LA CARPA DE LA FUTI
Al rodear el Palacio Legislativo, por Gral. Flores, existió un gran terreno donde se levantó la mítica carpa de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes. Los vecinos la conocieron como «la carpa de la Futi» y protagonizó hechos culturales y políticos vinculados a los fermentales años 60. Actores, directores y técnicos que marcaron su perfil diferente y enfrentaron a la cultura oficial y conservadora. Con gran compromiso social y político los muchachos de la Futi tuvieron muchos referentes como el Teatro del Pueblo que por la década del 40 se pronunció contra el fascismo y realizó colectas para ayudar a los refugiados de la guerra que llegaron al Uruguay. Los artistas de esa legendaria carpa también son herederos de otros luchadores teatrales que por la mitad del viejo siglo fundaron instituciones de brillantes trayectorias. Destacamos El Galpón con su salita pionera de la calle Mercedes y Carlos Roxlo. El Club de Teatro de la Ciudad Vieja en la calle Rincón y El Tinglado de Colonia y República. También la calidad del teatro independiente se cristalizó con el elenco de La Máscara y de El Teatro Circular. El maestro don Atahualpa Del Cioppo es el emblema de esa generación volcada a las tablas teatrales. El término «teatro independiente» fue identificado con gran cantidad de artistas que tenían como meta el llevar sus espectáculos a la gente más humilde que jamás se acercaba a las salas convencionales. Con fondos propios y del Municipio, la Federación de Teatros independientes cumple su sueño y compra una enorme carpa y los respectivos equipos de luces y escenográficos. Las compañías teatrales y pequeños grupos de actores ahora tenían un sitio bien cercano al pueblo. Llevan sus espectáculos a los barrios donde son bien recibidos. La carpa se instala en varios puntos urbanos como la explanada de la vieja Caja de Jubilaciones donde con el apoyo del líder de los pasivos don Paulino González se logra que humildes veteranos se arrimen a ver sus espectáculos. Por la zona del Palacio Legislativo esa carpa fue utilizada por varias compañías teatrales que tenían como espectadores a un público proletario como los trabajadores de la cercana Fábrica de Alpargatas. La leyenda recuerda cuando esa carpa fue protagonista de un episodio vinculado al tenso clima político de aquellos años 60. Fue cuando un comando del MLN que luchaba contra la oligarquía y la represión se apropió de uniformes militares que se encontraban en el vestuario de la carpa. En ese escenario también actuaron artistas que los vecinos conocían por sus carreras en la radiotelefonía y sus populares radioteatros. Ese fue el caso de Lilián Olhagaray que muy joven se había formado junto a Julio Alassio, Mora Galián y Juver Salcedo. También tuvo su pasaje por el teatro radial del Sodre. El fenómeno de los radioteatros y la carpa de la Futi sirvió para captar públicos y audiencias diferentes a los que concurrían a las salas teatrales. Por el Bar Alcalá de Gral. Flores y Yatay se podían ver a los actores de la carpa antes y después de las funciones charlando de teatro y de la convulsionada política de esa época. Por su actitud militante y progresista dejó de recibir el respaldo del Municipio y aún así esa gente de Futi luchó sin tregua y abogó para lograr una Ley de Teatro. En la carpa se realizaron reuniones informativas con la prensa de esos días, principalmente el semanario Marcha. Los vecinos más viejos del Paso Molino aun recuerdan cuando la carpa visitó a la barriada para llevar su mensaje de teatro, compromiso y lucha por el arte popular. Con más recuerdos y música los esperamos todos los domingos a las 18 horas en CX40 Radio Fénix.
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
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