TIENE LA PALABRA

Al diputado  del Nuevo  Espacio-FA, Javier Cha

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Mi opinión nace de la lectura de vuestra nota del día viernes 3 de julio, titulada «Veinte años de mala suerte», y va con todo mi respeto.

Aprecié enormemente la objetividad con que desarrolló sus ideas y expresiones basadas por supuesto en la verdad absoluta de esta circunstancia heredada en que vivimos.

Soy una lectora que día a día no se pierde ningún artículo y éste realmente me tocó hondo. Agregando algo a lo que en realidad no tendría nada para agregar, pediría a todos los indecisos, a los que no saben a quién votar que recuerden, recuerden, recuerden. Este es un país muy desmemoriado, de una elección a otra vamos saltando de partido en partido y nos olvidamos de nuestras penurias pasadas con una rapidez alarmante.

Pido a quienes no sepan aún a quién votar que recuerden a los niños que comían pasto, a los viejitos sin hogar, a la cantidad de apartamentos del BPS para los jubilados que de otra manera no tendrían dónde vivir. Se me podrá decir que siempre se trató de darles viviendas, pero muy pocas y por el fin del mundo, a más de los ahorros injustamente desaparecidos por mucho tiempo. Ahora los jubilados más carenciados viven con dignidad en lugares mejores situados y más acordes a su edad y necesidades. Premio a sus años de duro esfuerzo y posibilidad única de que pasen mejor sus últimos días. No se olviden de todos los jerarcas importantes que hoy están presos porque no había mejor aspiración que llegar a un lugar bien alto para desarrollar el cargo con corrupción y ayudar a toda la familia y a sus amigos y de paso hacer crecer el capital personal que, por supuesto, era necesario. Seguramente el lema era: «Traseguémos». No se olviden tampoco del IRP y del señor su inventor, de cuando soñábamos con un aumentito de sueldo y que luego cuando venía se cruzaban franjas que nos comían el aumento y algo más de lo que ya teníamos. No se olviden de cuánto subía el boleto continuamente, no se olviden de las colas en los Organismos Públicos, ni en la Intendencia, ni en cantidad de lados que no puedo ennumerar, ni de los aumentos de la Contribución Inmobiliaria exagerados y para muchos imposibles de enfrentar. Recuerden qué gobiernos anteriores algún día bajaron los combustibles, compraron papas para que el pueblo las pudiera adquirir por menos precio, y qué decir de las importaciones y exportaciones, del aumento del PBI, de la salud para todos. Siempre habrá descontentos en todos lados, son aquellos que ponen primero su partido como filtro para observar los hechos sin aceptarlos, son los envidiosos de los triunfos y la capacidad de los demás, y ni qué decir si aún el pecado se agranda siendo esos triunfos logrados por el partido que no es el suyo propio. Por favor pónganse la mano en el corazón y tan sólo una vez piensen que hay mucho por hacer, que no hubo tiempo aún pero que la obra está empezada y va en camino seguro. Cinco años son muy pocos para algunas cosas y demasiados para otras cuando se diferencian los hechos entre logros y fracasos. Piensen que si en veinte años hubo tanta mala suerte, cómo en cinco están exigiendo sin reconocer las virtudes y aciertos de este gobierno. Todos nos equivocamos, no se equivoca el que va a marcar la tarjeta y desaparece y vuelve a la hora de salida. ¡Claro! ese también es otro tema, y el señor se ha pasado el día sin hacer nada y nadie me lo contó, lo viví durante años bien de cerca. Por lo menos equivoquémonos haciendo algo y no mirando cómo pasa el tren por la vía de enfrente. Cobraremos quizá un solo sueldo pero es el trabajo que aceptamos cuando lo pedimos y tuvimos la suerte de que nos lo dieran. Es muy poco lo que aporto, simplemente piensen en los que nada tienen, en las noches de frío con una panza vacía al acostarse, en un techo de lata y cartón mientras estamos calentitos al lado de la estufa y otros se envuelven con nailon y al otro día los niños que van humedecidos a la escuela. Qué hicieron los oligarcas clacistas, solamente importándose de los terratenientes amigos de la clase a que pertenecen. Hoy los ganaderos se quejan pero estaban quietitos en sus épocas de gloria y muchos ni siquiera se importaban con grandes ganancias de pagar sus impuestos. Cuando un pobre no paga es un sinvergüenza, no es lo mismo cuando el que no paga es un poderoso. Bien dijo Mujica… los capitales no vienen donde hay coimas y eso llevó a este pueblo al estancamiento, a la falta de fuentes de trabajo, a dejar fundir empresas y lo más triste… volvernos un país gris sin esperanzas. Yo también un día fui joven y lloraba sin que me vieran por no poder conseguir trabajo, yo también tengo hoy un hijo que gana muy poquito y que aún no ha podido conseguir otra cosa, pero trabaja. Se levanta cada día y sale, no falta, no llega tarde y cuando cobra mira el sueldo y sigue viviendo con sus padres porque es la única cosa que puede hacer por ahora. Demos otra oportunidad, seguramente no nos vamos a arrepentir. Y si nos arrepentimos y en algo me siento culpable por escribir esta nota, entonces vendré a pedir perdón como hoy clamo por un gobierno que siga pensando en los que menos tienen, mejorando sus planes, enseñando a pescar y no sirviendo el pescado ya cocido, que son equívocos que hay que enmendar. Todo hay que comenzarlo por la parte más urgente y así se hizo, una segunda vuelta nos afirmaría más como país reconfiable para que quienes pueden traernos fuentes de trabajo no se vayan por los conflictos. Esa es la gran garantía que tenemos ahora. Ha crecido la transparencia… Por favor que nuestros hijos no tengan que decirnos adiós, familias y sueños destruidos, para ser maltratados en otros países donde les dan lo peor que nadie quiere hacer, humillados y avergonzados por gente que un día llegó al paisito muerto de necesidad, disparando de su tierra, y hoy retornó lleno de grandezas. Vinieron con la condición de aportar trabajo al agro, y todos sabemos dónde se metieron. Cuando vinieron nadie les preguntó nada, entraron a un país de hermanos donde muchos de nosotros descendemos de ellos y con ellos hemos formado luego familias enteras. Esos son los que maltratan a los uruguayos mirándonos desde arriba de un pedestal construido con dinero que nosotros dejamos de ganar y tener, para dárselo a ellos. Sí muy trabajadores, nada fue un regalo ­eso hay que descontarlo­ pero altivos hoy con la bolsa llena de pesitos, que uno sobre otro, forman muchos de los otros de moneda más fuerte. Gracias por la posibilidad de dejarme expresar, gracias porque quería opinar sobre este tema, aunque lo que haya dicho como lo mencioné anteriormente, no aporte mucho a todo lo que ya por todos es conocido. Mi sugerencia es entonces: ¡recuerden uruguayos! Cordialmente,

C.I. 1.934.381-9

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