FUENTE INEXPLORADA DE AVANCES

Síndrome de Asperger

Soeren Ljunghan, de 42 años, tiene una forma de autismo llamada Síndrome de Asperger y es uno de las empleados de Specialisterne. Sonne se involucró en el autismo cuando su hijo fue diagnosticado. Tal como le explicó a la BBC, su enfermedad le permite concentrarse y ser persistente, pero debido a sus dificultades sociales pasó mucho tiempo desempleado. «Era un infierno. Asistía a entrevistas de empleo, pero siempre quedaba en segundo lugar», dice. «Era un proceso muy estresante y comencé a cuestionarme si algún día podría volver a trabajar». Ahora, en Specialisterne Soeren trabaja 25 horas a la semana probando software. «Me gusta el trabajo porque sé lo que puedo esperar de cada día», dice. Por su parte, Throkil Sonne afirma que con el tiempo ha sabido reconocer que sus empleados con autismo necesitan un ambiente tranquilo y rutinas fijas. Y con las condiciones adecuadas, dice, estas personas sobresalen en las tareas técnicas. «Pasé mucho tiempo leyendo sobre los trastornos autistas ­afirma Sonne­ pero había demasiados libros describiendo lo que la gente no podía hacer». «Y sin embargo, mis empleados hasta son capaces de ir y trabajar en las instalaciones de nuestros clientes». «Estoy muy orgulloso. No pensé que sería posible lograrlo cuando empecé la compañía hace cinco años», afirma Sonne. La experiencia de Dinamarca ha demostrado que los trabajadores autistas son una «fuente sin explotar», y darles empleo, afirman los expertos, sería una forma ideal de ayudarlos a enriquecer sus vidas.

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