TIENE LA PALABRA
¡Quisiera ser Benedetti!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¿Qué no se ha dicho sobre este buen hombre? Su apellido habla por sí solo, al traducirlo del italiano; significa bendito, por lo tanto ello resume mucho de su trayectoria, de su manera de ser.
Puede adjetivarse sobre su personalidad por todo lo que permite la Real Academia Española. Además en todo el planeta, al cual él visitó extensamente, ha habido expresiones de todo tipo, y no solamente en estos días, que decidió retirarse, que decidió irse hacia otro sitio, no estar físicamente con nosotros, algunos dirán que nos mira desde arriba, otros que su espíritu ronda por Montevideo, ciudad a la que adoptó definitivamente y quiso entrañablemente.
Su figura diminuta, sus ojos vivaces, su peinado «a la antigua», dirían los más jóvenes. Su paso lento, pero seguro, su ternura y simpatía hacia todo aquel que se acercara en sus caminatas por nuestra ciudad, o donde lo encontrara su deambular por lugares impensados del planeta, ya sea en la etapa previa a su exilio, al exilio, y adonde llegó para recibir tantos y tantos premios o para divulgar sus libros, sus poemas, su sabiduría. Siempre presto al diálogo, con humildad, con una actitud de grande, aunque pienso que él no sabía lo inmenso de su trayectoria en las letras iberoamericanas.
Trascendió los idiomas. Sus poemas y algunos libros fueron traducidos a idiomas impensados para escritores de habla hispana. También el cine se nutrió de sus cuentos. Es que sus expresiones, con un decir sencillo, sin entrar en rebuscadas palabras, se clavaban como puñales en los sentimientos de los que tuvimos el privilegio de escucharlo y de leerlo.
Un sinnúmero de intérpretes musicales le pusieron acordes a sus letras magníficas. Ellas con profundo sentimiento, de esas que se dice que van directo al corazón, llevaban un mensaje libertario, un mensaje de reivindicación del ser humano, con compromiso, sin arrear sus banderas y su visión del mundo. Compromiso que lo llevó a ser perseguido por aquellos que pensaron que su pluma iba a ser más daño que las armas. Mas no arrió sus banderas, para nada; allí donde lo encontró el peregrinar de su vida, su pluma se encargó de combatir a esos seres de menos de dos dedos de frente, que lo único que hacían era enaltecerlo con su persecución.
Como decía, su mirada trasuntaba bondad, firmeza, dulzura, modestia, además dejó un legado que queda marcado para siempre con todos sus trabajos. Con un espíritu solidario como pocos.
¿Cuántos enamorados se extasiaron y se embriagarán con sus poesías? Llanas, directas, con claridad meridiana para comprensión de todos los niveles sociales y para todas las edades y sexos, y diferentes idiosincrasias. Detalle este último que lo hace más floreciente, que lo hace más amplio.
Trascendió fronteras su pluma. Lo hizo con una sencillez que asombra. Y ahora que decidió marcharse, lo notamos aún más. A través de la tecnología (Internet mediante), pudimos detectar que no hubo lugar en el mundo donde no se hablase de su «viaje», y decididamente se emplearon elogios, no usados asiduamente hacia un ser humano. Es decir admiración y respeto hacia el hombre y el escritor.
Mensajes de condolencia llegaron de los cuatro puntos cardinales. De mandatarios, de otros actores de las letras, de uruguayos que se encuentran en diferentes puntos del planeta. De tantos y tantos amigos que supo cosechar, que con dolor pronunciaron palabras acongojadas, y queriendo algunos que este partir del poeta fuera un sueño. Muy doloroso para los más allegados.
Su vida lo unió a una sola mujer durante muchos años y la partida de ella hace poco tiempo lo había sumido en una tristeza notoria. A pesar de ello, su innata profesión, su amor hacia las letras, fue más fuerte, y continuó haciéndolo para dejarnos sus últimas páginas admirables, como todas, y así demostrarnos que a pesar de los golpes que nos provoca la vida debemos seguir nuestra huella. Hasta en ello fue ejemplar y sabio su camino.
No tuvo hijos biológicos. Pero considero que sí tuvo y tiene millones de hijos que su pluma supo conquistar. Y esto no es una frase más. Así lo siento. Ya que sin menospreciar a nuestros padres, creo que su transparencia, su sabiduría y su enorme corazón, lo llevan a ser ejemplo de padre. A esos hijos les dejó una herencia más que millonaria. Toda su bibliografía. Nada menos. Y aquellos herederos que piensen en dedicarse a las letras, tendrán en él un gran ejemplo desde todo punto de vista.
En esta reflexión que hago no quiero manchar, ni mucho menos, todo lo que siento y sentimos los uruguayos por este compatriota que tanto placer nos ha dado y dará a todo aquel que se acerque a sus escritos. Pero existe un detalle que lamentablemente se dio, y por lo tanto lo nombraré.
Parece que no solamente su pluma molestaba a los dictadores, sino a otros ya que a pesar de estar en año electoral, podían haber aprovechado la ocasión. No estuvo presente, en su despedida en la casa de las leyes, ni en todo el extenso trayecto hacia su última morada, ni en el cementerio, ningún político de los partidos tradicionales. Ellos se lo perdieron, de despedir a un gran hombre, a un gran uruguayo, a un luchador por la verdad, por la paz, por lograr que este mundo sufra cambios trascendentes, y que anhelara de corazón una equidad de todos los seres que en él habitamos.
Siempre me acompaña una frase que escuché decir a un viejo sabio: Si cuándo te vas, y en el «último viaje», te acompaña mucha gente, es que has hecho las cosas bien. Y vaya si las hizo Don Mario. Lo acompañaron niños, jóvenes, mayores, adultos, hombres y mujeres de todos los estratos sociales, de todos los credos, en un número elevadísimo en el desfile frente a su féretro, en el camino por las calles de su Montevideo, y dentro de ese lugar al cual iremos todos. Don Mario se llevó un pedazo de nuestros corazones, él que le escribió tantas veces al mismo… Hasta todo momento Don «bendito».
Por todo esto y mucho más lo del título.
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