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EL DESFILE DE CARNAVAL

El público jugaba arrojando serpentinas y con sus pomos de éter y agua perfumada. El Marqués de las Cabriolas abría el cortejo de Momo y esta vez le había tocado a Carlitos Céspedes interpretar a ese personaje. Detrás venía una banda de música que los montevideanos conocían pues era la misma que tocaba en la glorieta del Parque Rodó y en la plaza de los Bomberos. El carro alegórico con la hermosa joven que tenía el título de «Reina del Verano y el Carnaval» estaba rodeado de cabezudos con la forma de personajes de la película «Fantasía» de Walt Disney. Lento venía el carro de El Chaná que llamaban «el invicto» ya que todos los años ganaba el primer premio. Entre el público, los vendedores a los gritos ofrecían manzanas acarameladas, helados de palito y copos de azúcar batida. En un coche descapotable saludaban El Boyero y Víctor Soliño.

En una gran bañadera desfilaba la orquesta de Xavier Cugat que amenizaría los bailes en el Hotel Carrasco y el del Prado. Este director era muy famoso por su participación en las películas de Esther Williams como «Escuela de Sirenas» y los vecinos mucho lo admiraban por sus rumbas y congas.

Las agrupaciones y comparsas luciendo sus mejores galas con lentejuelas y gorritos con plumas.

Las revistas como Palán Palán y Cabalgata Musical eran las herederas de la tradición de las míticas troupes que habían desaparecido a mediados de la década del 50.

En la comparsa Tradición Lubola se lucía la negra Jonson con espectacular presencia y vibrantes pasos candomberos. Los Patos Cabreros recibían en cada cuadra una ovación, pues su director Pepino desfilaba haciendo enérgicos movimientos con su batuta y la murga entonaba algunas estrofas. Desde la Unión llegaban otras murgas como La Ultima Mistonga, la querida murguita de Don Timoteo con el joven Canario Luna y la tradicional Aguante La Tacada. Desde La Aguada y ahora muy gallardos por 18 de Julio venían los muchachos de Los Curtidores de Diablos que mantenían en alto la memoria de su primer letrista y director el recordado Miguel Cesarini. También de La Aguada, Los Asaltantes con Patente dirigidos por Cachela y que salían del Bar Nieto. Con sus rostros pintados de negro y la boca de blanco, en homenaje al cantante Al Jolson, con elegantes bastones desfilaban Los Fígaros Armónicos. También Los Chevaliers que lucían coquetos saquitos a cuadros y corbatas de moñita. Los Humoristas Gueipa-Gueipa tenían unos ranchos de paja que al desfilar los tiraban al aire y estos, luego de dar una voltereta cual un bumerán, regresaban a sus manos.

Entre esos conjuntos de muchos componentes venían los tríos que la gente disfrutaba por su picardía en los tablados esquineros.

«¡Ahí está el Trío Santomar!» le dice un veterano a sus nietos que de inmediato salen corriendo a tirarles papelitos y serpentinas. Entre el público, vendiendo sus satíricos versos, nunca faltaba el popular Menecucho, todo un personaje del Carnaval de antaño.

Con más recuerdos y música, los esperamos en CX 40 Radio Fénix, todos los domingos a las 18 horas

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