"La capacidad estaba, pero no la oportunidad de mostrarla"
«El estudio y el conocimiento estaban, pero no la oportunidad para desarrollarlos», dijo Elisa en su primer día de trabajo en la Intendencia de Montevideo (IMM). Al igual que buena parte de los nuevos funcionarios que colmaban el Salón Dorado, Elisa se enteró de que la comuna abriría un concurso para el ingreso de personas con discapacidades y se anotó. Luego de un período de pruebas, 15 ingresaron.
Si bien las empresas públicas tienen la obligación de contratar un 4% de personas con discapacidades, según la Ley 18.094, no todas lo cumplen. Desde hace relativamente pocos años la norma ha comenzado a respetarse, un proceso en que la IMM fue pionera. Esta vez se dará un paso más, ya que, junto a la Universidad de la República, investigará su inserción laboral por primera vez (ver recuadro).
Años de espera
Las 15 personas con discapacidad firmaron ayer un contrato por seis meses, un período en que estarán a prueba y, en caso de demostrar aptitudes, pasarán a ser funcionarios presupuestados. La emoción era evidente en muchos rostros, aunque para otros la satisfacción se traslucía sólo a la hora de hablar. «Esperé diez años antes de conseguir un trabajo fijo, yendo de pasantía en pasantía. No es fácil, pero ya somos 16 los ciegos que ingresamos a la administración pública y algunas empresas privadas. Esperamos que siga así», contó Daniel, ciego a raíz de un accidente. En su nuevo trabajo utilizará el sistema Jauss, que le permite trabajar en Windows e Internet con total autonomía. Su tarea consistirá en atender a los clientes, algo que también hará Jorge, una persona con baja visión que agradeció «la posibilidad de demostrar mis conocimientos».
Todos tienen algo en común: trabajarán en áreas para las que se han capacitado. Romina, que nació en un parto «demorado» y tuvo como consecuencia dificultades físicas y de aprendizaje, participó el año pasado de un curso de jardinería; ésa será la tarea que efectuará para la IMM. «Lo siento como un regalo», definió. Bernardo, que tiene discapacidades intelectuales, también trabajará en ese rubro, para el que se formó.
Natalia, discapacitada motriz, es periodista free lance en Rumbo Sur y La Diaria, y trabajará en el Centro Municipal de Fotografía. «Es una excelente oportunidad. El problema es que no todos cumplen con la ley (18.094)», sostuvo. Elisa, que tiene un alto nivel de inglés y portugués, y además estudió marketing, abandonará sus clases de idiomas «en negro» en algunos jardines de infantes y desarrollará su actividad en la División Turismo. «Al fin vemos una verdadera equidad de oportunidades», dijo Elisa, que padece una afección neurológica que la postra durante 10 días cada cerca de 3 meses. «No hay privado que te lo banque, por más que cumplas tu función maravillosamente», explicó.
Mónica es arquitecta y sorda, y optó por abandonar la seguridad que le daba trabajar con socios para arriesgarse a concursar. «Tenía un poco de miedo de trabajar en lugares públicos, no porque fuera discriminada, sino por temor a serlo», contó. Luis, ayudante de arquitecto, con un pie malformado, se unirá, por su parte, al Servicio de Planificación y Diseño. Liliana, que sufre de lupus, según explicó, atenderá el público en la División Artes y Ciencias. «Que te llamen para un trabajo es difícil; que dures, más», dijo con una sonrisa descreída.
Roberto, Fabricio y Jorge son sordos. Apoyados por el Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda (Cinde), trabajarán como pintor, soldador y albañil respectivamente. Los tres recibieron cursos y pasaron las pruebas; los tres tuvieron grandes dificultades para conseguir trabajos estables previamente. «Tuve mucha paciencia. Arañaba posibilidades», dijo Jorge, que vivió un periplo de varios trabajos desde sus orígenes, en Artigas, hasta la actualidad.
Roberto recalcó (y no era necesario que lo dijera) su «gran emoción», mientras Fabricio remató la entrevista: «Recién en 2009 se nos da participación e instancias donde se empieza a cumplir la ley. Esto hace que nos integremos. Al fin empiezan a respetar los derechos».
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