TIENE LA PALABRA

Suicidio infantil y adolescente

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En relación al tema, preocupan las referencias de un profesional sobre el aumento de casos de suicidio juvenil, incluso infantil, y el hecho de que cada vez son de menor edad los chicos con depresión y angustia en nuestro país.

Ante la pregunta del periodista de cómo alertar a los padres y qué elementos tener en cuenta, nombraba algunos factores a tener en consideración: el llanto continuo, el aburrimiento, el aumento de las exigencias (suponemos que de parte de los chicos, las demandas).

Cabe preguntarse si no es peligroso expresarse así, generalizando, en un medio de comunicación masivo, en forma tan breve y sin aclarar posibles causas de esos casos extremos, que no dudamos de su existencia. Pero, generalizar como algo muy común, solamente lleva a aumentar la angustia de padres y fomentar en algunos, la rápida sobrediagnosticación y en otros facilitará la suposición de que todo niño que expresa en algún momento de la clase que está aburrido, sea blanco de temores a tener tendencias suicidas. Las consultas de los padres no se hicieron esperar.

Ejemplos sobran en nuestras escuelas y liceos de sobrediagnósticos, rótulos y pedidos por parte de padres y docentes de posible medicación con la píldora mágica. Es así que nuestros niños y jóvenes pasan a engrosar las filas del club de los TDAH (portadores del Trastorno del Déficit Atencional con Hiperactividad), sin desdeñar la existencia de los reales casos que sí la requieran.

Los que apostamos a los aspectos sanos del niño y al desarrollo de sus posibilidades, nos mueve preguntarnos: ¿por qué expresa estar aburrido? Sabemos que las causas pueden ser múltiples y que muchas de ellas no se atacan en su origen, pueden alterar su personalidad. Nos consta que, en numerosos casos, éstas se originan en el entorno familiar social, debidas a pautas de crianza y manejo equivocadas, practicadas desde el más temprano inicio del vínculo, niño-adulto.

¿Debemos resignarnos y aceptar que cada vez más, nuestros niños «nacen» enfermos? o los enfermamos nosotros, apoyados por un sistema alienador y brutal que quiere hacernos creer que todo se mide por el dinero; que nos orienta a que nos cansemos de nuestra conciencia; que no es malo ser egoísta; nos afirma que ser bueno es ser el tonto de la clase y el perdedor en la vida, máxime si se es feo. Así podríamos seguir la lista de contravalores que se vuelcan diariamente en los oídos de nuestros jóvenes, vengan de spots publicitarios, de show televisivos o programas «especiales» para niños.

Pero, como lo sencillo, lo pequeño, lo cotidiano, hace lo trascendente, valoramos que todos los adultos tenemos responsabilidades ante nuestros jóvenes y cabe asumirlas para cambiar esto. Para que no se les destruya como seres humanos pensantes, sensibles y comprometidos, y a su vez se liberen de necesitar «andadores» químicos, para reforzar su atención o deseos de aprender.

No es de golpe que hay que formarlos, sino que desde su primeros años, deben aprender sus derechos, pero también sus pequeñas grandes responsabilidades; que asumiéndolas, forjarán su carácter y personalidad. Obtendrán así seguridad, se alejarán de los temores de no ser valorados o aceptados si no son del todo «exitosos», si no son los más vivos, los más rápidos, los más eficientes, en los deportes, competiciones o destrezas de otra índole.

Aceptando al diferente sin discriminarlo, aprenderán a ponerse en el lugar del otro, a valorarlo con sus aciertos, errores y peculiaridades. En esto, es primordial el rol del adulto, formador y orientador del joven en la asunción de los valores pero también responsable de apuntalarlos en el desarrollo de sus posibilidades.

Los límites no asumidos desde los primeros años, o los trueques usados innecesariamente en lo cotidiano por algunos padres, para lograr que sus hijos, aún los más pequeños, concurran a la escuela sin enojo, sólo son expresión de incapacidad, desidia o temor de ejercer el rol correspondiente. Les da un mensaje equivocado, que va distorsionando la construcción de la personalidad del niño y su sentido de responsabilidad, desde la más temprana edad y les impide más tarde, la adecuada integración a sus pares y grupo de estudio o trabajo.

Aduciendo: «bueno son chicos, o están cansados, o se lo compro porque si no me hace berrinche» impedimos que asuman el hecho natural de ir a la escuela sin nada a cambio; sin la conciencia de la extorsión o el trueque. Si no les generamos hábitos de estudio o interés por el aprender cuando son pequeños, no pretendamos a sus 15 años exigirles perseverancia, o que asuman responsabilidades que no les acostumbramos a ejercer, exigiendo luego a un profesional que les de la solución para «sanarlos».

Antes de querer formar jóvenes como por parte de magia, sólo para ser exitosos, eficientes y competentes, formemos niños sanos mentalmente, aptos para ser personas felices y responsables de sus actos.

Sabido es que la vida no es un juego; y que cuando se es niño, en la escuela es necesario jugar, reír, pero por sobre todas las cosas, crear y sentir deseos y curiosidad por descubrir. Esa es la base de un buen aprender y el niño que posea esos elementos, no necesitará excusarse con «sentirse aburrido» y rechazar ir a la escuela o luego al liceo porque le exige asumir límites y responsabilidades, que no aprendió a valorar y ejercer.

Quizá muchos adultos ­padres o docentes­ generemos, sin quererlo o saberlo en muchas oportunidades, las posibilidades de la existencia de tristeza, aburrimiento, temores y fracasos de nuestros niños y jóvenes.

Prof. Psm. LUISA FREDIANI – C.I. 1.475.335-4

 

Imparcialidad deportiva

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Llegó a mis manos, en forma casual el suplemento deportivo Ovación del 6/5/09. Las dos primeras páginas estaban dedicadas a Nacional, al partido del próximo domingo y al partido por la Libertadores que no se sabe cuándo se jugará. Una página dedicada a Peñarol que no juega por ningún campeonato ni local ni internacional (pero del cual hay que informar pues son la mitad más uno y hay que vender); una página dedicada a Boca Juniors sobre su equipo y sus lesionados. Del actual campeón uruguayo, que tiene gran chance de ser bicampeón uruguayo y que lidera primero en todas las tablas del fútbol profesional uruguayo y que jugará con Boca para pasar a cuartos de finales de la Libertadores ni un solo comentario. Lamentable actitud de estos periodistas (bastardos y alcahuetes). No mando esto al diario caganchero porque se sabe que no es un diario demócrata y por lo tanto cuando le dan «palos» no lo publican. Esto no debe extrañar a nadie, baste recordar que colaboraron 10 años con la dictadura.

A. FALLA – C.I.: 765.430-1

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