Polémico efecto del "reciclado" de la grasa en el cuerpo humano
El procedimiento retira grasa de donde no se quiere y la implanta en donde sí se quiere. No es recomendado como injerto en los senos por temores de que la grasa implantada pueda solidificarse y calcificarse y que esa masa se confunda con tumores cancerosos provocando biopsias innecesarias.
Pero ahora los cirujanos parecen estar cambiando de opinión y cada vez más clínicas ofrecen el procedimiento. Los expertos subrayan, sin embargo, que a pesar de que las técnicas han mejorado todavía se debe ser cauteloso con esta práctica.
Un lipoimplante o transferencia de grasa autóloga es un proceso en el que se extrae grasa de una zona del cuerpo, como el abdomen, aspirándola por medio de cánulas y se inyecta en otro sitio, por ejemplo para aumentar el tamaño de los senos o glúteos. Es una solución para dos problemas: quitar grasa de donde no se quiere y colocarla donde sí se quiere. La grasa comenzó a utilizarse como sustancia de «relleno» corporal desde principios de los 1980. Los especialistas descubrieron entonces que debido a su carácter autólogo y a su abundancia en el cuerpo, el paciente no corría el riesgo de rechazo o alergias. Se encontró también que la grasa podría ser una alternativa más fiable y duradera que los implantes inyectables o sólidos en los senos. Pero en 2007 las sociedades de cirujanos plásticos en Estados Unidos emitieron una advertencia a sus miembros sobre el riesgo de utilizar grasa trasplantada en los senos por temores de que el procedimiento pudiera interferir con la detección de cáncer en las mamografías. «A pesar del creciente interés del consumidor en esta técnica dijo la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos hay poca evidencia que sugiera que el injerto de grasa para aumentar los senos sea mejor o más seguro que los implantes salinos o de silicona». «Y las complicaciones a largo plazo, incluida la cicatrización y calcificación del tejido, pueden oscurecer o parecer tumores cancerosos durante el autoexamen mamario, las mamografías, las técnicas de ultrasonido o imágenes de resonancia magnética para detectar la enfermedad».
Facilidad de diagnóstico
Con las técnicas actuales de estudios mamográficos se puede diagnosticar perfectamente y distinguir si hay una microcalcificación por un injerto de grasa o si es por un cáncer.
Ese mismo año, la Sociedad Francesa de Cirugía Estética y Reconstructiva fue más allá y prohibió a sus miembros llevar a cabo el procedimiento hasta que la técnica fuera más investigada, excepto en ciertos casos de reconstrucción de senos después de una mastectomía.
Ahora, sin embargo, la sociedad estadounidense parece estar cambiando de parecer después de la publicación de estudios que encontraron que los injertos de grasa en los senos «pueden considerarse un método seguro para su aumento».
«Recientemente ha habido publicaciones que muestran resultados excelentes y sin disturbio de las mamografías», explicó a BBC Ciencia el doctor Guillermo Blugerman, presidente de la Asociación Argentina de Medicina y Cirugía Cosmética.
«Porque con las técnicas actuales de estudios mamográficos se puede diagnosticar perfectamente y distinguir si hay una microcalcificación por un injerto de grasa o si es por un cáncer».
«Incluso toda la escuela italiana actual de cirugía oncológica está recomendando la reconstrucción de mama y el uso de la grasa en pacientes que han tenido cáncer en el pecho».
«Lo que demuestra que se ha llegado a un grado de perfeccionamiento de la técnica, tanto del injerto de grasa como del diagnóstico y seguimiento posterior que permite trabajar sin ningún tipo de riesgos», dice el doctor Blugerman.
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