EL MILAGROSO DIA DE REYES
Evoca al santo de la raza negra que desde tiempos de la colonia les daba fuerzas y esperanzas. Un moreno se disfrazaba con turbante, ropas de árabe y botitas con puntas para arriba cargando un bolso con regalos. La antigua comunidad afro que vivió en el Medio Mundo también veneraba a San Moisés «El Negro», San Martín de Porres, San Benedicto «El Moro». Algunas morenas tenían en sus humildes piezas estampitas de Santa Efigenia de Etiopía cuyo día de festejos era con la entrada de la Primavera. En épocas más recientes, por fines de los 60, se popularizó el culto a Santa Josefina Bakhita, una sacrificada y milagrosa esclava africana. La mañana del 6 de enero mostraba la imagen de un montón de negritos que salían corriendo por Cuareim hasta las canchitas de la rambla para darle de punta a una flamante pelota futbolera. Muchos de esos regalos provenían de la parroquia de Maldonado y Minas donde los frailes que también veneraban a San Benito ayudaban mucho a la gente más humilde de los barrios Sur y Palermo. Los conventillos Medio Mundo y Ansina eran visitados por las comparsas que por horas tocaban los tambores en sus entradas. Otro barrio que se sacudía con los Reyes era el viejo Cordón. En su principal conventillo, de Sierra y Paysandú, en la tarde del 6 de enero se organizaba un baile popular en su patio central. Se corrían las piletas de lavar y los macetones llenos de flores y tocaban unos músicos del barrio que los domingos también recorrían con su música la Feria de Tristán. A esos festejos llegaba el gran cantor Carlitos Roldán que vivió muchos años en Gaboto y Miguelete. Cuando el baile estaba en su apogeo todos le pedían a un habitante de ese conventillo del Cordón que los acompañara con su tambor redoblante.
Era el popular Chiquito Roselló, todo un personaje del Carnaval de antaño y un maestro para hacer ritmos que por algo fue llamado «El Mago del Redoblante». La mayoría de los juguetes que se repartían en ese baile popular eran de las carpinterías ubicadas al costado del Puente de Galicia. Se trataba de carritos, muñecos de madera y baleros sin faltar los clásicos juegos de bolos. Por la Unión fue muy visitado en la noche de Reyes el Bazar Sarita de 8 de Octubre y Cipriano Miró. Ahí los vecinos compraban cuerdas de saltar, los aros del «hula-hop» y rompecabezas de madera. También muñecos que representaban los ídolos de aquellos tiempos como el Gato Félix y el Mago Mandraque. También se vendían muchos juegos de cocina en miniatura hechos de hojalata, donde las chiquitas aprendían con sus abuelas el arte culinario. Por el barrio Goes, el bazar Guibernau, frente a la Estación de Tranvías, se llenaba de compradores y cerraban muy tarde pues los vecinos llegaban de madrugada esperando que los pibes estuvieran bien dormiditos. Por la calle Sarandí, en la Ciudad Vieja, había dos bazares que vendían hermosas muñecas de porcelana. Según una antigua tradición esas muñecas pasaban de las madres a las hijas y representaban un tesoro familiar cargado de sentimientos. Los botijas se entusiasmaban con las colecciones de soldaditos de plomo y con un juego llamado El Mecano. Los Reyes también traían en sus alforjas un entretenimiento llamado El Ludo, otro de nombre El Banquero y las batallas famosas. En las familias de inmigrantes de Galicia se regalaba a los chicos el popular Juego de la Oca. Un trompo salta y gira en la vereda, nos trajeron los Reyes una bolsa llena de bolitas de vidrio multicolor y la vecinita muestra una flamante muñeca. Imágenes del milagroso Día de Reyes.
Con más recuerdos y música los esperamos los domingos a las 18 horas en CX 40 Radio Fénix.
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
Compartí tu opinión con toda la comunidad