Docentes de inglés apuestan a la figura del "articulador"
Al igual que ocurre con otras asignaturas, en la enseñanza secundaria en inglés hay menos docentes que los necesarios.
Eso lleva a que muchas personas sin la preparación suficiente, aunque «con la mejor voluntad y mucho esfuerzo», según sus compañeros, den clases en los liceos. Conscientes de esta carencia, los profesores de Inglés crearon la figura del PAD, que vincula a la única inspectora de la asignatura y a sus colegas, cuyos conocimientos son absolutamente heterogéneos.
El trabajo de los PAD se desarrolla en redes y apuesta a la descentralización. Actualmente son 23: 6 de ellos trabajan en Montevideo, otros 4 en Canelones, mientras en Artigas y Tacuarembó son 2. Los PAD fueron elegidos en octubre de 2008, luego de que se realizara un llamado a docentes calificados.
A partir de entonces, han desarrollado diversas instancias de formación, muchas de ellas con apoyo de la Embajada de Estados Unidos. De hecho, gracias a fondos del Departamento de Estado de aquel país, trabaja junto a la inspección de la asignatura Bonnie Weatherbee, English Language Fellow (ELF) encargada de apoyar a los profesores «de la forma que necesiten», según dijo a LA REPUBLICA.
Entre estas instancias de formación e intercambio estuvo el campamento de verano que realizaron en Colonia, también con apoyo de la Embajada estadounidense. Allí, como en otras oportunidades, participaron de charlas dictadas por expertos, entre ellos, la propia Weatherbee, una docente de la Universidad de Oregón y Gabriel Díaz, el supervisor de Lenguas Extranjeras de Formación Docente. Además, también tuvieron un tiempo para la recreación.
Red de conocimientos
«En el Interior no es muy frecuente poder encontrar a un hablante nativo de inglés. Para nosotros es muy importante tener estos encuentros con especialistas», dijo una de las integrantes del PAD a LA REPUBLICA.
Esta posibilidad, que permite multiplicar conocimientos y trasmitirlos a sus colegas, es una de las ventajas esenciales que destacan los profesores articuladores. «El programa ha permitido que todos los profesores saquen lo mejor de ellos y lo vuelquen en las clases», opinó Andrea, de Treinta y Tres. Gabriela, de Montevideo, por su parte, subrayó la creación de comunidades de aprendizaje como uno de los puntos altos del programa.
La llegada del PAD ha demostrado que en nuestro país hay solidaridad ante el conocimiento. En el último año se han creado redes locales comunitarias que aportan transporte, comida y locales para que los docentes puedan, por ejemplo, participar de talleres. Estas redes también las integran profesores de otras asignaturas y, de hecho, se están creando figuras similares al PAD aunque con otro perfil en materias tales como Educación Física y Matemáticas.
Los docentes no sólo participan de instancias presenciales, sino que, a la vez, intercambian materiales, experiencias y consultas a través de Internet. Por este mecanismo reciben apoyo de la Inspección.
«Así todo está menos lejos», afirmó Felicia, de Cerro Largo. Para ello crearon un sitio web y un blog propios: www.ten.edu.uy y www.teachersnetuy.blogspot.com.
Los profesores insisten en que este mecanismo les ha permitido conocer sus fortalezas y debilidades y trabajar en equipo para avanzar. Apuntan tanto a los aspectos didácticos como al perfeccionamiento del idioma. «Somos referentes tanto desde el punto de vista cognitivo como del ético», dijo Gabriela, algo que, en palabras de Beatriz, de Artigas, los «hace sentir menos solos».
Ese trabajo en equipo ha permitido que los docentes elaboraran una lista en la que cada profesor del país, en la medida de sus posibilidades, vuelca sus potencialidades al servicio del otro. «Es que la formación permanente es imprescindible», aseguró Aldo, de Salto.
La fórmula parece dar frutos. En dos años, cerca de 430 alumnos de liceos públicos han obtenido certificados internacionales de inglés (ver recuadro).
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