CALENDIARIO

1983 Los meteorólogos comienzan a pronosticar que vienen tiempos fuleros, con tormentas de alto riesgo y recién, tras varios vendavales, llegará el buen tiempo, con cielo claro.

El problema es que casi nadie cree en los predictores del tiempo, aunque lean las cartas y entrecrucen información por latitudes y vecindades. Pero hay razones para que tengan razón. La dictadura está en crisis y como sabe que no tiene remedios ni yuyos mágicos para curarse, procura que todo pase sin consecuencias fatales.

Las conversaciones en el Parque Hotel han vuelto a fracasar, pero eso también es un síntoma de agravamiento y habrá que irse, guste o no.

Los políticos quieren integrarse en un movimiento único, para más fuerza. Dudan, sin embargo, en dar entrada a organizaciones no políticas, como el Serpaj.

El colorado Enrique Tarigo entiende que sólo deben participar políticos , ya que no se puede perder todo lo recorrido hasta el momento.
Finalmente, también los colorados aceptarán la coordinación civil. Por el lado nacionalista, Alberto Zumarán, hombre wilsonista, sostiene que debería darse lugar, abrir la ventana para los aires nuevos.

1984 Las disputas ya no tienen cabida porque los civiles han golpeado tanto que los militares están tirando la toalla.
Por supuesto, para que nadie piense que todo está arreglado hay que mantener la apariencia de confrontación y este día comienza en el Esmaco la penúltima serie de negociaciones con el refuerzo político de la gente de la izquierda.

Estarán los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el teniente general Hugo Medina, el brigadier general Manuel Buadas, el vicealmirante Rodolfo Invidio y el jefe del Esmaco, general Pedro Gonnet. Enfrente no estarán los nacionalistas, pero sí otros pesos pesados, Julio María Sanguinetti, Enrique Tarigo, José Luis Batlle por los colorados y José Pedro Cardoso, Juan Young, Juan Vicente Chiarino y Humberto Ciganda por los frenteamplistas y cívicos. Todo es una imitación de los anteriores rounds. Pero hay varios cross y uppercuts que dejan más temblequeantes a los uniformados. Se pide, ya en actitud ganadora, la derogación de los Actos Institucionales 4 y 7. El 4 era aquel disparate que se aprobó el primer día de la asunción de Aparicio Méndez, o sea ya tres años después del golpe, por el que se prohibía por 15 años de toda actividad política a quienes habían sido candidatos electorales en los años 1966 y 1971, ya fueran de primera línea, suplentes o simples rellenos. Hasta ese entonces, ninguno de ellos había hecho nada, salvo los desproscritos que integraron los Consejos de Estado, o sea los colaboracionistas. Y por el acto 7 se establecía el fin de la inamovilidad de los funcionarios civiles de la administración pública bajo la excusa de reorganizar los servicios.

Como es momento ideal para pedir, se exige que no haya más censura en los medios de comunicación, la libertad de los presos subversivos, la desproscripción de todos los políticos y partidos y que los civiles no fueran juzgados por los militares.

El general Hugo Medina tiene sobre sí la difícil tarea de informar a los periodistas. Muestra de la generosidad de los derrotados, se está pensando en la rehabilitación del Frente Amplio, pero no en su totalidad porque ese partido tenía en tiempos predictadura algunos sectores que habían ganado el repudio militar, o sea los comunistas y «los amantes de la violencia», lo que no daba garantías suficientes para una calma, sino más bien para una venganza. Afirmó: » Hay que quitar presión a esta caldera«. Lo que para muchos indicaba el temor que tenían de quemarse del todo. Pero ya estaban quemados.

 

FELIZ DIARIO

*** Cumple y festeja Nicolás de Maio, hombre vinculado a los medios ya que es el actual responsable de las relaciones públicas de Teledoce. Buen año y gracias por la información.

 

LO PIENSO, LO DIGO

» Los experimentos en política significan revoluciones»   Benjamín Disraeli

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje