LA COMERCIAL, UN BARRIO CON ALMA
De soñadores y laburantes fue su origen, cuando por los inicios del siglo XX el Sr. Piria vendía los terrenos de un barrio recién nacido que llamarían La Comercial.
En esos tiempos abundaron las quintas de inmigrantes italianos que románticos y trabajadores cultivaban frutas y verduras. Hasta ahí llegaba un muchachón de risa sincera y muy peinado a la gomina con la raya al medio. Se llamó Pedro «Perucho» Petrone y además de vender verduras con su carro fue una gloria del fútbol uruguayo. Campeón del mundo del 30, gran delantero de Nacional, se había iniciado en los potreros de La Comercial jugando en un equipo de la calle Cuñapirú llamado La Giralda. Por el principio de la década del 40, la fisonomía del barrio tomó su apariencia de infinidad de casitas bajas de grandes azoteas con claraboyas y largos corredores con muchos apartamentos que desplazaron a las quintas de los primeros días.
En su mosaico de zaguanes y calles de grises adoquines vivieron vecinos que por sus talentos en distintas disciplinas alcanzaron la notoriedad.
Carnaval, tango, deporte y bohemia constituyeron la leyenda de un barrio con alma. De la calle Coquimbo y Defensa surgió el querido Roberto Barry, que empezó su carrera artística cantando vestido de charro y diciendo chistes en el tablado llamado La Placita, de Justicia y La Paz. Se convirtió en una estrella de la época de las fonoplateas radiales con programas como «El Gerente Loco» y «El Comisario de Cerro Mocho».
Muy cerca de la casa de Barry, estuvo el hogar del entrañable cantor de tangos Carlitos Roldán. Fue quien recogió la tradición dejada por el mítico «Pepo, el cantor», que por el 1900 recorría los bolichones y almacenes del barrio llenos de inmigrantes italianos cantándoles «a capella» y a veces con una mandolina. Otro gran cantor que anduvo de muy niño por la calle Hocquart fue Romeo Gavioli, quien luego pasó a vivir en la Villa de la Unión que lo recibió con gran cariño.
En la historia del Carnaval de antaño La Comercial tiene un galardón que luce con gran orgullo. Fue en una de sus calles, la actual Nueva Palmira, que por 1920 era de tierra y pedregullo, donde se realizó el primer corso vecinal.
Se inauguró una costumbre que luego imitarían las demás barriadas del viejo Montevideo. Nombres de conjuntos como Los Negros Melódicos, La Cocina entró en Calor, Los Fígaros Armónicos y más recientes Los Gaby´s están identificados con La Comercial. Por el antiguo Club Social El Chulo desfilaron personajes del barrio que hicieron de la amistad un culto.
Así fue el Sr. De Feo, que hizo realidad un sueño y trajo al Uruguay la era de la televisión desde los galpones de Saeta. Su hermano Duilio se dedicó a los relatos deportivos y ambos vivieron largos años en La Comercial.
Otro que amó mucho a este barrio fue el gran boxeador Dogomar Martínez, al igual que Panchito Constanzo, que fuera su brillante entrenador.
Las iglesias de San Judas Tadeo en Cuñapirú y San Pancracio en Inca y Pagola iluminaron de religión y solidaridad a la vieja barriada. Y muy cerca de San Pancracio, por Justicia y Pagola, vivieron los talentosos hermanos Fattoruso, creadores de Los Shakers, que por la década del 60 hicieron bailar a todo el Río de la Plata.
Con más recuerdos y música los esperamos en la CX 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18 horas.
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