TIENE LA PALABRA

Maltrato en el Fondo de Solidaridad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En mi calidad de estudiante de nivel terciario, cumpliendo sobradamente con la necesaria condición de joven y pobre, me inscribí en el Fondo de Solidaridad con el anhelo de obtener la tan ansiada beca.

Fue así que el 21 de enero acudí a la entrevista, comprobando allí que un documento (de las decenas que lógicamente me pedían) me faltaba. Me postergaron la entrevista nada más y nada menos que cuatro meses: para el lunes 11 de mayo. Ocurre que ese día, a la hora de la entrevista, por la mañana, una persona de mi familia, mi abuela, era operada de cáncer y por distintos motivos se me hacía imposible ir al Fondo de Solidaridad. El día viernes 8 llamé al Fondo en horas de la tarde (al número de teléfono que aparece en la hoja de inscripción: 4001445) para explicar mi situación y saber si existía alguna posibilidad de postergar aunque fuera un día la entrevista. Una amable señora me atendió y me dijo que no había ningún problema, que el martes fuera a la entrevista y que, ni bien quedara algún lugar, me iban a atender. La señora me explicó que, si era posible, debía llevar algún papel que certificara la operación de mi abuela. Dicho papel no pude conseguirlo (Salud Pública no acostumbra a darlo). El lunes por la tarde mi padre llama al Fondo de Solidaridad y explica que no se pudo conseguir el certificado, a lo que una señora, muy comprensiva, le responde que no hay ningún problema, que igualmente el martes por la mañana se iba a efectuar la entrevista.

El martes 12, después de un parcial (todo estudiante sabe las tensiones que se sufren antes, durante y después de un parcial) salí rumbo al local del Fondo de Solidaridad. Una vez allí le explico a la recepcionista mi situación y esta, sin más, me dice que le estoy mintiendo. Vuelvo a contarle lo sucedido, le recuerdo que tanto mi padre como yo habíamos llamado y que nos habían dicho que acudiera el martes 12. La muchacha se altera mucho y me pregunta el nombre de la señora que atendió a mi padre, a lo que yo le respondo: María. Vuelve a decirme que le estoy mintiendo y que no hay ninguna María, y que las únicas que pueden cambiar el día de una entrevista son ella y otras dos telefonistas que tenía a su espalda. Yo le respondo que mi padre no iba a inventar un nombre, entonces ella dice que a él lo atendió una persona cualquiera porque las llamadas se derivan a un Call Center, y reitera: «las únicas que podemos hacer un cambio de día en la entrevista somos nosotras». Es en ese momento que una de las telefonistas, aún más desencajada, salta de su silla y viene hacia mí, lanzándome una serie de preguntas malintencionadas que pretendían descubrir mi supuesta mentira. El maltrato duró un par de minutos más hasta que la telefonista, llena de desprecio, expresó: «Ahora cuando pueda te voy a explicar la carta que tenés que hacer para presentar». Yo ya no aguantaba más mi angustia y mi bronca, y despidiéndome bajito, con la voz temblorosa, dejé el lugar.

Si bien necesito imperiosamente el dinero de la beca (nadie acude a pedir una beca por placer; ya el hecho implica algo de debilidad y vergüenza), pienso que mi dignidad como persona está por encima de cualquier monto económico.

Yo seguiré estudiando como hasta ahora, con mil dificultades, y quizá llegue a recibirme. Ese día no dudaré en aportar lo que sea necesario para el Fondo de Solidaridad, consciente de que esta herramienta, pese a haberme maltratado, es útil y necesaria.

EMILIANO TUALA CI: 4-736-942-9

Estudiante de segundo año de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales del Uruguay.

 

Discrepo con Lincoln  Maiztegui

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estimado Dr. Fasano, ¿leyó usted la contratapa del diario «El Observador», del sábado 23 de mayo, en la cual el Sr. Lincoln R. Maiztegui Casas, publica su artículo, «Personaje, Mario Benedetti»? Es francamente insultante, cito parte del último párrafo (sic) «En lo personal, Benedetti no me gusta, ni como escritor, ni como persona», hay que ser, por lo menos atrevido para agraviar de tal manera a quien fue una gloria de nuestras letras y un hombre íntegro, intachable; agravia así también a todo el pueblo uruguayo que venera a Benedetti, como bien lo demostró en su sepelio. Atte.

MARTHA ROMERO

 

No caigan en la trampa de la droga

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por favor, no cometan nuestro mismo error. Uruguay es hermoso.

Es hermosa su gente, es hermoso ver a sus jóvenes caminando con el termo bajo el brazo por sus calles.

Es hermoso poder vivir sin rejas, es hermoso poder caminar por las noches sin miedo.

La inseguridad es un flagelo terrible que vivimos los argentinos.

Y está agravada por el «paco» y las drogas que hacen a nuestros jóvenes agresivos y con nada que perder cuando roban, asesinando a cientos de personas por un celular, o unos pocos pesos, sin importarles la vida, propia y de terceros.

Uruguayos, no sean flexibles en su lucha contra la droga.

No permitan que la ley acepte a chicos drogándose en la calle… un porro es la previa al «paco» o la cocaína.

Eduquen, pero también presten atención a quienes se exceden de la ley.

El enfermo por la droga necesita que lo curen, no que le tengan lástima.

Debe estar seguro que la ley es dura si sigue drogándose y escapa a la recuperación.

La droga mata. Mata a quien la consume. Pero mata, y de forma mucho más agresiva, más dolorosa, a las sociedades que son permisivas con ella.

Mata a sus ciudadanos, pues son indefensos ante la agresividad y brutalidad del que se excede con la droga.

Es cada sociedad la que debe pedir por la salud de su gente, es responsabilidad de sus gobiernos escuchar a sus ciudadanos.

Como argentino que sufre a diario la inseguridad y ve con preocupación lo que nos pasa, les pido que reflexionen, para que no se cruce en Uruguay una línea que es muy difícil volver atrás.

ADRIAN GLUCK [email protected]

 

Papeleros de Juan Lacaze

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

A los compañeros de Cuopyc a quienes les tengo mis mayores respetos.

Deseo puntualizar que era un hecho el cierre de la Planta de Celulosa: la gran producción de las grandes Plantas rebajarían los precios y sería para Fanapel mejor comprar que producir al costo de los obreros sin trabajo.

Pero el sindicato debe reflotar la conquista histórica del sector, picado de madera «chipera», 6 horas de trabajo y 2 horas de capacitación.

Lo que permitirá poder ocupar a todo el personal de la Planta.

De este convenio tiene documentos firmados, el Sindicato, el MTSS/Fanapel. Este convenio fue de total éxito para las partes, «Triunfa quien lucha’, como dijo el solidario compañero y amigo Pepe Mujica, a este gobierno es un boleto pedirle y pararle. Pero como trabajadores de un sindicato con historia y prestigio en el compromiso social con el pueblo hay que usar mucho el balero, luchar y trabajar, transpirar mucho la camiseta como lo hemos hecho la mayoría de los 116 despedidos burlonamente el 28 de diciembre de 1990, violando todos los convenios nacionales e internacionales durante todos estos años sin reparación de la federación ni los compañeros del PIT-CNT ni de los gobiernos.

Dios nos bendiga a todos con salud, trabajo y prosperidad para el pueblo.

Enrique Hunter Alcaire junto a W. Silva y compañeros que están y muchos que ya no están.

Refundadores somos del Cuopye en 1978.

ENRIQUE HUNTER C.I. 1.655.846-5

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