Los Reyes Magos se adelantaron un día y sorprendieron a los niños
Algunos niños vivieron ayer su propia Epifanía, fue ayer en Montevideo y a plena luz del día. Sin oro, mirra ni incienso, Melchor, Gaspar y Baltasar se presentaron a hacer una jornada de felicidad para la que «dejaron escondidos a los camellos», según explicó Martín (7), hincha de Nacional, y experto en pedir caramelos a los enviados de Oriente.
Esta vez, los tres Reyes Magos, especialmente invitados por el INAU, se subieron a un carro de bomberos, que desde la quinta de Casa de Galicia circuló por el bulevar Batlle y Ordóñez rumbo al Centro de Evaluación de Preescolares, donde viven 50 niños de 0 a 6 años.
En horas de la mañana, los niños habían celebrado el oficialmente denominado «Día del Niño», debido a la laicidad de nuestro Estado, aunque para Martín no hay dudas: «mentira, es el día de Reyes».
En la quinta de Casa de Galicia, los gurises participaron de varias actividades que comenzaron a temprana hora, hasta que a eso de las 14 se detuvieron las respiraciones y los corazoncitos palpitaron un poco más rápido que de costumbre: ¡Llegaron los Reyes!
Con la llegada de sus majestades la algarabía se hizo absoluta, entusiasmo, gritos, sonrisas, y abrazos a Melchor, Baltasar y Gaspar, quien perdió la costumbre del calor del desierto, ya que casi no soltó una botella de agua que cargó en todo su viaje.
Posteriormente, y a sirena abierta, los Reyes Magos acompañados de una larga caravana fueron al Centro de Evaluación de Preescolares en Bulevar Batlle y Ordóñez a una cuadra de General Flores.
Walter Phou, director del centro, explicó a LA REPUBLICA que allí viven 50 niños y niñas de cero a seis años de edad. «Van a la escuela, y una vez cumplida su edad, o son adoptados, o transferidos a otro hogar».
Importancia mayor
¿Qué tiene de diferente un día de Reyes (o Día del Niño), que amerite que un medio de prensa se preocupe por hacer una cobertura? La respuesta está dada en la necesidad de hacer visibles algunos de los Derechos del Niño.
Ayer, casi mil niños disfrutaron de una jornada de juegos y premios. También se expresaron libremente sobre lo que querían para el Día de Reyes. «Quiero una muñeca bien grande» decía Cecilia, que firmó «Sesilia», su cartas de Reyes.
Los niños del INAU, esa gran cantidad de personas que a veces quedan estigmatizadas al ser parte de una institución señalada en la mayoría de los casos, en vinculación a «menores infractores».
«Por unos pocos, que merecen toda nuestra atención, no se dan cuenta desde los medios, y a través de ellos la población, de que esto es el INAU», dijo por su parte Nora Castro, presidenta de la institución señalando a dos niños, que buscaban los tan codiciados caramelos de los Reyes Magos.
Ayer, la sonrisa de mil niños, los reclamos insistentes del pequeño Martín, o el griterío de los niños del centro del INAU fueron la noticia del 5 de enero. Un día antes de la llegada de Reyes, que esta vez prefirieron adelantarse, para sorpresa de todos.
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