Programa de alfabetización

Diploma a pacientes del Vilardebó

Cinco pacientes del Hospital Vilardebó terminaron el programa de alfabetización «En el País de Varela: yo sí puedo», del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y recibieron su diploma en un emotivo encuentro realizado en el salón de actos del hospital. La maestra del grupo, Graciela Chape, autoridades de la institución de salud, representantes del proyecto Biblioteca errante que funciona en el nosocomio, asistentes sociales y otros funcionarios asistieron junto a jerarcas del Mides a la entrega de los certificados.

Cada participante recibió emocionado su diploma y contó anécdotas de su vida «como muestra de su evolución al expresarse y modo de vencer el miedo a hablar en público», explicó la maestra.

Clever, con sus 34 años, tiene una historia de vida muy habitual en los últimos años: es oriundo del Interior del país, vino a Montevideo hace tres años, padece esquizofrenia y vivió en situación de calle un largo período hasta que asistió a un refugio del Mides. Allí supo del programa de alfabetización y se anotó.

Emprendedor y prolijo, como lo califica su maestra, Clever se desempeña cumpliendo funciones para una empresa de limpieza y mantenimiento en el Palacio Legislativo. Realiza además trabajos de refacción, pintura y changas en general «para ocupar mi tiempo libre y ganar algo de dinero», comentó, mientras su esposa, a su lado, lo escuchaba con orgullo.

«Estoy contento y ansioso porque presentaré el certificado en la empresa donde trabajo para que lo consideren como un mérito en mi trayectoria», afirmó y se despidió rápido porque no quería llegar tarde a su trabajo.

Luis Alberto, de 30 años, también es oriundo de una localidad del Interior del país. Al recibir su diploma recordó que su maestra lo estimuló para presentarse en el concurso literario anual organizado por la institución para funcionarios y pacientes y recibió una mención especial por el cuento que escribió. Aunque sufre una discapacidad motriz en su mano derecha posee gran destreza y «su caligrafía es excelente», acota la maestra, quien destaca que sus cuadernos son prolijos y despiertan la admiración de sus compañeros.

Adrián, otro de los egresados, fue dado de alta 15 días antes del cierre del curso pero nunca faltó a clase.

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