Odontológico. Es el principal problema sanitario del Comcar

Cárceles: un dolor de muelas

Las ministras de Salud y del Interior, María Julia Muñoz y Daisy Tourné, presentaron ayer el balance de la primera experiencia de policlínica en un centro carcelario, que tuvo lugar en el Comcar. La evaluación de los médicos fue positiva.

El comisionado parlamentario Alvaro Garcé también estuvo presente y advirtió sobre el preocupante y acelerado crecimiento de la población carcelaria. «Todos los meses ingresan 150 personas», indicó.

La ministra Muñoz informó que la reclusión favorece la tuberculosis y otras enfermedades. «La situación carcelaria hace que existan patologías como los trastornos psiquiátricos» y agregó que se estudia insertar un sistema similar en la cárcel de Cabildo, con los recursos humanos de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).

Por su parte la ministra Tourné afirmó que el trabajo con el MSP revela que «los cambios son posibles, aun en las realidades más adversas».

 

TRATO HUMANO  ALEJA MOTINES

La policlínica del Complejo Carcelario (Comcar) funciona desde octubre de 2008. Maneja 90 consultas diarias que se dividen en urgencia, emergencia y consulta común. Dispone de una sala de internación de baja complejidad, con 10 camas, y el centro llegó a manejar más de 100 pacientes internados.

«Hemos logrado bajar de un 10% a un 20% la carga de consultas debido a la prevención y al diagnóstico precoz», comentó a LA REPUBLICA el jefe de la sala médica, Antonio Mombelli. Uno de los mayores problemas que se encontraron a su llegada al centro fue la prevalencia de patologías odontológicas, con todas las consecuencias que acarrea al afectado y a los reclusos que viven con él. «Son nuevas realidades asistenciales. Entre las 19 y 20 horas los módulos de la institución se trancan y las personas quedan realmente tras las rejas. En ese momento, en la oscuridad nocturna el dolor es tremendamente incapacitante», relató. «Un dolor que se propaga como la pólvora genera riñas carcelarias», agregó el médico. Actualmente se realizan entre 60 y 70 extracciones dentales por semana. Mombelli evaluó positivamente el trabajo en el centro, pero destacó las carencias que consideran prioritarias. Una es la falta de personal médico y de enfermeros. También necesitan medicamentos para diversos tratamientos. «Hoy en día funcionamos con un médico y un enfermero de guardia las 24 horas. Tenemos una carga asistencial de 90 consultas diarias, de las cuales 20 son graves, todas asistidas por un solo médico y un enfermero. Sin contar la sala de internación con 10 camas, que también tienen que asistir», relató. El centro tiene alrededor de 50 asmáticos, más de 100 pacientes psiquiátricos, 15 diabéticos y enorme cantidad de hipertensos. También necesitan especialistas, sobre todo psiquiatras; allí también interviene la distribución de los fármacos. «La llegada de la medicación a los reclusos es muy compleja, no podemos darle al paciente como en una mutualista una caja de antidepresivos, porque cuando se la llevan a la celda los demás reclusos se la quitan o lo lastiman», agregó la fuente. Actualmente los medicamentos se reparten diariamente en bolsas individuales para cada paciente. Mombelli destacó como una buena influencia la presencia de los médicos, el hecho de que desde que se inauguró la policlínica no registraron ni un solo suicidio, en un centro que tiene 2.800 personas.

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