"HACER LAS COSAS BIEN"
«En la chacra somos una gran comunidad, donde uno ayuda al otro. Cada uno nos vamos apoyando en nuestros compañeros para superar sus dificultades», explica Adrián, de 29 años de edad, que ya está en una de las fases de recuperación que le permite salir con su familia, visitar a su pequeña hija y realizar otras actividades, con el permiso del grupo de terapeutas que conforman la Fundación Manantiales.
«A mí me gusta tocar el tambor, por lo que debo pedir un permiso por escrito a la dirección de la fundación, que evaluará junto con el equipo técnico, y si creen que es conveniente para mí, me dejarán, y si no, me dirán que no», relata.
Adrián, como muchos de sus compañeros que están en su misma fase de atención, es consciente de que en esto «hay que hacer las cosas bien». «Si a mí me dicen que no puedo hacer algo, como por ejemplo tocar la guitarra, porque me recuerda que cuando llegaba a mi casa me ponía la guitarra en la falda y mientras me drogaba tocaba, yo no lo tengo que hacer», dice.
En tal sentido explicó: «Ojo que uno perfectamente podría hacer algo que tiene impedido, pero eso no sería sano, ya que lo primero que se debe tratar de controlar son esos impulsos». Añadió que «uno debe evitar lo que le causa euforia». «Cuando estás recuperado, no sabés las tentaciones que se te presentan, y en el caso de la droga aún más, sostuvo».
Dijo que hoy no tiene contacto con sus viejos compañeros de droga.
«Me he preocupado por algunos de ellos, y de hecho hablé con familiares cercanos de algunos sobre lo de la fundación, pero el tema es que debe estar la voluntad de la persona por atenderse. Esta es una casa de puertas abiertas: si yo quiero ahora me voy, pero eso significaría volver a caer».
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