Huellas fósiles. Nuevos datos sobre la evolución

Impactante hallazgo

Una rica variedad de huellas fósiles demuestra de modo claro y contundente, que los primeros tetrápodos ya se desplazaban como patos sobre la superficie del planeta hace unos 395 millones de años, muchísimo antes de lo que los científicos admitían. Aclaramos que «tetrápodo» es un vocablo aplicable a cualquier animal de cuatro pies y provisto de espina dorsal.

El hallazgo puede arrojar nueva luz sobre un período crucial en la evolución de los animales, cuando los vertebrados marinos comenzaron sus complejas transformaciones para derivar en anfibios, reptiles, aves y mamíferos.

Hasta este descubrimiento, los paleontólogos creían entender bastante bien la evolución, desde las aletas hasta los pies. Pero las huellas en Polonia demuestran rotundamente que son 18 millones de años más antiguas, que las más viejas hasta entonces conocidas.

Corresponden a animales que vivieron probablemente en una laguna marina costera, de aguas someras, poco profundas y con fondo fangoso.

Polonia es un país boreal, junto al Báltico, a unos 45 grados de latitud norte, con clima frío. En aquellos tiempos se ubicaba cerca del Ecuador terrestre, tenía clima tropical, cálido y húmedo. En aquellas épocas remotas las comarcas de América Meridional ­de Uruguay y Argentina­ eran zonas glaciales, cubiertas de hielo y azotadas por vientos y nevadas.

Los vestigios presentan huellas muy claras de patas anteriores y posteriores, incluso ciertos indicios de dedos. Algunas llegan a medir 26 centímetros de ancho, y corresponderían a animales de unos dos metros y medio de largo. Por la distancia entre ellas, se puede calcular la velocidad de desplazamiento de estos curiosos especímenes en tierra firme y deducir algunas de sus características.

Pueden datarse con certeza en la Era Primaria y, para ser exactos, corresponden al Período Devoniano medio.

Anteriormente se creía que los tetrápodos evolucionaron a partir de los peces, a través de una fase intermedia, cuyos representantes tenían la cabeza y el cuerpo semejantes a los anfibios, pero todavía conservaban muchas características de los peces. Este descubrimiento sugiere que los ejemplares que la Ciencia conocía son restos de especies supervivientes y no corresponden a una etapa de transición.

Según Grzegorz Pienskowski, director del Instituto Geológico Polaco en Varsovia, las huellas fueron creadas primero en lo que tal vez sería un ambiente costero, contrariando la idea antes aceptada de que los peces salieron de lagos y ríos para convertirse, muy lentamente en animales terrestres.

Este hábitat costero tiene sentido desde el enfoque biológico dado que las mareas podrían haber dejado varados a pequeños animales marinos, facilitando que éstos, se aventuraran a explorar tierra firme. Los nuevos fósiles forzarían a los paleontólogos a reconsiderar las causas que provocaron que los peces se transformaran en anfibios y posteriormente, en otros animales terrestres.

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