TERAPIA SEXUAL
Tengo 20 años y con todas las mujeres que estuve, siempre les enseñé algo… yo pienso que a las mujeres hay que tratarlas bien, hablarles bien y con mucho respeto, sin obligarlas a nada que no estén dispuestas, de esa forma van a tener una entrega total.
Mi primer encuentro sexual fue a los 16 años y la verdad me sorprendí yo mismo en la forma que había realizado el acto sexual, me sentía como que siempre había hecho el amor y sabía que todo lo que había leído y visto había dado su fruto. Todo esto va por dos preguntas que tengo que hacerle: yo no sé qué me pasa, pienso que no es un problema, pero mi novia y las chicas con que he pasado dicen lo contrario. El asunto es que tengo aproximadamente de siete a nueve eyaculaciones y nunca me canso y siempre quiero más… De chico me masturbaba alrededor de 8 veces diarias. Quisiera saber si es un problema o no. Mi otra pregunta es que quisiera tomar un curso de Sexología, pero no sé si podré porque sólo he cursado hasta 3º de liceo. Espero tu respuesta y gracias desde ya.
Creo que, muchas veces, al hacer las cosas en gran cantidad, se pierde calidad y quizás eso sea lo que piensan las chicas con las que has tratado y que, de alguna manera, contradice un poco ese saber que dices tener al faltarte conocimientos sobre las necesidades afectivas de las mujeres y la respuesta sexual femenina. Lo esperado es que, después del orgasmo, siga una etapa en que se continúe haciendo el amor, la comunicación perdure, con gestos y con palabras, de otra forma que durante el coito. Además, si bien la mujer puede tener varios orgasmos consecutivos, después de uno o de varios, puede considerar que hay otras instancias gratificantes que vivir dentro de la pareja y resultarle excesiva tu exigencia en ese sentido y no poder excitarse y por lo mismo, no lubricarse lo suficiente, llegando a resultarle molesta y/o dolorosa una nueva penetración.
La masturbación sólo te involucra a ti y, cuando es excesiva, puede impedir que realices otras actividades propias de tu edad, que también sean gratificantes e incluso necesarias para la vida (estudio, trabajo, relaciones sociales, etc.) pero no exige a otra persona seguir ese ritmo. Tendría que saber cómo viviste esa época para poder opinar si era o no un problema. En la actualidad, lo sería en la medida en que te importe tu pareja y ésta no se sienta bien con tus numerosos requerimientos.
Se llamaba «satiriasis» el apetito sexual exagerado y compulsivo del varón, hoy se lo denomina «frecuencia excesivamente alta». Sería bueno que vinieras a consulta para conversar más sobre este tema, pues muchas veces requiere de un tratamiento específico.
Con respecto al segundo punto, es verdad, los cursos de Sexología exigen haber terminado el liceo pero, si lo deseas, hay algunos por Internet que podrían servirte para aumentar tu información.
Tengo una discusión con una amiga. Ella insiste en que el hecho de perder la virginidad es muy doloroso y dice que todas sus amigas le han contado unas historias terribles. Yo le digo que no es tan así y me gustaría que publicaras algo al respecto, que me dé la razón de que no hay que tener miedo en esa circunstancia. Tengo 16 años y no he tenido aún relaciones sexuales con ningún chico.
La Sexología ha hecho un gran aporte a la mujer, humanizando la primera relación sexual, al enseñarle cómo «perder la virginidad» sin dolor.
Lamentablemente, al no tener la oportunidad de tener educación sexual en la escuela y en el liceo, estos conocimientos llegan tarde para muchas mujeres que han tenido una defloración traumática pero al menos les quedará el consuelo de que ahora, al saberlos, sabrán transmitirlos a ambos sexos de las nuevas generaciones.
Los seres humanos contamos con la gran ayuda de nuestros dedos (a diferencia de los demás animales) para ir dilatando gradualmente el himen, de tal forma que no se fuerce su ruptura. También y más importante aún es que podemos hacer las cosas con afecto y que tenemos la capacidad de comunicarnos verbalmente en ése y en todo momento para que la otra persona sepa a qué atenerse si nos está causando dolor o demasiada molestia e interrumpa, dejándolo para otro momento, tantas veces como sea necesario.
Hay otros problemas frente a la pérdida de la virginidad que pueden ser de origen cultural, religioso o psicológico. Por ejemplo, si a la mujer le enseñan desde niña que es pecado perder el himen antes de casarse por la Iglesia, es probable que le cueste más, por la culpa que supone, que si se la educó con la idea de que es algo natural y que se puede hacer cuando una se sienta dispuesta a aceptar las responsabilidades que implica ese hecho. También, si, más o menos conscientemente, teme un embarazo, aunque usen preservativo, va a estar pensando en los riesgos de si se rompe y eso en vez de la distensión necesaria para evitar el dolor, la va a contraer, aumentándoselo.
Puedes decirle a tu amiga que, si quiere seguir conversando sobre el tema, que me escriba que le contestaré con mucho gusto.
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