TIENE LA PALABRA
Más claro echale agua
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Cuando se habla de gobernar con mano dura, ¿qué es lo que se quiere decir, si al mismo tiempo también se habla de recortar el gasto social? Vamos por partes. La sociedad humana y no solamente en nuestro país muestra índices preocupantes en lo que tiene que ver con la delincuencia y con la violencia. Destacado y enfatizado en nuestro país por la oposición y sus medios de comunicación, tratando de sacar partido en su intento de no perder o no seguir perdiendo capacidad de convocatoria, diciendo que es por culpa de un mal gobierno de la izquierda uruguaya.
También hay que destacar que no es de ahora ni mucho menos. Pues estas responden a causas concretas, de las que toda la sociedad civil y pública tenemos nuestra gran cuota o total de responsabilidad. Ya sea directa o indirectamente, ya sea embarcado en la «comodidad» del «yo no me meto».
Es cierto, hay inseguridad, yo no sé si creciente, pero sí inquietante. También es cierto que, como dijimos, ya sea por interés, o por la capacidad de los medios de comunicación modernos, hoy se sabe mucho de estas cosas: robos, delincuencia, violaciones de todo tipo.
Bien, preguntémonos entonces ¿por qué es esto?; ¿de dónde viene?; ¿cómo surge?; ¿solita?; ¿de la mano de la fatalidad? ¿La gente se ha vuelto loca?; ¿o hay causas?
Porque ¿cuántos años o décadas hace que esto viene pasando?
Buscando las causas, o encontrándolas: ¿no será que hay demasiada injusticia social? (no quiero decir con esto, naturalmente, que si fuera poca la injusticia, sería aceptable). ¿No será que se ha trabajado durante muchos años, para la exclusión de muchos ciudadanos, familias, niños y viejos?; ¿no será que los gobiernos anteriores han trabajado privilegiando a un sector o a una clase social en forma despiadada y cruda, haciendo un país de ricos en extremo, y otro harto de problemas económicos, por no decir hambriento y miserable? ¿Y esto no es injusticia social, generadora de tantos descontentos y sembradíos de violencia a un nivel de difícil control?
Entonces, ¿cuál es la solución a estos problemas? ¿el garrote, la mano dura, bajar la imputabilidad de los jóvenes, hacer más cárceles, y más Policía Metropolitana y a la vez disminuir los salarios y las jubilaciones, es decir otra vez el recorte social?
No darle a la gente lo que les corresponde: salud, vivienda, elementos y políticas que signifiquen dar pescado al mismo tiempo que enseñar a pescar y darles herramientas para ello.
Creo que es claro: o seguimos profundizando la democracia bien entendidita: para todos, especialmente para el pueblo como se ha estado haciendo desde el 2005, o regresamos al proceso anterior: universalizando cantegriles, los carritos por la calle, modalizando los barrios exclusivos (que no les ponen puertas porque la ley lo prohíbe).
Tenemos que apoyar y resaltar lo que se ha estado haciendo: el Plan Ceibal con las computadoras para los niños, y también para los maestros, devolverles la vista a los viejos por problemas de cataratas, asistiendo al Hospital de Ojos, en una relación de amistad más que positiva con el pueblo y gobierno de Cuba.
Cuando se habla de la famosa motosierra, ¿no será para cortar y eliminar estos gastos sociales?
Entendemos bien lo que se quiere decir: no darle a la gente lo que es de la gente, a los seres humanos, al pueblo uruguayo, a los que votan: pan, trabajo, techo, salud, cultura, perspectivas, futuro, paz.
El intento de la motosierra y la «mano dura» es propuesta de «disciplinar», mediante la dura autoridad, dejando de lado el pan y la cultura y las fábricas cerradas. El objetivo es totalmente claro. Por un lado: el hacinamiento de la gente en villas miserias, acumulando familias enteras en barrios miserables, a la vez que se le condena y se le exige respeto, educación y buen comportamiento. Por otro lado: privilegios y libertades para quienes usan doble apellido. Permiso y silencio para los que vacían Bancos. Autoridad para los grupos de poder.
En resumen tomando los argumentos para nada escondidos, pues están muy a la vista, debemos concluir que la intención de quien los dice, es muy clara: en su opinión en este país, la vida la deben disfrutar los exclusivos y en particular estos últimos de quien hablaba.
Lo del título.
ROBERTO GRETTER C.I. 801.052-8
El síndrome del palenque
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Un mal que aqueja a nuestra sociedad y que se remonta a los usos y costumbres del Siglo XVIII
Camino por 18 de Julio y en todas las cuadras desde el Obelisco hasta la Plaza Independencia y de ambas acera veo a más de un automóvil, furgón, camioncito, moto etc. estacionados (o parados con los señaleros intermitentes según criterio del conductor) en una zona donde está claramente marcado «Prohibido estacionar» en contravención de toda reglamentación municipal de tránsito y de todo el sentido común y solidaridad con los demás vehículos que intentan circular por tan importante avenida. Paso por una escuela y liceo en la calle Ellauri (pero podría ser cualquier otra) a la hora de salida de los educandos y observo como estacionan camionetas escolares y autos particulares en segunda fila y en alguna oportunidad en tercera fila (especialmente si es una 4×4 marca BMW, Mercedes o Audi).
Voy a un Shopping Center (cualquiera de ellos) y veo como estacionan los autos justo en los lugares donde dice «No estacionar» cerca o encima de una de las puertas de entrada al shopping. Haciendo difícil la circulación ya de por sí complicada, impidiendo acceso a puertas del shopping, y entorpeciendo el acceso a otros automóviles.
Veo por las calles a los chicos que hacen «delivery» entrando a contramano en calles importantes y con prioridad, circulando por las veredas, estacionando en la vereda en cualquier lugar.
Lo que tienen en común estas observaciones y las hay muchas más, es que el individuo que las comete tiene un solo objetivo: parar o llegar con el vehículo del caso lo más cerca posible al lugar, comercio, residencia etc. al que quiere llegar.
Desde hace 300 años o más en este país las personas que salían de sus caseríos y se dirigían a la pulpería o almacén de ramos generales más cercano lo hacían con el medio de transporte de la época: el caballo. Una vez llegados al destino en la misma puerta del establecimiento había un gran poste clavado en el piso al cual se acostumbraba atar al equino, pudiendo este poste albergar varios caballos a la vez, siempre al lado de la puerta principal del establecimiento. No hemos perdido la costumbre.
¿Para qué estacionar el auto, moto, bici a más de 20 metros de donde quiero ir?, si puedo parar en la puerta «al lado del palenque» (aunque en contra de todas las reglamentaciones y la buena educación, solidaridad y respeto hacia mis conciudadanos). Y si viene algún inspector ya veremos.
Esto es parte de nuestra mentalidad egoísta, de me llevo el mundo por delante, de me importa un carajo y los demás que se jodan. Así nos va atando al caballo al palenque más cercano.
La falta de un murguero oriental
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Un recuerdo para el Canario Luna. A los 70 años se lo llevó el viento de Durazno y Convención, diciendo adiós juventud y le quedó un verso por decir. Al final lo tiraron al piso y le cobraron penal. Aunque, lamentablemente, un día confesó que tenía «Una mano cruel» y eso me lastimó, voy a extrañar esa voz de timbre de grappa y limón. Todas las murgas cantarán hoy su más triste retirada y los canillas soltarán su grito de dolor. Yo también. Otro patrimonio para mantener en vilo por siempre. Saludos.
HERNAN ZUNIN C.I. 3.342.621-5
¿Para cuándo
las ciclovías?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hace ya un tiempo, gracias a su generosidad, pude contestarle un artículo a la Sra. Susana Andrade en el que ella pintaba como demonios a los ciclistas.
Hace ya varias semanas veo una pandemia que no es la gripe A sino otra mucho más grave, el atropellamiento de ciclistas y motociclistas por personas alcoholizadas que, incluso huyen luego del accidente. ¿Alguien se va a poner las pilas?; porque con llevar casco y señalamientos lumínicos es claro y evidente que no alcanza, y si todavía pateamos para adelante el seguro obligatorio y la hora de protección anterior y posterior a la salida del trabajo es evidente que protegemos la gente del aborto para matarlos después de creciditos. Me pregunto, ¿para cuándo las ciclovías? ¿Es este un gobierno que protege a los más débiles? Tengo profundas dudas. Saludos cordiales.
FELIX MOLITERNO
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