Solemne. Inauguración del Auditorio Nacional Adela Reta

Presidente Vázquez: "Ahora hay que llenarlo de cultura y de gente"

«Esta historia recién comienza: a este Auditorio Nacional ahora hay que llenarlo, de cultura y de gente», dijo ayer el presidente de la República, Tabaré Vázquez, al hacer uso de la palabra en el acto de inauguración del Estudio Auditorio Adela Reta, puesto en funcionamiento en la pasada jornada.

La alocución del presidente se realizó a sala llena, desde el escenario, donde tenía a sus espaldas a los integrantes de la Orquesta Sinfónica del Sodre, y fue transmitido a todo el país por la Televisión Nacional. La gala de inauguración dio comienzo a las 19.17 horas, con las palabras del primer mandatario, cuyo discurso duró un poco menos de veinte minutos.

Ese centro fue presa de un voraz incendio en setiembre de 1971 y, desde entonces, su recuperación llegó a parecer un imposible. Por eso el presidente dijo que «38 años han pasado, y muchas cosas…» al tiempo que recordó que durante mucho tiempo un «esqueleto de cemento» se mantenía en esa esquina de Mercedes y Andes casi como «un catálogo arquitectónico de la ineficacia y el abandono».

Citó una nota del semanario Marcha de esos tiempos donde el presidente del Sodre y demás integrantes de la institución se referían a qué medidas se debían adoptar tras el siniestro, virtudes a mantener y vicios a corregir.

«Lo más importante era reanudar las actividades y no perder contacto con el público que justifica y da sentido al Sodre, dijeron los entrevistados sin dudarlo», comentó Vázquez.

«Hoy compartimos la alegría de la inauguración de este magnífico centro», dijo Vázquez, quien agregó estar muy alegre por la concreción de un emprendimiento de esa naturaleza y destacó que «muchos nombres y apellidos» están asociados a esa esquina.

Comenzó por referirse a Justo Urquiza, el empresario que abrió una sala teatral en esa esquina, y siguió por los nombres de los integrantes del primer Consejo Directivo del Sodre, quienes comenzaron a impulsar el proyecto de desarrollo cultural y que alumbraron la puesta en funcionamiento del viejo Estudio Auditorio.

Se refirió así a una larga cantidad de artistas, cantantes, músicos, directores, que pasaron por la vieja institución y recordó sus nombres y su talento. «Más allá de las circunstancias, más allá del paso del tiempo (…) esta noche están todos aquí», subrayó.

Mencionó enseguida el nombre de Adela Reta, y la sala estalló en un cerrado aplauso, como el de la más entusiasta impulsora de la remodelación del Estudio Auditorio desde su puesto de ministra de Educación y Cultura, a mediados de los ’80. «Es justo que lleve su nombre», dijo Vázquez.

Destacó además el trabajo de Mariano Arana, que calificó de «implacable bombardeo de ideas y energía» a lo largo de los años, desde diferentes puestos ya sea como intendente de Montevideo, en el Senado de la República, o «desde cualquier esquina».

Otro tanto hizo con el actual secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, quien también hizo su aporte cuando presidía el Banco Interamericano de Desarrollo y puso de relieve la tarea desempeñada por los dos ministros de Educación y Cultura que se desempeñaron en su gobierno: Jorge Brovetto y María Simon, quienes «se abocaron a terminar lo interminable».

También destacó el desempeño que hizo del consejo directivo actual del Sodre y se refirió con mucha calidez a su presidenta, Azucena Berruti, de quien destacó que se trata de una abogada, pero que en lo personal prefiere llamarla «maestra».

«Desde aquel 18 de diciembre de 1971 han pasado muchos años y muchas cosas», subrayó el presidente en un momento de su alocución en el que sostuvo que «esta historia recién comienza», porque «tenemos un Auditorio Nacional: ahora hay que llenarlo de cultura y de gente».

«Porque la cultura», sostuvo, «no es ni la Cenicienta de los presupuestos, ni un adorno del desarrollo, ni la tilinga de la familia. La cultura es todo y para todos», y agregó que esperaba que todos quienes se encontraban presentes no sólo coincidieran con la satisfacción de escuchar a Beethoven, sino también en la forja de una utopía, y que «esta casa se tiene que abrir para todos los uruguayos, disfrutémosla; bienvenidos», finalizó.

 

Imagen de impacto

Al ingresar a la sala principal del Auditorio Nacional, ninguno de los invitados podía disimular el deslumbramiento que le provocaba encontrarse ante una realización de esas características, en lo artístico, en lo técnico y en lo estético.

Las inmensas ventanas a través de las cuales se puede ver hacia adentro desde la calle, las luces encendidas, las butacas en tono beige y el escenario con una «acústica formidable», según la opinión coincidente de los distintos músicos que pasaron sobre el escenario, impresionaron a los asistentes.

La soprano uruguaya María José Siri, una de las voces con más proyección del Uruguay, contó, antes de subir al escenario, que durante el ensayo general, en el cual participaron los funcionarios y todas las personas que trabajaron en la reconstrucción del auditorio, «corrieron lágrimas por la emoción».

«¡Fue una cosa maravillosa la energía que se sintió. Sentimos mucho orgullo y teníamos muchas ganas de que el auditorio se abriera!», exclamó.

La emoción se repitió ayer, en la inauguración oficial, en la que participó el presidente Tabaré Vázquez junto a la presidenta del Sodre, Azucena Berruti, la asesora del Sodre Cristina Fernández y su esposo Washington Carrasco; la ministra de Desarrollo Social Marina Arismedi, el ministro de Economía, Alvaro García, el ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, la ex subsecretaria de Turismo y Deporte, Liliam Kechichian, el ministro de Transporte y Obras Públicas Víctor Rossi y el ex ministro de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente Mariano Arana.

El presidente de la República ingresó al Auditorio Adela Reta pocos minutos antes de que comenzara la fiesta, junto con su esposa María Auxiliadora Delgado.

El Himno Nacional fue lo primero interpretado por la orquesta y el coro sinfónico del Sodre, que dirigió Federico García Vigil.

La nueva sala se abrió con una jornada de gala en la que estuvieron presentes el Coro y la Orquesta Sinfónica del Sodre, así como importantes solistas uruguayos, entre quienes se destaca la soprano María José Siri, primera figura de la lírica internacional que este año hizo su debut en la Scala de Milán como Aída. También se destacaban en la programación la mezzo Adriana Mastrángelo, el tenor Gerardo Marandino, el bajo Ariel Cazes y el violinista Amiram Ganz, uruguayo radicado en Europa desde hace varias décadas.

Bajo la dirección de Federico García Vigil ofrecieron un programa que además de la 9ª Sinfonía de Beethoven incluyó la Fantasía para violín y orquesta de Eduardo Fabini, el más célebre compositor uruguayo. En el año del 80º aniversario del Sodre, esta apertura del Auditorio Nacional se convierte ­de hecho­ en la mejor celebración y augura un nuevo tiempo para la vida artística y musical de todo el Uruguay, lanzando a los cuerpos estables nacionales de Uruguay (Orquesta Sinfónica, Coro, Ballet y Conjunto de Música de Cámara) al mayor desafío de su historia.

Constituido en la histórica esquina céntrica de Andes y Mercedes, sobre un área aproximada de 25.000m2, este magnífico centro cultural alberga una sala principal de 2006 localidades, que lleva el nombre del compositor uruguayo Eduardo Fabini y está destinada a espectáculos líricos, sinfónicos y de ballet, con un foso que puede cobijar a más de 100 músicos, organizado en tres módulos con movimientos en base a un sistema de elevación automatizado.

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