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LA FARANDULA DE LOS MUSICOS

Sus simpáticos propietarios fueron los hermanos San Román y a sus mesas llegaban artistas uruguayos y argentinos. No era extraño ver al cantor Héctor Mauré o al director Marianito Mores, junto a músicos montevideanos. Por Constituyente y Tacuarembó estaba «el restaurante de los buenos momentos», como decían en un popular eslógan publicitario. Se llamaba «Mario y Alberto», con toda la calidez de una cantina y la clase señorial de sus refinados cocineros. En un rinconcito actuaban músicos en vivo y como habitués de sus ricos platos estaban siempre al firme Donato Racciatti, el «Gallego» Washington Oreiro y algunas figuras de los radioteatros como Walter Di Leva. En Goes, por Gral. Flores y Garibaldi, pegadito a la comisaría, estuvo la legendaria parrillada Sud América. Por sus enormes dimensiones siempre fue la elegida por los artistas cuando había que homenajear a alguien de esa farándula de antaño. Una vez se realizó en esa parrillada el merecido homenaje al poeta Julián Centeya, amenizado por interpretaciones en vivo de Carlitos Roldán y Ernesto «Cacho» Restano. Esa farándula había adquirido sólidos lazos fraternos pues al abundar las fuentes de trabajo todos se cruzaban los fines de semana en sitios que hoy son cálidos recuerdos. Muchas salas bailables distribuidas por todos los barrios organizaban maratónicas veladas dándole trabajo a gran cantidad de orquestas uruguayas y a cotizadas «estrellas» que cruzaban el Plata. Por Daniel Muñoz y Duvimioso Terra, El Platense Patín Club, donde el señor Coco Bentancor organizaba grandes bailes. Como invitados argentinos de lujo llegaban orquestas como la de Leopoldo Federico y en una recordada noche llegó el mítico guitarrista Roberto Grela con El Cuarteto de Oro. Se les sumaban importantes agrupaciones nacionales como El Grupo Latino, La Sonora Cienfuegos, El Gran Combo y el amigazo Miguel Villasboas con su cotizado quinteto tanguero. El animador oficial del Platense fue Juan Grassi y retumba en la memoria su voz vibrante cuando anunciaba que habían llegado los candombes de Julio Arregui. Otro sitio de encuentro y de trabajo para aquellos músicos fue El Nuevo Colón, en San Martín y Fomento. Tenía tres pistas, una dedicada al tango, otra llamada «El Rincón Tropical» y para los chicos de la nueva ola estaba «El Club de los Patitos», donde tocaban los grupos beat. A pocos pasos del Palacio Legislativo, por Yatay y Marcelino Sosa, los gigantescos bailes del Sud América. Los bailarines también lo llamaban «los bailes de la IASA» y en sus varias pistas confluía público de todas las edades. Mientras esperaban su turno de subir a los escenarios los músicos charlaban con los maestros de ceremonia Dante Mariani, el locuaz Pepe Guillén, Roberto González y Héctor Garibaldi. Por los carnavales trabajaba de animador un flaco de bigotito que ahora muy veterano se dedica a garabatear sus recuerdos en LA REPUBLICA y contarlos por la Radio Fénix. En el Sud América desfilaban por noche más de 10 orquestas como la Sonora Borinquen, el Grupo Maracaibo y la Sonora Palmar, y en su pista de tango no faltaban Rogelio Col Garabito, Ruben Chilindrón, Juan Carlos Croccia y Don Horacio. Por esos años en el Parque Hotel se armaban grandes bailes juveniles con El Sexteto Electrónico Moderno, Los Delfines y el Mac Gill Clan. También integraban esa farándula musical montevideana los morenos del conjunto «Las Lonjas del Cuareim», dirigido por los hermanos Silva. Entre sus cantantes brillaba la señora Lágrima Ríos, que ya había alcanzado notoriedad en el conjunto coral «Brindis de Sala». Muchas salas de baile, gran cantidad de trabajo para aquellos músicos que formaron una farándula con sus sitios de reunión y de cálidos encuentros. Con más recuerdos y música los esperamos todos los domingos a las 18 horas en CX 40 Radio Fénix.

Coordinación:

ANGEL LUIS GRENE

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