Polémica. Secundaria afirma que son los propios jóvenes que piden la medida

Los estudiantes opinan sobre el uso de uniforme

El pasado lunes, el diario Ultimas Noticias informó que Secundaria estaba analizando el uso de uniforme en los liceos. LA REPUBLICA informó, en abril del año pasado, que varios liceos habían optado por identificarse mediante un uniforme, para prevenir hechos de violencia, generando un «sentido de pertenencia» con la institución.

Esta medida, se acompaña de la generación de un sentido de pertenencia también de los docentes y hacia ellos, a partir de la elección de horas por tres años, y no por uno, como es hasta el momento.

La evaluación del uso de uniforme generó visiones de todo tipo en el ámbito educativo. La utilización de un uniforme, desde la reforma vareliana en la década de 1870, determinó como uno de los factores de «igualdad», o «democracia» a los estudiantes de la educación pública. La túnica y la moña,­insignia fundamental de la Escuela Pública uruguaya­, marcó una de las características más visible en la educación. Teóricos como Charlot, Julio Castro o el propio Miguel Soler, se refirieron a la institución educativa con el uniforme, como una de las características de ésta. En el caso de la educación secundaria, hoy se intenta poner al uniforme en una situación de medida frente a una problemática. «En la dictadura, nos pedían el pelo corto y el uniforme. Después, como una forma de protesta dejamos de usarlo» dijo Ana Alonso, madre de una alumna liceal. Alonso iba a estudiar al Liceo Dámaso en plena dictadura. Hoy «no me opongo al uso de un uniforme, aunque pienso que se tiene que contemplar a los estudiantes que no tienen recursos».

 

Uniformados

A principios de la década pasada, una ordenanza determinó que los estudiantes, como forma de democratización, concurrieran a clase con camisa blanca o celeste, corbata, y pantalón o pollera (en el caso de las niñas).

Una de las razones por las que esta ordenanza no se cumple radica en la falta de recursos de algunos estudiantes para comprarse un uniforme. «Si se pueden comprar celulares, pueden comprar una pollera o un pantalón» expresó un docente del Liceo 54 del Prado. Las camisetas de fútbol abundan. Cuando se pregunta a los estudiantes la razón, responden «porque está de más». En la puerta del Liceo 30 «Cagancha», en Rivera y Batlle y Ordóñez un grupo de estudiantes se junta para esperar la entrada. «No quiero usar uniforme, ni en pedo me pongo uno», dice Agustín. Otro de sus compañeros pregunta «¿para qué un uniforme si no todos lo utilizan?». En el Liceo número 8, de 8 de Octubre frente al túnel, los estudiantes van de vaquero y buzo azul. «Algunos venimos así porque el año pasado nos dijeron» explicó Tamara.

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