Aulas Comunitarias: docentes y adolescentes esperanzados
Este sábado se llevó adelante un encuentro que tuvo la peculiaridad de que, tanto docentes como estudiantes, compartieran y debatieran sobre la educación. Se mostraron los avances del programa Aulas Comunitarias que permite generar un puente para que los adolescentes retomen los estudios secundarios.
Natalia Sánchez (17) era la extrovertida. Todo hasta que el grabador se prendió. Un rato más tarde, su voz se suelta, y sus compañeras la escuchan atentamente. Camila Martínez (14) era la «rebelde». Camila Paz (14), la coqueta del grupo, de profundos ojos claros, y tentada de risa gracias a Camila Martínez, que frente a ella comentaba lo que decía su compañera. Las tres son tan distintas entre sí, pero que en el fondo tienen algo, que las hace muy parecidas: volvieron a estudiar.
Concurren al Aula Comunitaria número 2, cerca de la zona de Piedras Blancas. Ellas fueron partícipes de una jornada de encuentro y evaluación realizada en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo.
La jornada se centró en evaluar la participación de los adolescentes en las Aulas Comunitarias. Baldemar González es docente (maestro) y coordinador del aula 10 de la Cruz de Carrasco y dijo a LA REPUBLICA que es de fundamental importancia «compartir experiencias, con la participación de adolescentes, ya que nos parece importante para la toma de decisiones conjuntas».
En el Aula 10 hay tres educadores y una educadora social que trabajan con adolescentes que buscan reinsertarse en el sistema educativo, contexto «muy disminuido» ya que «venimos en un proceso de deterioro de muchos años en el entramado social», dijo González. «Eso contribuye a que la Cruz de Carrasco sea un barrio de clase trabajadora, con muchos problemas sociales que lo afectan y lo hacen más complejo».
«Uno de los motivos de que se genere mucha violencia en la zona es la polarización que hay a nivel social dónde se ve un cambio muy fuerte del otro lado de Avenida Italia».
Seguimiento
El Aula 10 cuenta 44 alumnos en la modalidad de curso liceal, y 15 en la modalidad de introducción a la vida social. González dijo que «algunos vienen con cierto rencor con el tema del estudio, y nosotros iniciamos un trabajo con el compromiso de todos los docentes, con el trabajo en educación física, salimos de campamento, por lo que invitamos que además del estudio se den otros procesos que determinan que al terminar el año no se quieren ir».
Indicó que una de las preocupaciones es el seguimiento en cuanto al reingreso de los jóvenes al liceo y su continuidad. «Debe llevar un proceso en el cual el propio liceo se involucre».
Lorena Villegas, profesora referente del Aula 6, de la Unión, explicó que «se trabaja desde 2007 con un equipo fijo». «Es un tema bien complejo con un trabajo que nos presenta un desafío constante, en cuanto al tendido de puentes y el sostén de los gurises».
Dijo que «este proceso está en evaluación» e indicó que «si bien hay un grupo de estudiantes que logra sostenerse en el sistema, es reducido» por lo que «se pierden del proceso educativo que realizaban en el aula».
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