TIENE LA PALABRA
Cuando un amigo se va…
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«Me permite que le diga, comisario, yo pasaba por ahí», cantaba el Canario Luna en 1963, con Don Timoteo. Decía el Dalton que fue uno de los mejores cuplés que escuchó, y trataba de un lío que hubo con los tupamaros en Pocitos y había tomado notoriedad en la prensa. El Canario Luna hacía de un paisano del Interior al que habían «encanado» por error.
Al Canario lo empezamos a conocer cuando atendía los bares en el Estadio Centenario, la Ribereña era el concesionario de venta de refrescos en el monumento del fútbol mundial.
Después de Carnaval, comenzaba la semana criolla y el Canario Luna atendía una de las cantinas en la criolla de Bella Vista. El encargado de hacer las liquidaciones de las cantinas era mi tío José Luis Rosas Riolfo, reconocido profesor de matemática, pero cuando entraba a entregar la mercadería, el profesor tenía que aplicar toda la teoría, porque en cuanto se descuidaba, el Canario aplicando su astucia bohemia trataba de embrollarlo y así poder obtener un mejor margen de ganancia.
Ese era el Canario Luna, un muchacho con la experiencia adquirida en la Aduana, pícaro y cortés.
Cuando el Dalton muere en 2001, se enojó con Carlos Muiño, que era que gerenciaba el Jardín de la Mutual, porque decía que tenía que hacer duelo y no realizar la jornada de carnaval ese día en homenaje al gordo. Le explicamos que el mejor homenaje que se le hacía al Dalton era no suspender la función.
La última noche que me encontré con el Canario Luna fue hace dos años en la Fiesta de la Cerveza en Nueva Helvecia, a él lo contrataron para cantar y yo estaba con el Tony Park, cruzamos al boliche de enfrente y entre whisky y whisky recordamos muchas anécdotas y me contó que la incorporación de tangos en su repertorio fue un pedido de Dalton Rosas (mi padre). Esa noche el Canario Luna la rompió cantando como sólo él lo sabía hacer. Canario amigo, este es nuestro homenaje hacia tu persona, ya no te tenemos más físicamente, pero recordaremos por siempre esa tercia del coro murguero, imposible de superar. ¡Salud amigo, esta vuelta va por vos!
JAVIER ROSAS
Amondarain: «Hasta nunca mequetrefe»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¡Sin desperdicio! Un crítico lector de «fino, exquisito e hipersensible espíritu» me niega la «riqueza» del mío porque no me ocupo de una pobre prostituta puntual, que ejerce el meretricio para mantener sus hijos y el marido enfermo, que no la conozco ni sé dónde vive, y él sí lo sabe… Y me enrostra que recuerde al humilde peón rural Pascasio Báez, también con hijos chicos y mujer pobre, que vivía en un rancho de terrón y paja, que por descubrir casualmente una «tatucera» en la estancia Espartaco, lo asesinaron con una inyección de pentotal atado de pies y manos en forma cobarde, alevosa y vesánica. Lo hicieron quienes «luchaban» para reivindicar la clase social de mártir torturado y victimado. Eso decían y dicen… Me quiere dar la pena de muerte por venerar su imagen. ¡Disculpe, al que hay que matar es a Usted por infame, desnaturalizado y descerebrado carente de valores morales y humanos!
Pero además, y mueve a risa, critica la también mención al contador Bengoa, mano derecha de Astori que no le llama la atención ni le da «pena» que como administrador de Casinos, hubiesen sido los únicos en el mundo que dieran al país U$S 15.000.000 de pérdida. ¡Qué tal!
¿Cuántas prostitutas se podrían reivindicar y rehacer sus vidas con esos dólares?
Pregúntenle a Danilo que es contador, que se lo calcule. Y te aclaro, que yo no tengo tierras más allá de una maceta con jazmín blanco en el balcón…
Herrera, que yo sepa, tampoco le dejó siquiera una maceta como la mía a la familia…
¡No sea bellaco, falaz e insidioso!
En cuanto a los «golpes» que decís de «mi amigo» el Guapo, ¿por qué no se lo preguntás vos en la cara? ¡Jodido! ¡Sos como los otros «tuyos» que gritan en la Pulpería y se «caguetean» en la Comisaría!
¡Guapos los frentistas pa’ insultar desde los maizales!
Y la última. ¿Por qué soy mal vasco?
Tal vez porque no repto ante el imperio español ni ante ningún otro como hacen ustedes, los frentistas, ante los yanquis de Bush u Obama o también «comprando» trajecitos finos para saludar un brasilero servilmente que nunca fue hermano y nos ha querido «fagocitar» siempre…
¡Hasta nunca, mequetrefe!
LEOPOLDO AMONDARAIN
Dar vuelta el mundo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la novela de Julio Verne, «La vuelta al mundo en 80 días», la vuelta fue posible, incluso sobró un día, que Phileas Foc (el protagonista) ganó por viajar de oeste hacia el este.
La gran pregunta es: ¿hoy será posible dar vuelta el mundo uruguayo en 80 días?, que son los que faltan para el 25 de octubre.
El mundo de la subjetividad de los uruguayos está «dado vuelta», al punto de que una mitad de los compatriotas tiene la subjetividad manejada por programas de televisión que se proponen deteriorar los comportamientos, y anular las capacidades fundamentales para entender la realidad.
Peor aún, imponiéndoles ideas como «el valetodo» (que la derecha llama,
equivocadamente, «libertad de expresión»), «el por la plata baila el mono», «el viva yo y los demás que se arreglen», «el hacé la tuya»… que no solo les destruye la solidaridad, les destruye la posibilidad de ser un ciudadano, participante, pensante.
Las personas asisten muchísimas horas de TV, enviciándose con tontos
entretenimientos, que también intentan que la propia vida sea tonta.
El malintencionado principio (que se inculca día a día en esos programas) de que hay que respetar lo que dice el otro, se ha extralimitado al extremo que, por «respeto», se acepte como válida la mentira. Nos invaden con esos programas de televisión, consiguiendo, muchas veces el objetivo. Aquello de «esa es tu verdad», «la mía es esta».
Así ocurre que la verdad debe navegar por mares tempestuosos creados por los medios masivos de divulgación en manos de los que amenazan la supervivencia humana en el mundo, con sus enormes recursos económicos, tecnológicos y militares. Aquello de la TV privada. ¿bastarán 80 días?
FREDDY SORRIBAS
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