Alertan a padres por el riesgo de hijos con depresión adolescente
El trabajo concluye que la depresión leve en la adolescencia puede conducir a depresión severa en la adultez.
Los científicos de la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, en Estados Unidos, siguieron un registro de 750 personas, estudiándolas cuando tenían entre 14 y 16 años y posteriormente siendo adultos, de entre 20 y 30 años. Descubrieron que la ansiedad, la depresión severa y los trastornos alimenticios eran mucho más comunes entre los adultos que habían tenido una depresión leve durante la adolescencia.
El estudio, publicado en British Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría), afirma que se necesita llevar a cabo más investigaciones para conocer las razones de este vínculo.
Los investigadores descubrieron que 8% de los participantes había sufrido depresión leve siendo adolescente.
Debemos asegurar que maestros, trabajadores sociales y todos los encargados del bienestar de la infancia tengan la capacidad y el conocimiento adecuados para identificar cuándo un niño muestra signos de depresión.
También encontraron que el riesgo de agorafobia (miedo a espacios abiertos), ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo era 2,5 veces mayor, y el riesgo de anorexia y bulimia 3 veces más grande.
Los investigadores definen la depresión leve como un trastorno más ligero que la depresión clínica, pero que dura al menos dos semanas y que incluye síntomas como sentirse decaído, perder interés en actividades, problemas de sueño y mala concentración.
El doctor Jeffrey Johnson, quien dirigió el estudio, afirma que se necesitan más investigaciones para saber si los problemas de depresión en adolescentes son una fase previa de un trastorno severo de depresión o si la depresión leve en la adolescencia contribuye al desarrollo de un problema más grave en años posteriores.
Apoyo necesario
Los servicios de especialistas en la infancia son vitales. Tal como señalan los expertos, el estudio pone de manifiesto la importancia de ofrecer a los adolescentes el apoyo necesario cuando surge por primera vez el problema.
«Debemos asegurar que maestros, trabajadores sociales y todos los encargados del bienestar de la infancia tengan la capacidad y el conocimiento adecuados para identificar cuándo un niño muestra signos de depresión», afirma Lucy Russell, directora de campañas de la organización británica Young Minfs.
«Eso permitirá que los jóvenes obtengan ayuda temprana antes de que el problema aumente hasta llegar a un punto crítico».
Sin embargo, tal como señala la experta, el acceso a los servicios de especialistas todavía sigue siendo un problema en muchos países del mundo.
Factor hereditario
En años recientes se ha puesto mucha atención en los problemas psiquiátricos de las madres y el impacto que podrían tener en los hijos. Los hijos de padres con depresión tienen más riesgo de sufrir problemas emocionales.
Sin embargo, los problemas de los padres que no se han discutido con tanta asiduidad son igualmente importantes, afirman científicos británicos en artículo publicado por la revista médica The Lancet.
Según los investigadores de la Universidad de Oxford, los hijos cuyos padres sufren trastornos como alcoholismo o depresión, tienen más probabilidades de mostrar también problemas de conducta.
Y aunque se cree que los niños parecen ser más vulnerables que las niñas a los efectos de la depresión de un padre, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo, no se sabe exactamente por qué ocurre así.
Por eso, señalan los investigadores, será necesario llevar a cabo llevar más estudios para confirmar el impacto de estos trastornos en los hijos.
Durante mucho tiempo se ha puesto énfasis en ayudar a las madres ya que en la mayoría de las sociedades son ellas las que están encargadas de gran parte del cuidado de los hijos.
Los investigadores creen, sin embargo, que muchas veces se ha minimizado el papel de los hombres en las primeras etapas del desarrollo de los niños. El papel de los hombres en el cuidado de los niños ha cambiado significativamente durante el último siglo.
Interacciones
Es importante llevar a cabo más estudios sobre el vínculo entre los problemas de salud de los padres y el impacto que pueden tener en sus hijos.
Además, la edad en la que los hombres por lo regular se ven afectados por problemas psiquiátricos es la misma en que se convierten en padres, entre los 18 y los 35 años.
«Los padres están ahora más involucrados que antes en el cuidado de sus hijos en muchos países», afirma el profesor Paul Ramchandani, quien dirigió el estudio.
«En el pasado, no se ponía mucha atención cuando los padres estaban deprimidos y distantes porque la situación quizá no tenía mucho impacto», pero «ahora necesitamos obtener un entendimiento más profundo de los efectos que los problemas psiquiátricos en los padres pueden tener en los hijos», señala el experto.
La depresión paterna durante el período postnatal que se mide a las ocho semanas después del nacimiento ya ha sido vinculada con un aumento de entre 10% y 20% en la probabilidad de que el niño desarrolle problemas de conducta y emocionales más tarde en su vida.
También se ha visto que los hijos adolescentes de padres depresivos tienen un mayor riesgo de sufrir varios problemas psicológicos, incluida depresión y conductas suicidas.
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