Tiempo para pasar en familia
Con emoción, pero también serenos, ayer en Carrasco no había mucho tiempo para pensar en planes. Guillermo dijo que éstos son tiempos «para pasar en familia». Su madre contó que le dijo: «A un barco sólo me subo por necesidad».
Ella preferiría que no volviera a hacerlo, pero sabe que no puede descartarlo. «Fue algo de locos, algo que podía pasar una vez en un millón y esta vez le pasó a él», resumió.
Inés, madre de Nicolás, no quiere que su hijo vuelva a partir. «Es el tercer viaje que hacía. Ahora nunca más, espero. El dijo que a un barco no subía más», afirmó.
Sin embargo Juan Pablo asegura que volverá a viajar.
«Vivo de esto», repitió, a la vez que su madre apoyaba su decisión. «Cómo le voy a pedir que no viaje más. Qué esperanza», dijo Laura, mientras le agradecía a Dios la posibilidad de festejar la Navidad a su lado.
La novia de Juan Pablo, Elena, una técnica agrónoma, también sabe que les espera un futuro de barco en barco para desarrollar su labor. «Tenemos una vida un poco agitada», sonrió.
En días se irán a Egipto para trabajar, pero regresarán pronto. Juan Pablo afirmó que esta experiencia lo marcará para siempre porque «te cambia la cabeza, te das cuenta de que hay cosas superficiales y te replanteás todo», pero hay planes que no cambiarán.
Cuando regresen será para casarse, el 27 de febrero. «Si mi novia no se echa para atrás…», concedió el veterinario, mientras Elena respondía firme: «No, para atrás nunca. Siempre para adelante».
Alegría de los Perdomo
Don Urbano Perdomo encabezaba una pequeña marcha dentro del aeropuerto de Carrasco. Delante de él, y sus hijos que lo escoltaban, una bandera blanca escrita en rojo y con corazones dibujados rezaba «bienvenidos Ruben, Guillermo, Nicolás y Pablo».
Urbano, hombre de 25 de Mayo, en el departamento de Florida, mantuvo la serenidad ante el encuentro y relató a LA REPUBLICA cómo vivió aquellos días.
«Fueron días tristes y los pasamos mal, muy mal». Explicó que una vez conocida la noticia de que Ruben Perdomo, su hijo, estaba sano y salvo, «ahí comenzamos a vivir con mucha más tranquilidad y esperando el regreso». Explicó que «antes había viajado cinco veces y nunca le había pasado nada que lo preocupara. Además, le gusta mucho viajar».
Su hijo es ayudante veterinario, cumpliendo funciones en el «Danny F II». La familia Perdomo, que recientemente perdió a la madre de Ruben y esposa de Urbano, se compone de siete hermanos.
Ruben tiene una pequeña hija que cargó con alegría en sus brazos una vez reencontrados ambos, un festejo que se extendió a toda la familia del sobreviviente.
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