TIENE LA PALABRA

Lacalle y el norte de Avenida Italia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Qué claro la tiene Lacalle. Dijo: «De Avenida Italia al norte es otro país».

Debe ser una de sus frases más sinceras. Hay que entenderlo.

Para quien viaja de las estancias a Punta, y luego a Carrasco, y pasa por Pocitos para llegar a Ciudad Vieja y luego vuelve; eso que está al norte de Av. Italia es otro país.

Allí está la chusma, esos obreros y empleados que se bañan poco o casi nunca, pero casualmente, hoy tienen ámbitos de negociación colectiva.

Allí están esos jubilados y pensionistas, que han empezado ahora a recuperar algo de lo que les retacearon por décadas, porque el país «estaba en crisis» y se la hicieron pagar como si fueran los culpables de tamaño desastre.

Allí están miles de montevideanos, que desde 1958, cuando el partido del doctor Lacalle fue, ahí sí, a pedir y a llorar al FMI, han sido las víctimas de todas esas políticas neoliberales, de ajustes fiscales, de devaluaciones y por tanto de pauperización de dignidades, o sea ingresos. Allí están las empleadas domésticas que aún niñas debieron dejar la enseñanza para ayudar en sus casas y luego colaborar con su compañero para sostener el nuevo hogar. Ellas, que nunca entendieron muy bien por qué les fue tan mal en el reparto o qué jarrón rompieron desde niñas para merecer tamaña vida.

A esas, hoy les estamos devolviendo un poco de esa dignidad perdida; ahora pueden tener derecho a jubilarse y negociar sus reclamos.

Ni a usted, señor Lacalle, ni a ninguno de los otros «rosados» se les ocurrió nunca ese acto de justicia. ¿Y sabe por qué? Porque para usted y los otros, ese es otro país.

Y ustedes gobernaron para su país, el país de los estancieros y no el de los peones rurales, los que también, qué casualidad, hoy tienen reconocida la jornada de labor de 8 horas. Su país es el de la «libre competencia en la salud», por eso un puñado de oftalmólogos, ávidos de fortunas obtenidas prestamente, cobraban lo que se les antojaba las operaciones de cataratas, que ahora en este otro país son gratuitas.

O el país de los especuladores, que fundían los bancos con préstamos a «amigos» de esos mismos bancos. Y así quebraron varios, pero nunca quebró un solo banquero. Y su gobierno fue presto y rápido a salvar a todos esos bancos con dinero nuestro y cuando equilibraban las cuentas eran vendidos nuevamente. Qué brillante negocio de unos pocos a costillas del resto, del «otro país». Y de eso se trata, doctor Lacalle, en octubre dos países dirimen el futuro de Uruguay, el suyo y el que está al norte de Avenida Italia.

Y la última, por ahora.

Muchos de los que estamos al sur de Avenida Italia, tampoco lo votaremos, doctor Lacalle, porque sencillamente nos importa el país de los trabajadores, nos importa el verdadero país.

LUIS FERNANDEZ [email protected]

 

Violencia en el fútbol

Señor Director de La República

Dr. Federico Fasano Mertens

Una vez más el fútbol, y en especial Peñarol, nos está defraudando; el espectáculo que brindaron el sábado pasado fue lamentable y no hay explicación lógica para ello. Surgen entonces varias interrogantes: ¿El problema es la directiva?, ¿son los jugadores?, ¿es la dirección técnica?, ¿hay problemas de relacionamiento entre unos y otros? Cualquiera sea el problema, hay que darle solución y acá tengo otra interrogante: ¿La Asociación Uruguaya no puede tomar cartas en el asunto y establecer castigos que sean ejemplarizantes? De otra forma nadie va a concurrir a las canchas, todos estos hechos son una burla al hincha y además es muy mal ejemplo para nuestros niños y jóvenes. Sin otro particular,

R.P. C.I. 3.524.260-5

 

Reivindiquemos a Artigas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El traslado de los restos del prócer ha provocado mucha polémica y algunos historiadores quieren disminuir la importancia militar del mismo.

Fue educado en el Colegio de los Padres Franciscanos, donde aprendió los valores cristianos que marcaron todos los actos de su vida. A los 18 años estaba al frente de la estancia de su padre en el Sauce. A los 33 años ingresó en el Cuerpo de Blandengues, donde debió vigilar a los bandoleros portugueses. En la Batalla de Las Piedras demuestra sus dotes militares cuando dice: «Respetad a los prisioneros y curad a los heridos».

Más tarde este patriota militar y caudillo organiza el Exodo del Pueblo Oriental, cuando nos dijo desde Ayuí: «Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana».

Con visión política defiende el federalismo y en las Provincias Unidas fue proclamado «Protector de los Pueblos Libres».

Nos asociamos a este homenaje en las estrofas de la epopeya de Artigas.

«Proteja Dios la Patria de los libres,

Proteja a nuestra Patria Independiente. Que inclina a ti tan sólo

Sólo ante ti la coronada frente.»

MIGUEL GUTIERREZ C.I. 1.091.619-4

 

La deforestación en Ciudad de la Costa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hace seis años y medio, como tantos otros montevideanos, decidí venir a vivir en la Ciudad de la Costa, primero en Lagomar y al año en Solymar. Si bien ya en ese momento la cantidad de árboles era mucho menor que en el resto de la costa de Canelones, la misma ha venido decreciendo de manera acelerada y alarmante, sin causar ningún tipo de reacción de los vecinos y menos de las autoridades departamentales.

El incremento de las construcciones, que se reproducen como hongos, ocasiona una creciente tala de árboles, pero hay que señalar que después del temporal de agosto de 2005, en el que cayeron muchos de ellos sobre casas, se desató una psicosis que ha venido «in crescendo» y se comenzó a talar árboles perimetrales a los terrenos hasta «por las dudas». No vemos, en muchos vecinos, ni el menor vestigio de conciencia ambiental cuando observamos que talan los árboles del frente de sus casas porque la pinocha o las hojas les ensucian (¡?) el jardín. Si no los talan, los podan a base de copa de una manera que al árbol le cuesta mucho tiempo recuperarse y volver a tener las ramas que tenía.

Distintos geólogos que han estudiado el problema, han concluido que la tala indiscriminada es una de las causas mas importantes de la anegación de las tierras de la zona, porque hay una menor absorción de las aguas subterráneas. Hacemos desde aquí un llamado de atención para cuidar la floresta de la zona para que nuestros hijos y nietos puedan disfrutarla y no termine con unos pocos árboles. «La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos».

LINTERNA VERDE [email protected]

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