TIENE LA PALABRA
Partido patriótico con símbolo ortodoxo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Una nueva versión en ritmo de murga del Himno Nacional antes del partido Uruguay-Costa Rica se vivió, por algunos, como una cosa tan herética como si el balón en vez de redondo fuera ovalado para mayor descontrol de los pateadores-cabeceadores.
Tal vez el problema es que estamos demasiado acostumbrados al ceremonial de lo obvio como para que se apueste a las sorpresas ortodoxas para abrir la ventana a la originalidad.
Iconoclastas y censores de la interpretación murguera de nuestro himno patrio han conseguido provocar un debate musical. Falta que se acuse, sin paliativos, a la versión murguera del himno de inducir al coito prematuro, a la homosexualidad, al consumo de drogas o a la indisciplina escolar.
Que el himno merece respeto, de acuerdo.
Pero también los gustos y la libertad individual. El himno en versión sinfónica, coral, a cappella, murguera o pop puede ser discutible, pero no se puede ejercer celosamente la censura sobre la forma de interpretarlo sin dañar principios democráticos.
Y si no nos cabía duda sobre los gustos musicales, ahí está el inspector general (r) Sartori para recordarnos, en su carta del 23.12.2009, que con los himnos no se juega.
Está a favor de que sean perseguidos, juzgados y encarcelados por instancias judiciales por vilipendio a los símbolos del Estado.
Está en su naturaleza decir lo que dice dada su profesión, su estrecha vinculación entre la patria, sus símbolos y su eventual servicio.
Ignoro si algunos fiscales trataron con elocuentes y sutiles miramientos a la «maestra progresista», a la Universidad por la colocación de la bandera de Cuba en sus dependencias, o la tan relajada conciencia del grupo de universitarios cuando se ejecutaba el himno.
En cuanto al grupo de rock de Nos el fiscal entendió que no se había cometido ningún delito.
Porque no es lícito encarcelar a nadie por su forma de escribir, hablar, pensar o cantar. Durante la dictadura subsistió un régimen de ideología intolerante, dogmática y fanática, que encarcelaba, torturaba y desaparecía a los ciudadanos que no comulgaban con sus ideas, y cuya represión cultural alcanzó a escritores, músicos, canciones… Un Estado con madurez democrática no puede mantener norma alguna que limite la libertad de expresión -o de opinión- de sus ciudadanos.
En el Uruguay plural nuestro himno no debería ser otra cosa que muchas músicas para un solo sentimiento. Los símbolos patrios se nutren de la historia de la gente, y son más fuertes cuando más normal es su uso. O lo que es lo mismo: cuanto más libre.
La primera bandera artiguista la de Otorgués que se izó en Montevideo el 26 de marzo de 1815, fue ignorada virtualmente hasta que la hizo suya el Frente Amplio en 1971, y hoy flamea majestuosa en coches, balcones, manos… Es, además, la bandera oficial de la Provincia de Misiones, desde 1992.
Y como siempre se acaba echando la culpa a los políticos, del Frente Amplio por supuesto, y esto, a estas alturas, se ha convertido ya en una vulgaridad impresentable.
La clarividencia del inspector general (r) permite lanzar sugerentes y disparatadas hipótesis que sobrepasan los límites del absurdo sobre «los uruguayos, que ya carecen de una pizca de orientales» canten la Internacional (¿durante las fechas patrias?) y presagia un proceso de contarreforma del próximo gobierno frenteamplista contra nuestros símbolos patrios. Apela a modo y maneras felizmente superados (¿?) que pretendían intimidar en el año 1971 con la invasión de los tanques de Moscú y «el secuestro de los hijos menores de edad para enviarlos a Cuba» o el intento reciente de vincular políticamente al FA con el arsenal de Feldman. Sí señor.
Ahora el malo-malísimo también existe, es Chávez.
No sería mejor compañero (de sus compañeros) inspector general (r) detenerse menos en las pajas y un poco más en las vigas.
Por cierto, me gustó dicha versión murguera del himno, encima la cantó un murguista como la copa de un pino, el «zurdo» Bessio, que ya puestos canta muy bien, entonces fascina y emociona.
Un feliz y solidario año 2010, para todos aquellos que hacen posible LA REPUBLICA. Orientalmente,
GUSTAVO CZECH-BERGTHOLT – DNI- 914.426-9
La candidatura única y sus peligros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy suscriptor y pretendo ser atento lector de su prestigioso diario. El 19 de enero se me aparece como ineludible, emitir alguna opinión, diría un modesto llamado de alerta, ante materiales de lectura que se nos presentan.
En la pág. 4, nuestro Presidente electo, compañero Mujica, nos dice que la derrota de Frei en Chile «nos deja una lección»…»el problema de la unidad de la izquierda, del sectarismo, vieja enfermedad»… «Es bueno analizar estas cuestiones, aprender con el dolor ajeno, prevenir los propios dolores».
Compartimos totalmente la preocupación.
En la pág. 2, la compañera Lucía Topolansky anuncia que apoya la reelección del Dr. Marcos Carámbula en Canelones, al que «las encuestas le dan muy bien». Aclara que el tema no está finiquitado, «nos falta consultar a algunos compañeros», dice, entre los que quizás está el diputado Esteban Pérez, digo, pero «probablemente vaya por ahí la cosa», nos avisa.
«Queríamos demostrar que no estamos copando el centro de poder» afirma la senadora, por lo cual le parece ideal promover candidato único en Canelones y, tras cartón, candidatura única en Montevideo.
Para que Carámbula sea candidato común en Canelones, se sacrificará a un emepepista que todavía no se ha llegado a nominar. Para que haya candidato único en Montevideo hay que cerrarle el camino al «Pelado» Daniel Martínez, cuya candidatura está en la cabeza de muchísima gente desde que en el Congreso del FA lo bajaron al cuarto lugar, en la nómina de presidenciables.
En el mismo diario, en la pág. 34, un colega lector, con clara predisposición a la bronca, advierte: «A la gran mayoría de la izquierda y los votantes del FA, progresistas pero no necesariamente alineados, no les importa lo que decidan las dirigencias ni los plenarios del FA.» (…) «Si no queremos un enfrentamiento en internas, ¿queremos un lineazo?». El lector reacciona ante declaraciones anteriores de Lucía que, en su concepto, dejaban mal parado al actual intendente canario ante el surgimiento de un candidato del MPP, naturalmente apoyado por Asamblea Uruguay completando el acuerdo de Montevideo.
Soy frenteamplista y sectorizado. Sé que el Frente nació con problemas y, en buena medida, persiste porque no ha desconocido ni negado esos problemas. Casi cuarenta años de vida, veinte de gobierno en la capital, ya cinco ejerciendo el gobierno central y en otros varios departamentos, es una experiencia maravillosa para una fuerza política que tiene por delante las mejores oportunidades, poniendo en práctica un programa de gobierno que nos une a todos sus integrantes.
No me pondré a vaticinar desastres si el candidato a intendente no es el que prefiero. Por el contrario, seguiré militando como lo he hecho en tantos años. Pero tengamos en cuenta que el día en que nos excedamos en la imposición de la ortopedia partidaria y en el juego de los intereses sectoriales, lo estaremos advirtiendo recién a la hora de recoger los frutos, o sea, demasiado tarde.
La candidatura única facilita muchas cosas y nos enamora, sobre todo a los que somos frenteamplistas desde la primera hora. Pero, midamos bien los costos que tendremos que pagar en cada caso, para conseguirla.
S.E.T. – C.I. 816.739-1
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