TERAPIA SEXUAL

Estimada Soledad:

Me he decidido a escribirle dado que por su columna me he dado cuenta que es usted, una profesional muy competente, y que mantiene la confidencialidad de las consultas que recibe. Soy un hombre casado de 70 años, jubilado pero que mantengo una actividad comercial semi profesional, lo que me hace estar ocupado de mente y cuerpo. No tengo problemas de salud de ningún tipo, y diría que para la edad me mantengo en buena forma. El tema es que mi esposa, casi desde que nos casamos, tuvo problemas de salud que con el paso de los años se han agudizado, y en la actualidad se encuentra muy limitada en sus actividades, tanto que yo me ocupo casi de la totalidad de los quehaceres de la casa…

Durante todos estos años la relación sexual se ha ido deteriorando poco a poco, y yo siento que ella no disfruta del sexo como antes, incluso le cuesta practicar ciertos juegos sexuales como el sexo oral (mutuo) aunque en ese sentido siempre fue bastante reacia porque tiene la idea de que son cosas de prostitutas… con todo nuestro promedio de encuentros íntimos es no menos de dos veces a la semana… pero, a mi sentir, no son realmente deseados… sino para complacerme.

Hace más de dos años mantengo una relación con una mujer de 36 años que se dio de forma casual pero que poco a poco se ha convertido en algo muy importante para mí. Los encuentros son esporádicos si bien en ambientes muy apropiados, tranquilos, relajados, dado que yo vivo en el Interior y ella en Montevideo.

Ella no me exige nada y está todo bien, pero el problema soy yo, siento que la quiero de una forma diferente (a mi esposa la quiero, pero pienso que con los años ese amor se transforma más en un compañerismo, y la parte sexual va pasando a un segundo plano).

No estoy planteando ninguna ruptura… El tema es un cargo de conciencia, que por otro lado lo pretendo justificar por el enfriamiento en nuestras relaciones sexuales, ya que tenemos muchas cosas en común…

lo que nos permite una relación de pareja más que aceptable.

Es como que tengo dos «amores» diferentes… y complementarios.

La pregunta que le quería formular es la siguiente: Cuando hacemos el amor con mi esposa no tengo problemas con la eyaculación en tiempo y forma, en cambio cuando estoy con «la otra», demoro más, tal vez debido a que los juegos sexuales previos suelen ser más prolongados, incluso nuestros encuentros llegan a durar de 3 a 5 horas en las cuales nos entregamos el uno al otro por completo, y he llegado a tener dos eyaculaciones completas.

Esta demora en la eyaculación ¿puede deberse a lo prolongado de los juegos previos o puede haber otro problema? No tengo problemas con la erección que se presenta completa y muy firme, pero como que demoro más en lograr la eyaculación.

Aparte de eso he notado que el volumen de la misma ha disminuido, estimo que es de aprox. l,5 cm3. A mi edad, ¿este comportamiento sexual es normal en cuanto al rendimiento?

Espero su contestación a la mayor brevedad por La República. No descarto una consulta personal si lo estima conveniente.

Desde ya muchas gracias por su opinión al respecto.

Habitualmente, los juegos sexuales «previos» aceleran la eyaculación, no la demoran, salvo que en ellos se haya llegado al orgasmo y que el semen se haya ido hacia la vejiga, o se haya tenido una eyaculación precoz. En este caso, es normal que se demore o no se pueda eyacular después. La respuesta sexual masculina pasa por varias fases: deseo, excitación, orgasmo, resolución y período refractario. Pienso que las primeras no requieren de explicación pero sí las dos últimas. Durante la resolución, la sangre acumulada en los genitales vuelve a su lugar y durante el período refractario, el organismo se recompone, necesita descanso y es difícil volver a tener erección y orgasmo. Este período refractario suele ser mayor cuanto más edad se tiene, cuanto más cansado se está y en cambio, puede disminuir si hay mucho deseo y si la otra parte aumenta sus estímulos porque está muy interesada en la continuación del juego sexual y de que haya penetración cuando no la hubo.

De no ser así, la eyaculación «retardada» suele deberse a motivaciones psicológicas que deben analizarse en terapia psico-sexual.

La cantidad de semen disminuye con la edad y con la frecuencia con que se emite.

Cada persona es diferente y lo «normal» para una puede no serlo para otra, por lo mismo, pienso que no vale la pena hacer estadísticas al respecto sino que lo conveniente es basarse en cómo se siente uno/a. Cuando, por ejemplo, hay angustia, lo adecuado es el análisis personal.

 

Lo largo de su carta me obligó a suprimir varios trozos que entiendo no cambian el sentido global de la consulta.

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