 20 puñaladas, y la hacemos posar desnuda en la carátula de una revista para vender muchas y para vender muchas cortinas y mucha agua y mucho perfume y muchos autos o muchas imbecilidades de lo que sea la hacemos posar desnuda. ¿Qué preferir para las nietas, que le pongan encima una sábana y la maten a pedradas o que aparezca desnuda y la maten a puñaladas?

Sr. Director, agradeciéndole la hospitalidad que ha dado a mis opiniones, lo saludo atte.

F. GOYOAGA

 

Una anécdota desconocida de Zelmar Michelini

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En el diario del día de hoy (miércoles 10) leo la noticia de que se inauguró en la antesala del Senado un cuadro con la imagen de Zelmar Michelini.

Inmediatamente vino a mi memoria una anécdota que conocí a principios de la década del 60. Yo militaba en el Partido Nacional (Nacionalismo Intransigente) en un club de residentes de Rivera ­de donde soy oriundo- y colaboraba con un amigo y ex diputado por aquel departamento, que en ese momento era director de Conaprole como delegado del Poder Ejecutivo.

Me narró un día que cuando integraba la Cámara de Diputados (último gobierno colorado antes del triunfo del P. Nacional en 1958) era colega y amigo de Zelmar ­que en ese momento era diputado por el P. Colorado­ y al encontrarse en uno de los pasillos del Palacio con éste, le preguntó como iba lo de la aprobación del presupuesto, cuyo plazo vencía esa medianoche.

Zelmar le contesta que les estaba faltando un voto pues había un diputado Colorado por Rivera que condicionaba su voto por la afirmativa si lo enviaban al exterior en misión oficial.

Mi amigo le contesta (textuales palabras): flaco no te preocupes que yo te lo arreglo cuando comience la sesión. Vas a contar con los votos necesarios; yo no lo voto, pero te voy a conseguir el voto.

Al comenzar la sesión, mi amigo pide la palabra en la media hora previa, para realizar un planteo de fueros. Allí dice que oyó en los pasillos del Palacio que habría un diputado por Rivera que votaría el presupuesto siempre que lo enviaran al exterior en misión oficial, y que como él era diputado por Rivera quería dejar en claro que no era ese diputado. Inmediatamente uno de los dos diputados por Rivera del P. Colorado pide la palabra y dice que el tampoco es quien condicionó su voto. El segundo diputado Colorado por Rivera, acorralado por sus dos coterráneos también pide la palabra y dice que tampoco él condicionó su voto.

En síntesis el presupuesto fue aprobado, y al terminar la sesión me contó mi amigo que Zelmar lo fue a visitar a su despacho y lo abrazaba, diciéndole «genio», «genio».

Obviamente que esto está documentado en las actas del Poder Legislativo, porque yo lo leí. Obviamente que no doy los nombres de los tres implicados, pero los recuerdo.

Este relato es simplemente para reafirmar otra de las facetas de Zelmar: era querido y respetado por todos sus compañeros de la Cámara.

Esta anécdota creo que no la conoce nadie, a menos que haya estado ese día en la sesión de la Cámara, aunque hace un tiempo se la conté al hijo de Zelmar, el senador Rafael Michelini.

Atentamente

PETTER QUIROGA

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