Información actualizada a los aviones
El Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR), en Estados Unidos, está desarrollando un prototipo de sistema para suministrar a la tripulación de los aviones información actualizada sobre tormentas severas y turbulencias locales cuando vuelen por regiones oceánicas remotas.
El sistema está diseñado para ayudar a guiar a los aviones hasta alejarlos de los fenómenos adversos, del tipo por ejemplo de la tormenta que el vuelo 447 de Air France, al parecer, encontró antes de estrellarse en el Océano Atlántico el 1º de junio.
El sistema del NCAR, desarrollado con financiamiento de la NASA, combina datos satelitales y modelos climáticos digitales con novedosas técnicas de inteligencia artificial para identificar y predecir las tormentas de desarrollo rápido y otras posibles áreas de turbulencia.
Se basa en productos que el NCAR ha desarrollado para alertar a los pilotos y a los controladores de tráfico aéreo sobre las tormentas y las turbulencias en la zona continental de Estados Unidos.
«Hoy en día, los pilotos tienen poca información del tiempo cuando sobrevuelan parajes remotos del océano, que es donde se registran algunos de los peores encuentros con turbulencias», explica John Williams, uno de los científicos principales del proyecto.
«Darles al menos un mapa aproximado de las tormentas en desarrollo podría ayudar a guiarles con seguridad en las áreas con turbulencias potencialmente severas».
Además del NCAR, toman parte en la investigación otras organizaciones, entre las que figuran el Laboratorio Lincoln del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el Laboratorio Naval de Investigaciones, y la Universidad de Wisconsin-Madison.
Aunque los vuelos que atraviesan los océanos no reciben actualmente este tipo de información, el NCAR ha creado un prototipo del sistema para generar tales informes gráficos o de texto.
Están diseñados para ser trasmitidos a los pilotos a través de la conexión con la cabina del piloto, de una manera por ahora experimental.
Durante los próximos dos años, el NCAR desarrollará un sistema más sofisticado que identificará áreas de probables turbulencias en las zonas tormentosas y en las despejadas, para ser usado por los pilotos y los controladores de tráfico aéreo.
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