Militantes. Murgas y comparsas como en cada campaña electoral

El Carnaval y la política: los conjuntos también se comprometen

Desde su génesis el Carnaval uruguayo se ha caracterizado por ser un vehículo de comunicación netamente popular. Los diferentes conjuntos, a través de sus repertorios, se convierten en voceros del sentir ciudadano, satirizando a la sociedad y sus costumbres y con una abundante dosis de crítica política.

Muchas de sus plumas más insignes se han identificado plenamente con las corrientes de izquierda y numerosos títulos con arraigo supieron izar sus banderas, incluso convirtiéndose en bastiones de resistencia durante la dictadura.

Pese a constituir un fenómeno en poder de convocatoria y una industria generadora de trabajo, el Carnaval durante muchísimos años careció de apoyo a nivel gubernamental y el mismo fue escaso a nivel municipal. Incluso durante la gestión del intendente Oscar Víctor Rachetti (Partido Colorado) se cedió a Daecpu la administración del Concurso de Agrupaciones. De esta forma se convirtió en el único país del mundo en el cual se celebran las fiestas de Carnaval en las que el municipio resigna la gestión.

Durante el actual período de gobierno, con la asunción del Frente Amplio al poder, la situación cambió radicalmente. El Carnaval fue declarado de interés nacional y numerosas medidas fueron adoptadas: se implementaron compensaciones tributarias para las empresas que invirtieran en publicidad, las empresas públicas apoyaron en forma decidida, se concretó la declaración del candombe como patrimonio cultural uruguayo y se impulsó similar reconocimiento al ritmo «a marcha camión», parte de la identidad de la murga uruguaya.

Esta firme actitud de nuestro actual gobierno motivó que Daecpu decidiera organizar un desfile de Llamadas y batería murgueras, hace pocas semanas (en el marco de las celebraciones de Montevideo Capital de los Carnavales Iberoamericanos) en homenaje a nuestro presidente, Tabaré Vázquez.

 

Tarea militante

Durante la presente campaña electoral numerosos conjuntos han realizado una tarea militante, aportando su canto en diferentes actos políticos: Los históricos como Diablos Verdes, Falta y Resto, Curtidores de Hongos, A Contramano, Kanela y su Tronar de Tambores, Sarabanda y Sociedad Anónima; otros más recientes como El Gran Tuleque y La Cofradía, algunos ausentes que se ingeniaron para estar presentes como La Reina de La Teja y Los Buby’s.

Los jóvenes tampoco podían estar ajenos al compromiso como: Agarrate Catalina, Queso Magro y La Trasnochada. Por supuesto la nómina no se agota ahí, porque también habría que sumar solistas, acompañados de sus bandas, identificados con el Carnaval como Tabaré Cardozo, Pitufo Lombardo, El Zurdo y Emiliano, El Alemán, Bocha Pintos y su Bola 8 y «Fata» Delgado y sus Fatales, entre otros, comparsas nucleadas en Audeca como La Gozadera y La Figari, por citar algunas, y murgas que participan en los Encuentros de la Movida Joven y en Tiranos Temblad ­tal vez la que más actos hizo­ representamos a todas ellas y sin querer olvidar a otros artistas que siempre supieron estar, cuando fueron convocados.

Un país de primera se alcanza con el esfuerzo de todos, y los carnavaleros han sabido y sabrán cumplir en las semanas que se avecinan.

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