Legislación más dura en São Paulo
Una nueva ley de alcance estadual dispone mayores restricciones al consumo de tabaco en el estado de São Paulo (Brasil) y es considerada como una medida ejemplar para que otros estados del país vecino adopten un marco legal más riguroso.
La legislación prohíbe el consumo de cigarrillos o de derivados de tabaco de cualquier naturaleza en ambientes de uso colectivo, públicos o privados, total o parcialmente cerrados, por cualquiera de los lados por paredes o divisores, aún cuando sean provisorios.
La legislación entrará en vigencia este viernes y pondrá fin a los tradicionales «fumódromos» que hasta ahora venían funcionando en ambientes de trabajo, bares y restaurantes.
La normativa se sanciona con el beneplácito de los médicos y reinstala el debate sobre los límites que las entidades gubernamentales pueden tener a los efectos de preservar la salud de la población.
En el diario «Zero Hora» de ayer se publica un artículo en el que el psiquiatra Sérgio de Paula Ramos, coordinador de la Unidad de Dependencia Química del Hospital Madre de Dios, hace referencia a la repercusión que la medida puede tener.
Estimulado en los datos que dan cuenta del interés expresado por innumerable cantidad de fumadores en dejar el hábito, Ramos confía en que la legislación paulista puede estimular a otros estados a hacer lo mismo.
«Como más del 80% de los fumadores activos informa que le gustaría abandonar el vicio, la medida funciona como un incentivo», dice.
A su vez el coordinador del para el Abandono del Tabaquismo del Hospital San Lucas de la Pontifícia Universidad Católica de Río Grande del Sur (Pucrs), José Miguel Chatkin, opina que la legislación paulista está atrasada. Para el médico, aun los locales creados especialmente para recibir a los fumadores son incapaces de bloquear la disipación del humo del tabaco.
Mientras, en el plano jurídico se plantean ponderaciones. Es el caso del doctor en derecho constitucional Luciano Feldens, quien considera razonables las restricciones en lugares públicos, pero opina que las personas deben tener la opción de consumir drogas lícitas en ambientes adaptados.
Sin embargo su colega Gerson Branco defiende un punto de vista opuesto: «Es preferible sacrificar la libertad de los fumadores y preservar el derecho de las personas que se ven obligadas a trabajar en locales expuestos al humo del tabajo».
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