TIENE LA PALABRA

Don Mario Benedetti, Mario del mundo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¡Gracias por el fuego!

Si nuestra entrañable Juana de Ibarborou fue llamada Juana de América, a Don Mario Benedetti tendrán que llamarlo «Don Mario del mundo».

Por todas las nacionalidades que lo hemos leído, por todos los que lo leemos siempre y por todos aquellos que lo leerán desde hoy.

Su amor por la humanidad trasuntado es su escritura a la postre lo ha elevado a la categoría de inmortal.

Un fuerte abrazo a todos los que aman conjugando el verbo amar con el amor de Mario.

Héctor Sanguinetti, ¡uno más!

HECTOR OSCAR SANGUINETTI GONZALEZ  – [email protected]

 

Benedetti fue despedido en todo el mundo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Recuerdo la mesa compartida, un octubre del 92 con Mario. Recuerdo cuando él, ya despidiéndonos, dijo: «Bueno, ahora a Madrid y después a cruzar el charco». Para mí durante muchos años, cruzar el charco había sido cruzar el río, cruzar a Buenos Aires.

El exilio me enseñó a cruzar el charco en su inmensidad, en su grandeza, en su poder y en su humildad.

Emociones, emociones, y más emociones en esta despedida, que como olas de mar comenzaron en sentimientos de tristeza y que hoy ya se convierten en sentimientos de alegría. Como escribía un columnista, de si el legado de Mario se volvería o no inmortal; lo que ya hoy he vivido es más que suficiente. Todas las radios, los periódicos y televisiones han rendido homenaje a lo largo y ancho de la geografía española.

Hace un rato fui a buscar a mi hijo al instituto (liceo) y al preguntarme cómo estaba, le conté lo de Mario, y me dio una gran alegría al saber que en ese instituto, un profesor, canario, universal, le rindió homenaje leyendo dos de sus poemas, hablándole a los muchachos de quién era Benedetti, además de ser su autor preferido.

Sé que miles y miles de profesores hoy vivieron lo mismo en muchísimos sitios del planeta.

La repercusión en los pueblos ha sido tan grande, que acá, en Canarias, hoy 18 de mayo, para miles y miles de ciudadanos, Don Mario como acá lo llamaban, fue recordado y despedido y a nosotros, sus paisanos, expresado

su dolor.

GUSTAVO VAZQUEZ  – [email protected]

 

No tengo palabras

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Ni la serenidad necesaria para intentar esbozar algo que exprese el dolor que siento por la partida de nuestro gran maestro, escritor y compañero Mario Benedetti. He propuesto a los compatriotas leer poemas, alguno de sus cuentos o simplemente expresar el sentir del ser uruguayo ante tan irreparable pérdida el próximo 21 de mayo en la Embajada, feriado aquí en Chile, donde se reunirá la colonia. Los hombres como Mario Benedetti, nunca mueren, señaló el presidente Vázquez y ese por cierto es el mejor consuelo y la única verdad para perpetuarlo en la memoria y en nuestro corazón siempre. Era un ser de infinita sensibilidad y amor por la vida. Decía Mario que los niños debían leer «Corazón» de Edmundo de Amicis para sensibilizarse desde temprana edad y ser mejores personas. Lo vamos a extrañar, lo llevaremos siempre.

Transmitan en mi nombre el pesar de este simple ciudadano a sus seres queridos, a sus compañeros y amigos.

Un abrazo desde Santiago, Chile,

RICARDO CAPPELETTI

 

Mario Benedetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Las letras, esos dibujitos pequeños, uno a continuación del otro, como un tren que se aleja parecen querer dejarnos.

¿Quién nos hará conocer Montevideo, sin «cuentos montevideanos»; quién nos hará sonreír como Damocles; quién nos hará sufrir con Ramón Budiño y su gris mediocridad uruguaya de la cual culpa a su padre; quién le mostrará, a pesar de su edad, el camino a los jóvenes con su «Memoria y Esperanza…»?

De aquí en adelante todo esto lo tendremos que buscar en nuestra memoria colectiva y en nuestra historia reciente, como «Pedro y el Capitán»:

«­ Pedro: «… Estoy muerto. No sabe qué tranquilidad me vino cuando supe que estaba muerto. Por eso ahora no me importa que me apliquen electricidad… No me importa porque estoy muerto y eso da una gran serenidad, y hasta una gran alegría. ¿No ve que estoy contento?».

En los años sesenta pensé que nunca iba a trabajar en una oficina; de eso hace ya 50 años y sigo en una oficina y sigo gris y no quiero ser gris, quiero ser violeta como mis «africanas» o rojo como mis rosas, o alazán. Mejor seré «rojo, azul y blanco» o me «pintaré de celeste».

Pero es Lunes y:

«Volvió el noble trabajo

pucha qué triste

que nos brinda el pan nuestro

pucha qué triste

me meto en el atraso

hastacuandodiosmío»

Y a fin de mes seguiré llevando el «dedal» para que lo llenen.

Y no es Verano, pero…

«Voy a cerrar la tarde

se acabó

no trabajo

tiene la culpa el cielo

que urge como un río

tiene la culpa el aire

que está ansioso y no cambia

se acabó

no trabajo

tengo los dedos blandos

la cabeza remota

tengo los ojos llenos

de sueños

yo que sé

veo sólo paredes

se acabó

no trabajo

paredes con reproches

con órdenes

con rabia

pobrecitas paredes

con un solo almanaque

se acabó

no trabajo

que gira lentamente

dieciséis de diciembre.

Iba a cerrar la tarde

pero suena el teléfono

sí señor enseguida

comonó cuandoquiera.»

Y el cuandoquiera fue hoy.

Saludos.

HERNAN ZUNIN – C.I: 3.342.621-5

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